La Arquitectura y Características del Modernismo Europeo (1890-1910)
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El Modernismo: Origen y Contexto (1890-1910)
El Modernismo surge entre los años 1890 y 1910, como resultado de un siglo de indefiniciones y variantes. Este movimiento se nutre de diversas corrientes previas y contemporáneas, como el neogótico, el movimiento del Arts and Crafts, la ingeniería y la arquitectura del hierro, la pintura de los prerrafaelitas, el impresionismo y el simbolismo, e incluso el gusto por los objetos japoneses o las nuevas técnicas en el trabajo en curva de la madera.
A pesar de los diferentes nombres que recibe en otros países (Art Nouveau, Modern Style, Sezession), el Modernismo mantiene unas características comunes:
- Difusión Internacional: Es un estilo de rápida y sincrónica difusión global.
- Voluntad de Superación: Surge como resultado de la voluntad artística de superar las formas tradicionales y dominar la tecnología moderna para adecuarla a los nuevos gustos estéticos.
- Decoración Orgánica: Las superficies curvas y la decoración floral y ondulante dan forma a los edificios y recubren los muebles y las paredes. Elementos como las algas marinas, los lirios y los tulipanes, las mariposas y los largos cabellos femeninos son algunos de estos ejemplos.
- Uso de Materiales Innovadores: Se utiliza el hierro en perfiles curvos, tanto como decoración como estructura, uniéndose con el hormigón. Esto dota de una fuerte linealidad a los conjuntos. Se emplean variados materiales: ladrillo, piedra, vidrio, cerámica, en una experiencia que agrupa distintas producciones artísticas.
- Racionalismo Integrado: La falta de simetría y las extrañas formas que a veces adoptan los planos revelan sorprendentemente un alto grado de racionalismo en la lograda integración y continuidad espacial de todos los elementos del edificio: interiores y exteriores, escaleras y habitaciones, materiales y decoración.
El Modernisme Catalán
Antoni Gaudí (1852-1926) es el mejor y más creativo arquitecto de la época del Modernismo. Los elementos torcidos, sinuosos o con aspecto blando de algunas de sus obras parecen contravenir las posibilidades técnicas para su realización. Hombre muy conservador y religioso, se rebela contra el pragmatismo de su época, aplica con convicción la técnica al servicio de la fantasía y le da a sus obras una intensidad rítmica, plástica y colorista mediante la ordenación de estructuras, materiales y funciones. En su obra podemos apreciar claras influencias historicistas, que él integra genialmente en nuevas soluciones sin tener que romper con el pasado, a diferencia de otros movimientos.
Lluís Domènech i Montaner (1850-1923) construye para la Exposición Internacional de Barcelona (1888) un restaurante (actualmente Museo de Zoología). En él entremezcla elementos de inspiración medieval con los más novedosos del Modernismo: materiales variados (ladrillo, cerámica, hierro) y vistos, múltiples y originales detalles, y un amplio interior logrado mediante una estructura metálica. Pero es quizá en el Palau de la Música Catalana (1895-1908) donde el Modernismo de este arquitecto tiene su máxima expresión, tanto por su estructura, que permite grandes superficies de cristal, una variada policromía y una exuberante decoración floral, como por la integración de los diversos materiales (vidrio, mosaico, piedra, escultura).
El Modern Style en Glasgow
En Inglaterra, el movimiento Arts and Crafts se mantiene activo e influye en el continente. Aunque sus seguidores ingleses recelan del exceso decorativo del Art Nouveau, surge en Glasgow un grupo de pintores que participan más de las nuevas ideas, del Modern Style, y se amplía a otros artistas en la Escuela de Arte de Glasgow.
Entre ellos destaca Charles Rennie Mackintosh (1868-1928), diseñador que alcanza pronto gran fama en Europa, especialmente a partir de la Exposición de sus diseños en la Secesión de Viena en el año 1900. En su obra somete la exuberancia curvilínea del Art Nouveau a una geometrización que se hace mayor a medida que diseña los elementos más estructurales. En los objetos decorativos pequeños, pinturas y vidrieras, los ritmos curvilíneos tienen cierta presencia, pero en muebles, y sobre todo en arquitectura, predomina el rigor geométrico.