Ayuno

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Un concilio diferente:


Su universalidad y magnitud: la asamblea conciliar estaba compuesta de unos 2500 padres conciliares. Los obispos europeos eran un tercio de los participantes, y la mayoría de los padres conciliares provénían de otros continentes y de naciones jóvenes.
.Su ecumenismo: entre los asistentes a la gran asamblea había muchos observadores de otras confesiones cristianas.
.La conexión con la sociedad: los padres conciliares tenían el convencimiento de que los temas que allí se estaban tratando concernían a toda la humanidad.
.Su repercusión en la sociedad: a través de los medios de comunicación los temas tratados en el Concilio llegaron a todos los rincones del mundo.

Los comienzos: renovación de costumbres judías


La Iglesia se manifiesta en Pentecostés en torno a los doce, pero pronto surgen comunidades en otros lugares de Palestina. A todas ellas les une la fe en Jesús. Estos seguidores de Jesús se mantienen fieles a las prácticas judías, pero renuevan algunas costumbres. Consideran que los seguidores de Jesús no tienen por qué someterse a las leyes judías (circunsición), ya que lo que salva no es la ley sino la fe en Jesús.


Jesús, un reformador:


Jesús nacíó y vivíó en un entorno de la cultura y religión judías. Las personas que le rodeaban y con las que se relacionaba también eran judías. Lo mismo ocurría con las instituciones: el templo, la sinagoga, el sanedrín; y con los grupos sociales: los doctores, los fariseos, los sacerdotes, los pobres y los pecadores. Con todos ellos Jesús mantuvo un actitud de respeto, pero cuando fue necesario reformar algunas costumbres (ayuno), Jesús no dudó en hacerlo. Tampoco dejó de criticar algunos grupos sociales si su comportamiento así lo exigía (fariseos).

Nueva actitud ante los pecadores:


Los profetas del A.T. Echaban en cara al pueblo sus pecados y marcaban el camino que debía seguir. Esto mismo hacía Juan el Bautista: los pecadores acudían a él, los acogía y les mostraba el camino de conversión.
Jesús no solo acoge al pecador, sino que va en su busca, come con él y perdona sus pecados. La actitud de Jesús en relación con los pecadores no tiene paralelo en aquel tiempo, es algo único y escandaloso: se relaciona con ellos, perdona sus pecados y a los intransigentes les llega a decir que los publicanos y las prostitutas serán los primeros en el reino de Dios.

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