Arquitectura Islámica: De la Gran Mezquita de los Omeyas a la Alhambra

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La Gran Mezquita de los Omeyas: Un Modelo Arquitectónico

La Gran Mezquita de los Omeyas en Damasco es un edificio determinante en el devenir de la arquitectura religiosa islámica, ya que se convirtió en el modelo para las mezquitas posteriores. Tras la muerte del profeta, los conflictos surgidos por su sucesión se dirimieron con el triunfo de la dinastía omeya, que eligió Damasco como capital del califato desde donde controlarían todos los territorios islámicos.

Cuando el califa Al-Walid, de la dinastía omeya, ordenó su construcción a comienzos del siglo VIII, el Islam estaba extendiéndose imparablemente. Esta religión tenía su origen en las poblaciones nómadas que habitaban la península arábiga (el propio Mahoma pertenecía a una familia de mercaderes), por lo que carecían de una tradición constructiva propia. Así, cuando se impuso la sedentarización para crear centros de poder administrativos, políticos y religiosos, tuvieron que recurrir a formas e influencias externas, principalmente las de la arquitectura romana y bizantina.

La mezquita se construyó derribando una iglesia paleocristiana dedicada a San Juan Bautista, erigida a su vez en el lugar donde antes se levantaba el temenos (santuario) dedicado a Júpiter Damasceno.

La Alhambra de Granada: Fortaleza y Residencia Real

Creada en 1238 por Mohamed I Ibn Nasr, el Reino de Granada fue el último territorio musulmán de la península ibérica y sobrevivió como tal hasta la conquista por los Reyes Católicos en 1492. Como es característico de los palacios islámicos, este no solo cumplía la función de residencia real, sino que además era:

  • Centro del poder legislativo y judicial.
  • Centro militar: albergaba un cuartel en su interior.
  • Centro religioso: puesto que en el Islam el sultán es también la máxima autoridad religiosa del reino que gobierna.

Características Estructurales

Del aspecto exterior destaca la apariencia robusta y el carácter defensivo de sus altos muros y torres, que le confieren un aspecto de fortaleza. Otro elemento destacable es que la distribución en planta de los edificios y diversas dependencias que componen la Alhambra no parece responder a ningún tipo de ordenamiento previo ni aparecen distribuidos simétricamente respecto a ningún eje, dando la sensación de que los edificios se iban levantando a medida que se iban necesitando.

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