Basílica de San Pedro y Fontana di Trevi: Tesoros Monumentales de Roma
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Nave central de la Basílica de San Pedro
Nada llama la atención al entrar en la Basílica: los objetos de decoración parecen de tamaño normal; no adquieren su verdadera dimensión hasta que se tienen delante.
Situados en la nave central, nos encontramos en una posición privilegiada para admirar las proporciones de San Pedro: tiene cerca de 35.000 m² de superficie, incluyendo las capillas laterales y la sacristía, y 186 m de largo, que llegan a 194 si se tiene en cuenta el espesor de los muros. El largo total, incluido el pórtico, es de 211,50 m. La capacidad interior, aprovechando todos los espacios disponibles, llega a 60.000 personas.
Al final de la nave central está la célebre estatua de San Pedro en bronce, con el pie derecho desgastado por los besos de los fieles.
La cúpula y su simbolismo
La cúpula, que descansa sobre cuatro grandiosos arcos, tiene un perímetro de 71 m. Todo es gigantesco: la pluma de San Marcos mide cerca de dos metros; la linterna mide más de 17 m. En los medallones de las pechinas se representan los cuatro Evangelistas.
En los cuatro grandes nichos de la base de la cúpula, se encuentran las estatuas (5 m de alto) de San Longino, el soldado romano que clavó la lanza en el pecho de Jesús; al ver que manaba sangre y agua, se abrieron sus ojos y creyó en Aquel.
La Fontana di Trevi: Monumentalidad y Arte
La primera sorpresa la tendrá el visitante ante el tamaño de la fuente, realmente monumental, aún más grande al chocar con el espacio en donde está incluida: una pequeña plaza irregular a la que siempre se llega de forma oblicua.
El arte es sorpresa; el arte no se encuentra tan sólo en el propio objeto artístico, sino en el entorno en el que se contempla. De esta manera, la Fontana tiene en cuenta tanto a la ciudad como al visitante, jugando con ellos, sus espacios y sus percepciones.
Simbolismo y estructura
Piedra, agua, palacio y, por supuesto, esculturas. Realizadas en mármol de Carrara, se crea toda una serie de símbolos que hablan del mecenas y sus poderes:
- Escudo papal: En la parte superior campea el escudo del papa entre dos famas aladas que tocan alegres sus trompetas; el triunfo romano que la Iglesia cristianizó.
- Las cuatro estaciones: Bajo ella, cuatro esculturas de bulto redondo representan las cuatro estaciones, el paso del tiempo, circular y cíclico (como el agua).
- Origen del Acqua Vergine: A ambos lados de la figura principal, dos relieves nos cuentan el origen de esta agua, cuando los soldados de Agripa la descubren gracias a una zahorí y el propio Agripa ordena la creación de su encauzamiento.
- Beneficios del agua: Otras dos figuras de mayor tamaño muestran los beneficios de esta agua: la salubridad (la serpiente, como todavía ocurre en el símbolo de las farmacias, se asociaba a Esculapio, el dios de la medicina) y los bienes materiales que aportan (fijaros en el cuerno de la abundancia).
El triunfo del Barroco
En el lugar central, bajo un arco triunfal, se encuentra la figura del Océano como un verdadero titán, que vuelve a recordar tanto a las figuras de Bernini como a las de Miguel Ángel.
Como una exquisitez en medio de tanta grandiosidad, las conchas en las que se sustentan juegan con un claroscuro repetido, como pequeños brocados inspirados directamente en Borromini. A ambos lados, creando un triángulo central que atrae la mirada, dos tritones tocan sus caracolas e intentan domar a los caballos marinos alados que arrancan furiosamente hacia el espectador, chapoteando ruidosamente en el agua.