Al-Ándalus: Historia, Organización y Legado de la España Islámica (711-1492)
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La conquista musulmana de la Península Ibérica (711-715)
La conquista de la Península Ibérica por las tropas islámicas se llevó a cabo entre 711 y 715. La expedición fue realizada por el ejército del Magreb, dirigida por Musa y su lugarteniente Tariq, quienes buscaban controlar los puntos clave y llegar a acuerdos con la población local. Hacia 720 dominaban casi toda la península, salvo la franja cantábrica.
El Walíato (711-756)
La península se constituyó en provincia del Imperio islámico, gobernada desde Damasco por la familia omeya. Se llevó a cabo la ocupación militar y el asentamiento de los invasores en el territorio conquistado. Los enfrentamientos entre bereberes y árabes, y la llegada de soldados sirios, permitieron sofocar la revuelta. Se instauró así Al-Ándalus.
La distancia respecto al centro del Imperio islámico lo convirtió en un territorio difícilmente controlable. La desaparición del califato omeya provocó la independencia política de Al-Ándalus respecto a la nueva dinastía abasí.
El Emirato Omeya Independiente (756-929)
Abd al-Rahman I llegó a Al-Ándalus en el 756, se hizo con el poder en Córdoba y se proclamó emir independiente del califato de Bagdad. Rompió los lazos políticos con el Imperio abasí, aunque reconoció la autoridad religiosa del califa. Designó como heredero a uno de sus hijos.
Abd al-Rahman continuó la estructuración de un Estado unitario: dividió el emirato en provincias fronterizas e interiores y fortaleció el poder militar del emir. Sin embargo, fueron frecuentes las revueltas locales, reprimidas con dureza, que crearon un clima de anarquía general y permitieron a los reinos cristianos salir de las montañas.
El Califato de Córdoba (929-1031)
Abd al-Rahman III se proclamó califa, cesando la dependencia religiosa de Bagdad. Buscó la unidad del Estado islámico y la hegemonía de Córdoba sobre los nuevos reinos norteafricanos. Logró que la cultura andalusí se impusiera en el mundo árabe, y Córdoba se convirtió en el centro político, cultural y espiritual más importante de Occidente.
Al-Hakam II continuó la labor de su padre. A su muerte, el gobierno pasó a manos de Almanzor, quien controló la administración y el ejército, imponiendo una dictadura militar.
Tras la muerte de Almanzor (1002) se inició una etapa de agitación política. En 1009 estalló la revolución en Córdoba, Hisham II fue obligado a abdicar y comenzó la guerra civil por el poder en Córdoba. Los grupos sociales dominantes en las ciudades controlaban el poder y aspiraban a sustituir al califato. Los reinos cristianos contribuyeron a la desintegración de Al-Ándalus. En 1031, un consejo de notables decretó la abolición del califato.
Los Reinos de Taifas (siglo XI)
Surgieron unos veinte pequeños reinos, algunos muy ricos, con un gran desarrollo cultural, artístico y económico, pero con un poder político inestable y carentes de fuerza militar. La presión cristiana obligó a las taifas a pactar la paz mediante parias. Los primeros reinos fueron desapareciendo y siendo ocupados por los cristianos. Tras la toma de Toledo (1085), las taifas buscaron la ayuda de los almorávides.
Los Almorávides (siglos XI-XII)
Pueblo bereber que había creado un imperio en el norte de África. Tras su desembarco en la península conquistaron todos los reinos de taifas. En los primeros momentos gozaron de popularidad, pero los fracasos frente a los cristianos, el aumento de impuestos y otros factores les hicieron perder apoyos sociales. Fueron atacados en África por los almohades, y descuidaron el control de la península, surgiendo los segundos reinos de taifas.
Los Almohades (siglos XII-XIII)
Abd al-Mu'min se proclamó califa y extendió sus dominios hasta Trípoli. Entre 1146 y 1172 dominaron las taifas y establecieron su capital en Sevilla. Sin embargo, fueron incapaces de frenar los avances cristianos y sufrieron la derrota en Las Navas de Tolosa (1212), que puso fin a su califato. Los terceros reinos de taifas resurgieron y fueron abolidos por los reyes cristianos. Solo sobrevivió Granada. Otros pueblos musulmanes bereberes intentaron asaltar la península sin éxito.
El Reino Nazarí de Granada (1238-1492)
Al-Ándalus quedó reducida al reino nazarí de Granada, refugio de los musulmanes ante la Reconquista cristiana. Alcanzó su mayor esplendor en el siglo XIV. Su existencia terminó con la toma de Granada en 1492 por los Reyes Católicos.
Organización de Al-Ándalus
Gobierno y administración
El poder se organizó de forma centralizada a partir del emirato y, aún más, del califato. Abd al-Rahman III, al proclamarse califa, gozó prácticamente de un poder absoluto. Los califas se constituyeron en jefes espirituales y temporales de los creyentes. La administración se estructuraba en diwanes, al frente de los cuales había un visir.
Sistema fiscal
Era un sistema centralizado basado en la percepción de tributos. Todos los ciudadanos debían pagar impuestos: los musulmanes solo la zakat, mientras que los demás debían pagar impuestos personales y por los bienes que poseían.
Justicia
Estaba a cargo de los cadíes, nombrados por emires y califas entre personas de reconocida honestidad. La ley estaba contenida en los textos religiosos.
División territorial
El territorio se dividía en coras. Al frente de las provincias fronterizas se encontraba un valí, que asumía funciones militares. Había tres marcas: la inferior (Badajoz), la media (Toledo) y la superior, con capital en Zaragoza.
Ejército
En un principio estaba formado por creyentes musulmanes que luchaban a cambio de concesiones de tierras. Una parte importante eran mercenarios.
Configuración social y urbana
Las ciudades eran centros administrativos, políticos, judiciales y religiosos, así como centros de intercambio de productos e información dentro de la economía internacional. Servían de mercado local permanente y de centro de actividad artesanal. Se diferenciaban varias zonas: la medina y los barrios exteriores.
La sociedad presentaba una gran diversidad étnica y religiosa. El grupo dominante era el musulmán, compuesto por árabes, bereberes y muladíes. Los judíos eran minorías cultas, toleradas pero consideradas inferiores.
Las diferencias socioeconómicas se organizaban de forma jerárquica: arriba, la aristocracia; debajo, los grandes comerciantes y los alfaquíes; en el siguiente escalón, las masas urbanas y los campesinos.
Legado cultural
El islam tomó y mezcló elementos de las distintas civilizaciones y culturas con las que entró en contacto. Al-Ándalus ocupó un papel esencial en la formación y transmisión del saber en la Edad Media. La vida intelectual alcanzó altos niveles de desarrollo y gran originalidad.