Arquitectura del Movimiento Moderno: Racionalismo, Bauhaus y Le Corbusier

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1. La Arquitectura del Movimiento Moderno (Primera mitad del siglo XX)

Tras el desastre de la Primera Guerra Mundial, la arquitectura necesitaba renacer. Los arquitectos se dieron cuenta de que seguir copiando estilos del pasado (neoclasicismo, neogótico) no tenía sentido en una nueva sociedad industrial y de masas. Así nace el Movimiento Moderno, que busca adaptar los edificios a las necesidades reales del hombre contemporáneo. Se divide en dos grandes bloques:

A) El Racionalismo (o Funcionalismo)

Se desarrolla en la Europa de entreguerras (1920-1930). Su dogma principal es que «la forma sigue a la función»: un edificio debe diseñarse pensando única y exclusivamente en su utilidad práctica, eliminando por completo la decoración superflua. Utilizan formas geométricas puras (cubos, cilindros), muros lisos, grandes cristaleras y techos planos.

La Escuela de la Bauhaus (Alemania)

Fundada en 1919 por Walter Gropius, fue la primera escuela que unió el arte con la técnica industrial. Gropius diseñó el propio edificio de la Bauhaus en Dessau (1925), una obra maestra donde la fachada de cristal (muro cortina) permite ver la estructura interna y aporta una iluminación total. Su sucesor en la dirección, Mies van der Rohe, llevó el racionalismo al extremo con su lema «menos es más» y su arquitectura de «piel y huesos» (estructura de acero cubierta por cristal), visible en su famosísimo Pabellón de Alemania en Barcelona (1929).

Le Corbusier y el urbanismo

Este arquitecto es el gran genio del movimiento. En el congreso CIAM redactó la Carta de Atenas, donde definió la ciudad moderna funcional, separando las zonas por usos (habitar, trabajar, ocio y circular). Le Corbusier ideó la «máquina para habitar», formulando los cinco puntos de la nueva arquitectura:

  • Uso de pilotis (pilares que elevan el edificio).
  • Planta libre.
  • Fachada libre.
  • Ventana longitudinal.
  • Terraza-jardín.

Todo esto lo plasmó de forma insuperable en la Villa Saboya (1929) y en sus gigantescos bloques de viviendas colectivas estandarizadas (Unité d'Habitation).

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