El Arte del Mosaico Bizantino: Iconografía, Estilo y Ejemplos Emblemáticos
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Características Generales del Mosaico Bizantino
Las figuras acusan una cierta rigidez y monotonía, pero son muy expresivas en su simbolismo, con evidente desprecio del natural y las leyes espaciales; son alargadas y con un aspecto de cierta deshumanización.
Iconografía Bizantina: Tipos y Ubicación
Los nuevos tipos iconográficos se adaptan simbólicamente, según un programa prefijado (Hermeneia), a las diferentes partes del templo:
- El Pantocrátor (Cristo en Majestad bendiciendo) en la cúpula.
- El Tetramorfos (los cuatro evangelistas) en las pechinas.
- La Virgen en el ábside.
- Los santos y temas evangélicos en los muros de las naves.
Modelos Iconográficos de Cristo y la Virgen
Los modelos más repetidos son las figuras de Cristo con barba partida y edad madura (modelo siríaco) y de la Virgen que se presenta bajo diversas advocaciones:
- Kyriotissa o trono del Señor: sostiene al Niño sobre sus piernas, como si fuera un trono.
- Hodighitria: de pie con el Niño sobre el brazo izquierdo, mientras que con el derecho señala a Jesús como el camino de salvación (es el modelo desarrollado en el gótico).
- Theotokos o Madre de Dios: ofrece al Niño una fruta o una flor.
- Blachernitissa o Platytera: con una aureola en el vientre en la que aparece el Niño, indicando la maternidad de la Virgen.
Otros Temas Recurrentes
Otros temas muy repetidos son:
- La Déesis: grupo formado por Cristo con la Virgen y San Juan Bautista, como intercesores.
- Los dedicados a las doce fiestas litúrgicas del año, entre las que destaca la Anastasis o Bajada de Cristo al Limbo, el Tránsito de la Virgen, la Visión de Mambré (es decir, la aparición de los tres ángeles a Abraham, simbolizando la Trinidad).
Evolución y Ejemplos Destacados
La Función del Mosaico
El gusto por la riqueza y la suntuosidad ornamental del arte bizantino, eminentemente áulico, exigía el revestimiento de los muros de sus templos con mosaicos, no sólo para ocultar la pobreza de los materiales usados, sino también como un medio para expresar la religiosidad y el carácter semidivino del poder imperial.
Primera Edad de Oro: Los Mosaicos de Rávena
De la Primera Edad de Oro destaca el conjunto más importante en Rávena, que enlaza con los mosaicos paleocristianos del siglo V:
- En las iglesias de San Apolinar Nuevo y San Apolinar in Classe se cubren sus muros superiores con mosaicos que representan:
- En la primera, un cortejo procesional, encabezado por los Reyes Magos, hacia la Theotokos o Madre de Dios.
- En la segunda, en el ábside, se muestra una visión celeste en la que San Apolinar (de Rávena) conduce un rebaño.
Obra Maestra: San Vitale de Rávena
La obra maestra del arte musivario es, sin duda alguna, el conjunto de mosaicos de San Vitale de Rávena, compuestos hacia el año 547, y en los que se representan varios temas bíblicos y en los laterales del ábside los grupos de Justiniano I y de su esposa Teodora con sus respectivos séquitos.
Los Paneles de Justiniano y Teodora
Se trata de dos paneles en los que vemos al emperador Justiniano acompañado de su séquito en uno, y en el otro aparece la emperatriz Teodora con su corte. Representan la tradicional costumbre que existía entre los emperadores de hacer ofrendas a las iglesias más importantes para manifestar ante los fieles su virtud cristiana a la vez que su poder sobre el imperio.
Justiniano porta una patena de oro y viste de color púrpura, color que simboliza el poder. Le acompañan a un lado el obispo de Rávena y al otro generales de sus ejércitos. Así, Justiniano justifica el poder que recibe del estado y de la iglesia para convertirse en la máxima autoridad. Además, el emperador y su esposa aparecen con una aureola como si estuvieran santificados.
Teodora lleva un cáliz de oro con incrustaciones de piedras preciosas y su séquito está formado mayoritariamente por mujeres. También viste de púrpura y su corona tiene grandes adornos con incrustaciones.
Segunda Edad de Oro: Apogeo y Expansión
Terminada la lucha iconoclasta, a mediados del siglo IX es cuando se configura verdaderamente la estética bizantina y su iconografía. Surgirá una nueva Edad de Oro, la segunda, que supondrá el apogeo de las artes figurativas, irradiando sus influjos al arte islámico, por entonces en formación, y al naciente arte románico europeo.
Tercera Edad de Oro y Legado
Durante la Tercera Edad de Oro, el mosaico continuó en uso hasta el siglo XIII. En esta época se enriquece la iconografía de los ciclos marianos, de los santos y evangélicos, a la vez que, por influjos italianos, se aprecia una mayor libertad compositiva y un evidente manierismo en las estilizaciones.
Destruidos los mosaicos de Constantinopla, quedan como únicas referencias los de San Marcos de Venecia, con abundante empleo del dorado, que ejercerán una marcada influencia en las obras góticas de Cimabue, Duccio y otros pintores italianos.