Aventuras de Don Quijote: Cueva de Montesinos y el Retablo de Maese Pedro

Enviado por Comunidad Xuletas y clasificado en Lengua y literatura

Escrito el en español con un tamaño de 2,5 KB

Capítulo 6: La Visión de Don Quijote en la Cueva de Montesinos

Tras dejar la casa de Basilio, Don Quijote solicitó a uno de los estudiantes que le consiguiera un guía para dirigirse a la cueva de Montesinos. Le acompañó un primo del estudiante, también aficionado a los libros de caballerías.

Alrededor de las dos de la tarde, llegaron a la cueva. El estudiante y Sancho ataron firmemente a Don Quijote con una cuerda para descenderlo. Después de despejar la entrada de maleza, Don Quijote bajó a la cueva. Cuando se quedaron sin cuerda, esperaron un tiempo y comenzaron a subir a Don Quijote. Al verlo, se tranquilizaron, aunque estaba dormido. Al despertar, comenzó a relatar sucesos extraordinarios que, según él, habían ocurrido:

Don Quijote narró que en la cueva vio a Durandarte, primo y amigo de Montesinos, yaciendo en un sepulcro de mármol, encantado por el mago Merlín. También mencionó a Belerma, dama de Durandarte, igualmente encantada. Sancho, incrédulo, no pudo contener la risa cuando Don Quijote afirmó haber visto a Dulcinea y a sus damas.

Al salir de la cueva, se encontraron con un hombre cargado de lanzas. Este les dijo que, si a Don Quijote le interesaba su destino, se lo contaría en una venta cercana. Al anochecer, llegaron a la venta.

Capítulo 7: El Rebuzno, Maese Pedro y su Retablo

En la venta, Don Quijote buscó al hombre de las lanzas, ansioso por conocer su historia. El hombre relató que, en su pueblo, se perdió un asno. Él y un amigo salieron a buscarlo al monte. Para atraer al asno, comenzaron a rebuznar. Finalmente, encontraron al asno devorado por lobos, pero la anécdota de sus rebuznos se extendió por los pueblos vecinos, convirtiéndose en motivo de burla. Por eso, el hombre llevaba armas a su pueblo: para defenderse de las burlas.

En ese momento, entró Maese Pedro, un titiritero que, según explicó, representaba historias y tenía un mono adivino. Maese Pedro reconoció a Don Quijote y afirmó que lo visto por él en la cueva era parcialmente cierto. Luego, ofreció una función en honor a Don Quijote.

Maese Pedro representó la historia de Don Gaiferos liberando a su esposa, Melisendra, cautiva de los moros. Don Quijote, en un nuevo arrebato, sacó su espada y destrozó los muñecos, creyendo que eran moros persiguiendo a los personajes "buenos". Atribuyó su error a los encantadores. Al día siguiente, Maese Pedro se marchó tras recibir el pago por los daños, y el hombre de las armas regresó a su pueblo.