Aristóteles: Contexto Histórico, Ética y Teoría de la Realidad
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Contexto y Comparación con Platón
Contexto Histórico y Biográfico
Para entender la filosofía de Aristóteles, vamos a explicar el contexto histórico, biográfico y filosófico. Nace Aristóteles (384 a.C.) en Estagira, en un momento de crisis para toda Grecia, con conflictos y guerras como la del Peloponeso. Aristóteles era hijo de un médico, lo que inclinó su estudio a la biología y la naturaleza. Tras quedar huérfano, fue enviado a estudiar a la Academia platónica, quien dejó una gran huella en su pensamiento, como en sus preocupaciones filosóficas.
Relación con Platón y Evolución del Pensamiento
Siguiendo a su maestro, podemos encontrar obras tempranas como Protréptico o Eudemo, pero según va madurando, se aleja de este, llegando a criticar su teoría de las Ideas, además de abandonar un estilo menos formalista. Aristóteles vuelve a Atenas y funda su propia escuela, el Liceo, y se dedica al estudio de ciencias como la física y las matemáticas. Aristóteles comenzó su filosofía siguiendo a Platón en cuanto a estilo y preocupaciones, pero luego lo rechazó, elaborando un estilo más formal y menos poético, preocupándose por abordar los temas desde la perspectiva de lo físico, basándose en que lo esencial de las cosas no está separado de las cosas en sí, en el intelectualismo moral y en que todo ser tiene su finalidad.
Filosofía Práctica: Ética y Política
La Ética Teleológica y Eudemonista
A continuación, nos disponemos a explicar la filosofía práctica. Según Aristóteles, esta da solución al problema del relativismo y el escepticismo. La ética de Aristóteles es teleológica porque toda acción humana tiende a un fin. Se orienta a conseguir algún bien (placer, felicidad). Existen muchas clases de bienes, por las que debe existir un bien supremo que para Aristóteles es ese fin último: la felicidad (eudaimonia), y por ello es una ética eudemonista. La meta de la ética aristotélica es la felicidad y, para ello, debemos analizar la naturaleza humana. Aristóteles dice que cada ser es feliz realizando su propia actividad esencial. El hombre feliz es el que dedica su vida al pensamiento, al estudio (vida contemplativa). El hombre será feliz si vive según la razón, y será para él la vida virtuosa.
La Virtud como Justo Medio
Sin embargo, Aristóteles considera otras actividades propias del alma y concluye que la felicidad une virtud, contemplación y bienes exteriores. Según Aristóteles, existen dos tipos de virtudes:
- Virtudes morales (o éticas): Consisten en la capacidad de escoger el justo medio entre dos extremos viciosos (uno por exceso, otro por defecto). Se logran mediante la costumbre y el hábito.
- Virtudes intelectuales (o dianoéticas): Perfeccionan la parte racional del alma. La más elevada es la sabiduría (sophia), propia de la vida contemplativa.
Relación entre Ética y Política
La ética aristotélica desemboca en la política. Ambas consideran el bien del ser humano, pero la política busca el bien común de la polis (ciudad-estado). El Estado existe por un fin: lograr que el ser humano alcance la vida moral e intelectual y sea feliz. En conclusión: nadie puede ser virtuoso si no ha sido educado, y es al Estado a quien compete su supervivencia y la educación de sus miembros. Para Aristóteles, la moral práctica tiene dos sentidos: es una forma secundaria de felicidad y nos ayuda a prepararnos para la forma más elevada de felicidad, la contemplativa.
Teoría de la Realidad: Metafísica Hilemórfica
Crítica a Platón y Concepto de Sustancia
La teoría de la realidad según Aristóteles se expone mediante su teoría hilemórfica, a través de la cual da solución a los problemas filosóficos de la unidad frente a la multiplicidad y el cambio frente a la permanencia. Platón creía haber encontrado la solución dividiendo la realidad en dos mundos: inteligible y sensible. En cambio, Aristóteles los unifica en el único mundo sensible y real. Aristóteles distingue la sustancia (ousía) de los accidentes. Sustancia es aquel ente que existe en sí mismo y por sí mismo (el individuo concreto), y accidente es aquel que existe en otro (cualidades, cantidades, relaciones, etc., que existen en la sustancia).
El Cambio: Acto y Potencia
Aristóteles explica el movimiento o cambio (kínesis) como el paso del ser en potencia (dynamis) al ser en acto (enérgeia). Entre el ser y el no-ser hay algo intermedio: el ser en potencia. Es decir, todos los entes pueden ser entendidos como una combinación de acto (lo que son actualmente) y potencia (lo que pueden llegar a ser). Hay dos clases principales de cambio:
- Cambio sustancial: Generación (llegar a ser una nueva sustancia) y corrupción (dejar de ser una sustancia).
- Cambio accidental: Puede ser cuantitativo (aumento o disminución), cualitativo (alteración de cualidades) o local (cambio de lugar).
Aristóteles se dedicó al estudio de los seres, distinguiendo los artificiales (creados por el hombre) y los naturales (que tienen en sí mismos el principio del movimiento y del reposo), que a su vez pueden ser animados (vivos) o inanimados.
Hilemorfismo: Materia y Forma
La solución que encuentra Aristóteles para explicar la estructura de los seres sensibles es la diferencia entre materia (hylé) y forma (morphé). La forma es la esencia de las cosas, lo que hace que algo sea lo que es (acto). La materia es aquello con lo que está hecho algo, el sustrato indeterminado (potencia). La explicación de la realidad como un compuesto de materia y forma se llama hilemorfismo.
Las Cuatro Causas y la Teleología
Para explicar completamente cualquier ser o proceso, Aristóteles distingue cuatro causas:
- Dos causas intrínsecas (internas al ser):
- Causa material: ¿De qué está hecho? (La materia)
- Causa formal: ¿Qué es? (La forma o esencia)
- Causa eficiente: ¿Quién o qué lo ha producido? (El agente del cambio)
- Causa final: ¿Para qué existe? ¿Cuál es su propósito o fin (telos)?
Para concluir, para Aristóteles todo en la naturaleza tiene una finalidad (teleología). Todos los seres tienden a alcanzar este fin, realizando su propia naturaleza. La naturaleza es acto y potencia; de esta forma, el ser conoce y tiende hacia su fin.