Augusto de Prima Porta: Simbolismo y Propaganda del Imperio Romano
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Ficha técnica
Esta obra, de autor desconocido, fue creada hacia el 19 a. C., aunque la copia conservada data del 14 d. C. Pertenece al arte romano de la época altoimperial y actualmente se encuentra expuesta en los Museos Vaticanos.
Contexto y origen
Realizada en mármol a partir de un retrato original en bronce tras la muerte de Augusto, la pieza fue hallada en la Villa de Prima Porta, a las afueras de Roma, lugar donde residió la viuda del emperador.
Descripción de la obra
Augusto aparece representado de cuerpo entero, vestido con una túnica sobre la que luce una coraza musculada y un manto que rodea su cadera. Sostiene el manto con su brazo izquierdo, mientras levanta el derecho en actitud de arengar a las tropas.
Influencias y composición
La escultura se inspira claramente en el Doríforo de Policleto, tanto en sus proporciones como en la posición del cuerpo: la pierna derecha soporta el peso, mientras la izquierda se dobla y retrae.
Simbolismo político en la coraza
La obra posee una marcada intencionalidad de propaganda política, visible en los relieves de la coraza:
- Bajo la bóveda celeste, aparece Tiberio, hijo de Livia y sucesor de Augusto.
- A ambos lados, se representan dos provincias incorporadas recientemente: Hispania y la Galia.
- En la parte inferior, se observa a la Madre Tierra con Rómulo y Remo, el cuerno de la abundancia y la escolta de Apolo y Diana.
Detalles iconográficos
Bajo los pies descalzos de Augusto se encuentra una representación de Cupido. Sus pies descalzos nos informan de la consideración de Augusto como dios, confirmando que la obra es posterior a su muerte, momento en el que fue divinizado. Finalmente, la escultura presenta una labra frontal, diseñada para ser colocada contra una pared.
Conclusión
Mientras que el retrato griego perseguía una concepción ideal del hombre a través de la heroificación, el romano busca el máximo realismo. Son retratos veraces que, aun estando ligeramente idealizados por su finalidad política y carácter sagrado, reproducen los rasgos físicos y las huellas del paso del tiempo.
Con esta obra se inician los retratos imperiales destinados a la difusión de la imagen del emperador por todo el territorio, sirviendo como elemento clave de propaganda y legitimación del poder imperial.