Aristóteles y su filosofía

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Aristóteles:


Ética o moral:

Según Platón existen dos tipos de virtudes:

Virtudes éticas:

a lo largo de nuestra vida nos vamos forjando un carácter (“ethos”) el cual se refleja en nuestras acciones y comportamientos. La ética trata de rectificar aquellas conductas del ser humano que son moralmente malas y en cada carácter humano esas conductas son lo que Aristóteles llama pasiones o vicios.

Para alcanzar la virtud del carácter se precisa que el hombre, a través de la repetición de las buenas conductas o decisiones consiga incorporar una rectitud que no tenia. Según Aristóteles las acciones humanas estas determinadas por 3 aspectos; la volición, la deliberación y la decisión. Es decir queremos algo, deliberamos o reflexionamos sobre el mejor modo de conseguirlo y por ultimo tomamos la decisión. Pues bien, en el caso de la volición (o voluntad), según Aristóteles, en todos los hombres y sin distinción esta naturalmente orientada hacia el bien; sin embargo la cuestión radica en saber deliberar y decidir acertadamente, es decir, en llevar finalmente a la práctica, al terreno de la acción, una decisión acertada. A pesar de todo, a base de repetir y practicar, podemos acercarnos a realizar acciones buenas. Cuando se consigue realizar una buena acción y se repite se genera por fin en el hombre el habito del comportamiento bueno. Por eso Aristóteles define la virtud como un habito. Existen infinidad de maneras de hacer el mal, pero solo una de ser bueno y esa única forma es que el hombre encuentre el término medio que equilibra sus vicios. En palabras de Aristóteles “la virtud es un habito selectivo que consiste en la posición intermedia (…) entre dos vicios, el uno por exceso y el otro por defecto”. Por lo tanto según Aristóteles la virtud es la conquista de un estado en donde ya no tenemos vicios; ahora bien no consiste en la media aritmética, sino en un estado diferente.

De hecho, con respecto al bien, la virtud es un extremo pues consiste en la máxima perfección. Cuando se conquistan las virtudes practicas o éticas podemos pasar a las virtudes dianoeticas:
consisten en cultivar la parte racional humana, es decir, el entendimiento o dianoia. Se trata de practicar la vida “contemplativa”, es decir, de conquistar la virtud de la sabiduría. Con respecto a las virtudes éticas, que son las del compuesto humano, la virtud dianoetica de la sabiduría tiene por objeto la verdad, que Aristóteles relaciona con el bien superior y con la felicidad perfecta. En efecto, la vida contemplativa es la única que reporta una felicidad completa, mientras que las virtudes éticas solo nos conducen a una felicidad imperfecta.

Además, la actividad del intelecto es la única que se quiere por si misma, que no es un medio para obtener un fin distinto. Esta actitud es la que le acerca a los dioses, puesto que estas también se dedican a la contemplación, naturalmente, el hombre necesita de ciertos bienes externos (alimentos, viviendas etc.) además de salud y por supuesto, las virtudes prácticas, pero la perfección de la naturaleza humana es la vida contemplativa, esta donde llega nuestro potencial. Sociedad: La sociedad es muy importante para el perfeccionamiento de la naturaleza humana. El hombre individualmente no puede desarrollarse (según Aristóteles aquel que no vive en sociedad o es una bestia o un Dios). El hombre es por tanto un ser social, un animal político. La polis o ciudad estado es el marco para poder desarrollar la virtud, ya se trate de virtudes éticas o dianoeticas.

Evidentemente hay que saber vivir en sociedad y esto en buena medida consiste en saber dotarse de un orden público que permita entre los ciudadanos un trato de igualdad o justo. No se trata de buscar un régimen político perfecto, porque en todos hay defectos, sino algo más modesto: un régimen que garantice la seguridad, la estabilidad y que organice las distintas actividades para la satisfacción de las necesidades. Por eso ve en todas las formas de gobierno, pero precisa de un nivel de educación muy elevado al pueblo. Cualquier sistema de gobierno tiene el peligro de degenerar la democracia puede degenerar demagogia; la degeneración de la monarquía es la tiranía y la de la aristocracia es la oligarquía.

Naturalmente, esto implica que el conocimiento empieza en los sentidos, es decir, en la experiencia, y que a partir de lo que percibimos la mente o entendimiento es capaz de abstraer lo universal.
Por lo tanto es un tipo de conocimiento inductivo. En concreto, el proceso seria el siguiente: en 1º lugar los sentidos perciben un objeto y a continuación la imaginación elabora una “imagen” de este. Después de esa imagen pasa a un aspecto del entendimiento que Aristóteles llama entendimiento activo o agente. Este vuelca su actividad en la imagen despojándola de la “materia”, ósea de sus carácterísticas particulares, y sacando a relucir su esencia, su forma universal. Por último, esa forma universal que fue abstraída por el entendimiento activo pasa al entendimiento paciente o pasivo, en el cual lo universal se proyecta sobre la materia, es decir se unen de nuevo. Aquí finaliza el proceso de conocimiento y aquí es donde el ser humano es capaz de ver ese aspecto singular universal que hay en todo.

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