Augusto y la creación del Principado: origen del Imperio romano
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TMA 9. Augusto y la creación del Principado
La creación de este nuevo sistema dio lugar en el siglo XIX a varias tendencias. Theodor Mommsen lo consideraba una diarquía, donde las instituciones republicanas subsistían solo bajo el poder del príncipe. Ronald Syme lo consideraba una monarquía. De modo historicista se conoce como la Pax Romana o paz romana.
Augusto va a crear el Principado, así como restituir el orden, siendo él el princeps. Va a recibir los títulos y honores como el de imperator, pontifex maximus, pater patriae, y es el encargado de la annona (abastecer de trigo a Roma), además de poderes de cónsul y pretor.
En el 27 a.C. declara la restitución de la República y recibe el sobrenombre de Augusto, un título religioso que lo eleva por encima de los demás.
En el 23 a.C. depone su consulado, aunque recibe el título vitalicio de imperium, censor, el control sobre el ejército y el pueblo. Augusto restablece las instituciones republicanas, aunque junto a ellas subsiste el poder personal del princeps.
El Senado
El Senado fue restituido tras asegurar su posición constitucional. Los senadores serían escogidos por el princeps. El número de senadores ascendía a 1000 a causa de la guerra, y Augusto lo fija en 600 miembros, rellenando los espacios vacíos. El Senado recibe el control de los tribunales de justicia, aunque se podía apelar al princeps como último caso.
Para diferenciarse del ordo equester, llevará la franja ancha roja en la túnica, distintiva de los miembros del ordo senatorius. El ordo equester es otro estamento privilegiado de 500 miembros con funciones en la administración del Estado, ocupando nuevos cuerpos de élite creados por el princeps: las prefecturas.
La administración
La política administrativa de Augusto se caracteriza por el debilitamiento de las magistraturas, que subsisten al servicio del princeps. Seguirán siendo elegidas por los comicios, aunque solo de entre los miembros que elija el princeps.
La administración es totalmente nueva y burocrática: a cada estamento se le encomiendan unas tareas. En la administración central, por encima de Augusto no había ningún órgano. Augusto y sus sucesores se sirven de sus esclavos y libertos. A partir de los Flavios se crea la constitución del ordo equester para esta función.
La administración de la ciudad de Roma estaba bajo la persona de Augusto. Creará 9 cohortes de pretorianos, la guardia de élite vinculada al emperador, dirigida por un comandante del ordo equester. En Italia, la situación fue la misma que en la República.
Las provincias
En cuanto a la administración de las provincias, las estratégicas y que necesitan defensa militar serán administradas por el princeps, mientras que el Senado se encargará de las que no lo necesiten. Sin embargo, la provincia de Egipto es importantísima por sus enormes recursos, por lo que será administrada por Augusto, aunque vincula su control a un procurator, miembro siempre del ordo equester, prohibiendo a los senadores incluso pisar Egipto sin autorización imperial, para que no se aprovechen de los recursos.
La política financiera
Se necesitaban muchos recursos para la pacificación y el bienestar social. Para ello, los impuestos son totalmente necesarios: los directos se encargan a los gobernantes provinciales, y los indirectos a los publicanos, aunque el principal impuesto es el portorium o derecho de aduana.
También decide licenciar a sus soldados pagándoles en vez de concederles tierras. Finalmente, el sistema monetario se renueva con la aparición de los aurei, monedas de oro con el valor de 25 denarios; 1 denario valía 4 sestercios y 1 sestercio 4 ases. El sistema monetario contenía ahora oro, plata y bronce.
El ejército
Sin embargo, la columna vertebral del poder de Augusto recaía en el ejército. El ejército estaba abierto a toda la población libre del Imperio, aunque con diferencias: las legiones y tropas de élite estaban formadas por ciudadanos, y las tropas auxiliares, por no ciudadanos.
La legión: su número se redujo a 28 legiones, dirigida cada una por un senador, asistido por 6 legati formados por senadores y caballeros. La legión seguirá formada por 10 cohortes divididas en 60 centurias.
Las tropas auxiliares eran cuerpos especiales de infantería y caballería al estilo romano, con soldados no ciudadanos. Los soldados, además de su soldada durante el servicio, al acabarlo recibían la concesión de la ciudadanía.
El ejército también tenía cabida para libertos y esclavos, que formaban la marina romana, con importancia en Rávena y Miseno y otras zonas fuera de Italia, además de la marina fluvial para los ríos.
El ejército era el punto de partida de la carrera política del ordo equester, que se inicia con el mando de las tropas auxiliares y puede conseguir las altas magistraturas, el pretorio y la administración de Egipto y Alejandría, de donde depende la estabilidad de Roma. El Senado también inicia la carrera política en el ejército, como tribuno al mando de una cohorte, hasta llegar a la prefectura.
Los problemas fronterizos
Augusto heredó una serie de problemas fronterizos de la República:
- En África: retira de Cirenaica y África el gobierno del Senado, que se une al reino de Numidia creando la África proconsular, gobernada y asegurada por una legión.
- La frontera oriental: en Asia Menor, se queda a medias entre la política de anexión y los reinos clientes, por lo que con tropas protege las provincias de los reinos hostiles. En la conflictividad con los partos, el objetivo era el control de Armenia, la zona estratégica entre ambos imperios. Augusto solo encuentra la salida en lograr que parte de Armenia reconozca la soberanía romana, a medio camino entre Estado-cliente e independencia. Aun así, el Éufrates siguió siendo una frontera problemática. Por esta razón, ahora la principal preocupación era defender Siria. La defensa del resto de territorios contra las razias de los beduinos fue confiada a los estados vasallos.
- La frontera septentrional: los motivos más urgentes eran los que afectaban al inmediato entorno de Italia, los Alpes. Los Alpes occidentales se ocupan en el 25 a.C.; en el 14 a.C. se ocupa el resto, incluida la franja costera. En el Danubio, las tribus tracias eran un problema para la provincia de Macedonia, pero se soluciona convirtiéndolas en reino cliente. En el Ilírico, para vencer inquietudes de dálmatas y panonios, se ocupa el territorio, pero en el 6 d.C. las exigencias de Roma acaban por rebelarse y tardarán 4 años en someterlo. Augusto anteriormente dividió el territorio en 2 provincias, que son más fáciles de gobernar y dan a la frontera más rigidez y fiabilidad.
En Germania, Augusto no consideraba el Rin una frontera verdadera, por lo que quiso trasladarla al Elba, pero tras el desastre de Varo, aniquilado junto con 3 legiones por Arminio, Augusto decidió volver a la antigua frontera del Rin.
A pesar de estos grandes problemas fronterizos, Augusto tuvo que acrecentar a su cargo a los cántabros y astures. Su ocupación se inicia en el 26 a.C., pero no fue hasta el 19 a.C. cuando son sometidos por Agripa.
La política urbana
Desde el siglo II a.C., en la construcción del Imperio, Roma se apoya en el tipo de ciudad griega como unidad de administración. Esto le permitió a Roma dominar amplios territorios; en zonas donde el modelo griego no existía se crearon otros de nueva formación. Es en esta política urbana donde se ve la obra imperial de Augusto.
Frente a la helenización en Oriente, se produce la romanización en Occidente, algo que César ya había exigido. Además de continuar con esta obra de César, también continuó su colonización, aunque fue más restrictivo a la hora de conceder la ciudadanía. Durante el reinado de Augusto se construyeron numerosas calzadas.
La religión
Fomentó la religión tradicional, aunque creó también el culto al emperador, sin llegar a divinizarlo. Fue enmarcado en una atmósfera de culto en templos y cultos en los que el culto de Augusto se asocia al de Roma, considerada como divinidad.
La sucesión
Augusto hizo imposible la vuelta a la República, pero no consiguió asegurar la transición del poder. Intentó encontrar un sucesor de su familia, pero el destino y las circunstancias obligaron a considerar sucesivos candidatos:
- El marido de su hija Julia, Marco Claudio Marcelo, muerto en el 22 a.C.
- Su colaborador Agripa, casado con Julia, desaparecido en el 19 a.C.
- Sus nietos Lucio y Cayo, muertos en el 2 y el 4 d.C.
- Su hijastro Tiberio, hijo de su segunda esposa Livia, quien en el año 13 a.C. es investido con poderes semejantes a los de Augusto: el imperium proconsular y la potestad tribunicia.