Aventuras de Don Quijote: Resumen de los Capítulos 7 al 13

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Capítulo 7: La Biblioteca Sellada y la Búsqueda de un Escudero

El Despertar de Don Quijote

Don Quijote se despertó dando voces, desvariando y creyendo que luchaba contra muchos enemigos. Tras hablar de libros de caballería, el cura y el ama de llaves le dieron de comer y lo volvieron a acostar para que descansara.

La Biblioteca Sellada

El cura, el barbero y el ama de Don Quijote decidieron tapiar la biblioteca para que este no pudiera acceder a ella y no se diese cuenta de que sus libros habían desaparecido. Acordaron decirle que un mago la había hecho desaparecer mientras dormía. Cuando Don Quijote preguntó por su habitación llena de libros, le dijeron que un mago la había hecho desaparecer.

La Búsqueda de un Escudero

Don Quijote pasó quince días tranquilos, ya que se había propuesto buscar un escudero y conseguir dinero. Para obtener este dinero, empeñó algunas de sus pertenencias. Durante este tiempo, encontró a un hombre pobre llamado Sancho Panza, a quien le ofreció varias islas si se iba con él de aventuras.

El Trato con Sancho Panza

Después de hacer este peculiar trato, ambos aventureros se marcharon al anochecer. Durante el viaje, Don Quijote y Sancho hablaron sobre la isla que le había prometido a Sancho.

Capítulo 8: Los Molinos de Viento y la Lanza Rota

El Encuentro con los Molinos

Por el camino, Don Quijote y Sancho se encontraron con unos molinos de viento. Don Quijote, creyéndose que eran gigantes, se dispuso a atacarlos con su lanza. Sancho le advirtió que solo eran molinos, pero Don Quijote insistió en atacarlos, convencido de que eran gigantes malvados. Como consecuencia, tropezó con su lanza y cayó al suelo.

La Lanza Rota

Por el camino, Don Quijote recordó que una vez leyó cómo un caballero repuso su lanza con un tronco, e hizo lo mismo.

El Incidente con los Monjes

Al día siguiente, cuando se dirigían a Puerto Lápice en busca de aventuras, vieron a dos monjes vestidos con hábitos negros y a una mujer que iba detrás de ellos. Don Quijote pensó que tenían secuestrada a la señora y decidió atacar a los monjes. Sancho le avisó que eran solo frailes, pero Don Quijote no le hizo caso. Los dos frailes salieron corriendo, y uno de ellos se cayó. Sancho intentó ayudarlo, pero dos mozos lo atacaron y lo dejaron inconsciente. Don Quijote fue a presentarle sus respetos a la señora, pero el escudero de ella lo atacó, dejándole herido de un hombro.

Capítulo 9: El Duelo con el Vizcaíno

Continuación de la Batalla

En este capítulo, Cervantes nos cuenta cómo continuó la historia entre la lucha de Don Quijote y el vizcaíno.

El Enfrentamiento

Ambos caballeros estaban peleando con las espadas levantadas. El vizcaíno atacó, hiriéndole en una oreja a Don Quijote y rompiéndole la armadura a la altura del hombro. Don Quijote, enfurecido, atacó tirándole del caballo e hiriéndole la cara al vizcaíno. Don Quijote se bajó del caballo para rematarlo, a menos que fuera a dar sus honores a su amada Dulcinea del Toboso. El vizcaíno aceptó, y Don Quijote lo dejó marchar para que presentara sus respetos a su amada.

Capítulo 10: La Promesa de la Isla y el Bálsamo Milagroso

La Isla Prometida

Tras la batalla con el vizcaíno, Don Quijote y Sancho reanudaron su camino. Sancho, pensando que Don Quijote había ganado algo después de esa batalla, le preguntó por la isla que le había prometido. Don Quijote respondió que el vizcaíno no era un hombre del que se pudiera obtener dinero.

El Bálsamo de Fierabrás

Por el camino, Sancho decidió curarle la oreja a Don Quijote, y este habló de un bálsamo que te recuperaba instantáneamente.

Refugio Nocturno

Mientras tanto, estaban pensando dónde podían dormir esa noche, ya que en una iglesia no podían dormir por haber agredido a unos monjes. Decidieron cenar, y Sancho sacó cebolla, pan y queso. Al no encontrar un lugar donde dormir, se refugiaron cerca de unas chozas de pastores al aire libre.

Capítulo 11: El Encuentro con los Cabreros

El Banquete de los Cabreros

Sancho estaba acomodando el caballo y el burro cuando olió cabra asada. Al acercarse, vio a unos cabreros sentados alrededor de la cabra.

La Hospitalidad de los Pastores

Los pastores ofrecieron comida y un sitio a Don Quijote y a Sancho. Sancho rechazó la comida, pero Don Quijote le ordenó sentarse y comer. Mientras comía bellotas, Don Quijote recordó una época en que todo era mejor y los hombres se entendían más.

El Romance del Pastor

Estaban todos comiendo cuando apareció un amigo de los cabreros recitando un romance. Al terminar, uno de los cabreros curó la oreja de Don Quijote con unas hojas curativas. Después, se fueron todos a dormir.

Capítulo 12: La Historia de la Bella Marcela

El Anuncio de la Muerte de Grisóstomo

En este capítulo se narra cómo un cabrero anunciaba la muerte de un pastor, Grisóstomo, que falleció debido a los amores de una moza muy hermosa, Marcela.

La Historia de Marcela

Don Quijote, que desconocía esta historia, se interesó por ella, y el pastor accedió a contársela. Le contó que Marcela rechazaba a todos los hombres, e incluso su tío intentaba casarla, pero ella se negaba. También le contó que al día siguiente era el entierro, pero que no debería ir, ya que no era de buen ver que gente desconocida estuviese en el entierro.

El Descanso Nocturno

Al final, todos se fueron a dormir. Don Quijote durmió en la choza.

Capítulo 13: El Camino al Entierro de Grisóstomo

La Conversación con los Pastores

En este capítulo se nos cuenta la conversación que mantiene Don Quijote con los pastores en el camino del entierro.

La Explicación de Don Quijote

Los pastores le preguntaron a Don Quijote por qué iba tan armado por esas tierras tan tranquilas. Don Quijote les explicó que él era un caballero que, en lugar de ofrecer las victorias a Dios, se las ofrecía a su amada, ya que todos los caballeros andantes tenían que tener una amada. Al final, todos los pastores pensaron que Don Quijote estaba loco.

El Entierro de Grisóstomo

Cuando llegaron al lugar del entierro, vieron que estaba lleno de pastores, y entre todos se veía a Grisóstomo, el pastor muerto, en un baúl lleno de papeles. Uno de los pastores cogió uno de los papeles donde había escrito sus últimos versos.

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