Análisis de la voz narrativa en Voces en el parque de Anthony Browne
Resumen
El texto analiza la estructura narrativa de Voces en el parque, álbum de Anthony Browne compuesto por cuatro voces que cuentan el mismo paseo desde perspectivas distintas. Estudia la focalización, la tipografía y el estilo gráfico de cada narrador, así como la relación entre texto e ilustración. Al final, muestra cómo la subjetividad de cada voz impide establecer una única versión de lo ocurrido.
Puntos clave
- Voces en el parque se compone de cuatro historias simples que narran los mismos acontecimientos desde cuatro puntos de vista.
- Los cuatro narradores son intradiegéticos y homodiegéticos, y su focalización es interna.
- Cada voz se identifica con una tipografía y un estilo de ilustración propios.
- Cada historia transcurre en una estación del año diferente: otoño, invierno, primavera y verano.
- Las versiones se contradicen y ocultan hechos, por lo que ninguna resulta fiable.
- La ilustración ofrece a menudo una focalización distinta a la del texto, con función simbólica.
Análisis de la voz narrativa en Voces en el parque de Anthony Browne
Introducción
Voces en el parque es una narración compleja que se compone de cuatro historias simples coordinadas. La historia de un paseo (que se cuenta en muchas narraciones infantiles de forma lineal) se convierte aquí en cuatro relatos. No se trata de narraciones coordinadas en una secuencia temporal (alternancia) sino de los mismos acontecimientos contados varias veces de forma diferente. Entre las versiones hay diferencias y acontecimientos que quedan ocultos; por ejemplo, el episodio de la flor sólo se menciona en la que se titula “Cuarta voz”. Esto se debe a que cada narrador oculta o resalta lo que desea.
No es posible reconstruir la historia con precisión porque las distintas versiones, por sus ocultamientos o por sus proyecciones, se anulan entre sí. Esto no implica que los intentos de reconstrucción de la historia compleja (formada por las cuatro simples) se vean completamente frustrados, sino que resultan problemáticos. Esta situación encuentra una salida: aceptar que no hay una sola versión o historia, sino varias.
Las cuatro voces narrativas
La narración se divide en cuatro voces identificadas como tales: Primera Voz, Segunda Voz, Tercera Voz, Cuarta Voz. Cada una está narrada por un narrador diferente. Los cuatro narradores son del primer nivel (intradiegéticos, primera persona, dentro de la historia que actúa juzga y tiene opiniones sobre los hechos y personajes que aparecen) y narran su propia historia (homodiegéticos, interviene en los sucesos de la historia). La focalización es interna: los personajes dicen lo que piensan y lo que sienten. Cada una de las historias simples tiene una focalización múltiple para narrar el mismo hecho.
Primera Voz: La madre de Carlos
La Primera Voz es la de la madre de Carlos. Se presenta con un tratamiento tipográfico con serif, clásico y culto. La corpulenta señora está vestida elegantemente y lleva joyas y un sombrero rojo de felpa. La madre domina la escena e impide ver a Carlos.
Cuenta cómo perdió de vista a su hijo en el parque al que últimamente acude gente desagradable. La historia se desarrolla durante el otoño y la estación adquiere una fuerza simbólica: expresa la capacidad destructiva y anuladora del personaje. El texto evidencia desde donde narra un personaje que quiere remarcar su posición social (afiliación) por encima de sus relaciones afectivas (filiación): “Era la hora de pasear a Victoria, nuestra perra labrador de pura raza, y a Carlos nuestro hijo”. Además desliza su autoritarismo: “Carlos ven acá. ¡Inmediatamente!”, dije. “Y ven aquí Victoria, por favor” y a su desprecio por los otros (“niña andrajosa”, “tipos espantosos”).
Hay muchos detalles en las ilustraciones que subrayan su fuerza destructiva (el viento, el fuego y la sombra de un cocodrilo devorador); el poder de su voz (los árboles emulan sus gritos) y de su mirada (un ojo en la sombra del parque). Irónicamente, en el trasfondo se introducen, como correlato, el personaje de una reina de cuentos y un mendigo que parecen destinados a unirse.
Segunda Voz: El padre de Mancha
La Segunda Voz es la del padre de Mancha. Se expresa en una tipografía en bold sans serif, bastante más moderna. El hombre narra cómo sale de casa con Mancha y el perro y cómo se entretiene buscando empleo en un diario. No menciona el encuentro entre los niños y los perros. El hombre está cabizbajo y deprimido, falto de energía: “Me gustaría tener la mitad de la energía que él (el perro) tiene”. Su deseo proyecta sobre el parque una energía blanquecina, luminosa.
El texto lo muestra como una persona optimista: “pero no se puede perder la esperanza. ¿Verdad?”. Las ilustraciones dan cuenta del cambio que en su ánimo ocasiona el paseo. El camino de ida es gris, deprimente y lleno de miseria y de abandono; mientras que el de vuelta es luminoso, festivo y navideño. La estación invernal simboliza en reposo y la inactividad de esta voz, pero también la calidez de la celebración navideña. Se utilizan los contrastes entre dos situaciones semejantes (la de ida y la de vuelta) para señalar el cambio de ánimo que produce el paseo.
Tercera Voz: Carlos
La Tercera Voz es la de Carlos. Se expresa con una tipografía serif de máquina de escribir, pero muy ligera, tímida. Su relato tiene lugar en la primavera y, simbólicamente, muestra cómo “florece” su personalidad al alejarse de la influencia materna. La sombra de la madre y su sombrero se proyectan en el paisaje. La ilustración recurre en los inicios a colores pálidos y a una línea rígida y obsesiva, que recuerda al grabado, pero progresivamente se va haciendo más luminosa y pictórica, mostrando el cambio de Carlos. El texto se confronta con la ilustración, recordándole al lector que las voces no son confiables: Mancha trepa segura en el árbol, mientras que Carlos, de frente al lector sonríe como complicidad; el texto reza “Como yo soy bueno para trepar árboles, le enseñé a ella como hacerlo”. El lector sabe que no se puede confiar en lo que le cuenta el personaje. Los detalles de los sombreros en la ilustración muestran cómo se debilita la influencia materna, al tiempo que Carlos gana seguridad en sí mismo.
Cuarta Voz: Mancha
La Cuarta Voz pertenece a Mancha. Para representarla, la tipografía imita la caligrafía. El paseo que cuenta la niña tiene lugar en verano y las ilustraciones están realizadas en colores vibrantes que muestran el carácter desenfadado y alegre de la niña. La historia de Mancha se parece muy poco a la que cuenta Carlos. Éste omite hablar de que le entrega una flor y registra el juego del tobogán y el de trepar árboles. Mancha explica que juegan en el sube y baja y en el quiosco y cómo Carlos le regala una flor. En el parque de Mancha, la naturaleza y la fantasía se desbordan: frutas gigantescas, ballenas detrás de los árboles. No se puede confiar en las referencias de espacio y tiempo: en la ilustración del juego en el quiosco es de día y de noche a la misma vez. Cuando Carlos se aleja, es de noche y la sombra de su madre lo conduce a un territorio turbulento, al que se accede por un portal dominado por los sombreros de piedra, que recuerdan al de la madre.
La relación entre texto e ilustración
Las ilustraciones aparecen generalmente focalizadas de acuerdo a la voz que las narra, en una relación de sintonía con el texto. Sin embargo, en algunas aparecen personajes, elementos y situaciones (casi siempre con función simbólica) que el texto omite. Las imágenes, en este álbum, poseen una gran complejidad formal, utilizando recursos gráficos, cromáticos, espaciales y temporales para diferenciar una narración de otra. También muestran que cada una de las historias transcurre en una estación del año diferente.
Conclusión
En resumen, se trata de una narración que se compone de cuatro historias que se solapan, confluyen y se contradicen. El tratamiento ilustrativo, tipográfico y, en general, de toda la gráfica, depende de la voz que narra. Se utilizan cuatro estilos de ilustración, en los que cada uno representa un marco espacio-temporal diferente. Predomina una relación de sintonía entre la voz y la “voz” de la ilustración. Sin embargo, ésta ofrece una focalización diferente a la del texto, dando una información diferente que suele funcionar como correlato simbólico, apoyado, muchas veces, en la utilización de referencias intertextuales.
Liberadas de la autoridad del narrador que las fije, las historias se tambalean y chocan entre sí, haciendo evidente que ninguna de ellas es fiable. En consecuencia, el lector, a pesar de la simpatía o antipatía que le genere cada narrador, no puede privilegiar ninguna de las versiones de lo sucedido en el parque. Lo que queda al desnudo es que la subjetividad del punto de vista modifica sustancialmente los acontecimientos: no hay un paseo al parque sino cuatro, construidos desde cuatro miradas.
Descargar
PDF Word HTMLPreguntas frecuentes
¿Quién narra cada una de las voces de Voces en el parque?
La Primera Voz es la madre de Carlos, la Segunda Voz es el padre de Mancha, la Tercera Voz es Carlos y la Cuarta Voz es Mancha.
¿Por qué no se puede reconstruir con precisión la historia del parque?
Porque las distintas versiones se ocultan y se proyectan entre sí, de modo que se anulan mutuamente. Según el análisis, la solución es aceptar que existen varias versiones y no una sola.
¿En qué estación transcurre cada historia?
La historia de la madre transcurre en otoño, la del padre en invierno, la de Carlos en primavera y la de Mancha en verano.
Ponte a prueba
Tarjetas de repaso
Pulsa una tarjeta para ver la respuesta.
Test
Preguntas generadas con IA a partir del documento: comprueba las respuestas con el texto.