Análisis del poema "Para vivir no quiero" de Pedro Salinas

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Pedro Salinas: Para vivir no quiero

Autor y Obra

Pedro Salinas Serrano (Madrid, 27 de noviembre de 1891 - Boston, 4 de diciembre de 1951). Escritor, filólogo y profesor. Como poeta, forma parte de la Generación del 27. Vive en Sevilla hasta 1929, donde conoció a otro gran poeta de la Generación del 27, Luis Cernuda, y durante el curso académico 1922-1923, realizará un lectorado de español en Cambridge.

Durante la guerra civil española, es invitado por el Wellesley College (Boston), donde dio clases hasta 1939, para luego pasar a la John Hopkins University de Baltimore. Consiguió reunir a su familia que vivía en el exilio entre Argel y Francia y ya instalados en EE.UU., sigue con sus clases en Baltimore, excepto un periodo de 3 años, 1943 a 1946, dando clases en la Universidad de Río Piedras, de Puerto Rico, lugar donde está enterrado tras morir en Baltimore en 1951. Jaime Salinas Bonmatí, narra estas vivencias en su autobiografía «Travesías» que es un fiel reflejo de la vida del poeta en el exilio americano.

Obras

La obra de Pedro Salinas destaca, en general, por ser un intento de defender los valores ideológicos más altos y desinteresados de la cultura europea anterior a la Segunda Guerra Mundial. Su honda humanidad nos lo presenta preocupado por descubrir en el lado oscuro de las cosas, aquello que las explica y nos ayuda, de paso, a encontrar nuestro propio camino. Su obra poética está dividida en tres etapas: inicial o de poesía pura, de plenitud o amorosa y del exilio:

Primera etapa:

  • Presagios (1924)
  • Seguro azar (1928)
  • Fábula y signo (1931)

Con influencias del nicaragüense Rubén Darío, los españoles Miguel de Unamuno y Juan Ramón Jiménez entre otros y los movimientos vanguardistas de la época.

Segunda etapa:

  • La voz a ti debida (1933)
  • Razón de amor (1936)
  • Largo lamento (1939)

Tercera etapa:

  • El contemplado (1946)
  • Todo más claro y otros poemas (1949)
  • Confianza, título póstumo y sugerido por su amigo Jorge Guillén de sus poemas recogidos durante 1942-1944 y 1955.

Movimiento

Con el término Generación del 27 se denomina a una constelación de escritores y poetas españoles (a las mujeres de esta generación también se les conoce como Las Sinsombrero) del siglo XX que se dio a conocer en el panorama cultural alrededor de 1927, con motivo del homenaje a Luis de Góngora organizado en ese año por José María Romero Martínez en el Ateneo de Sevilla con motivo del tercer centenario de su muerte, en el que participaron muchos de sus miembros más conocidos, dentro de la "Edad de Plata" de la literatura española, época en que coincidieron en plena producción durante la Segunda República esta brillante promoción junto a otras dos no menos brillantes: Generación del 98 y Novecentismo.

Características:

  • Nacimiento en años poco distantes.
  • Formación intelectual semejante.
  • Relaciones personales.
  • Participación en actos colectivos propios.
  • Existencia de un “acontecimiento generacional” que aglutine sus voluntades.
  • Presencia de un “guía”.
  • Rasgos comunes de estilo (“lenguaje generacional”).
  • Anquilosamiento de la generación anterior.

Resumen y análisis

El poema Para vivir no quiero es uno de los más conocidos de Pedro Salinas que apareció publicado en su libro La voz a ti debida. Se trata de un libro de poesía de vanguardia de la segunda etapa del poeta, en la que alcanza su madurez lírica marcada por este poemario y Razón de Amor (1936). En ambos libros, el amor es el tema central de la mayoría de las composiciones, pero la mujer a la que van destinados los versos es una pura idealización, es una y todas las mujeres a la vez. El estilo y el lenguaje, como decimos, lo sitúan en el ámbito de la poesía pura de las vanguardias del primer tercio de siglo XX.

El poeta desea huir de lo superfluo, de lo externo, de lo llamativo. Su anhelo es vivir en la sencillez, en lo elemental. Por esta razón pide a su amada que abandone todo aquello que no sea propio de ella, para quedarse sin nada, hasta sin nombre, cuando él la llame. Al igual, él, cuando sea llamado por ella, quiere presentarse en su esencialidad, sin ninguna adherencia, para en ese estado amarse. El poema representa de manera admirable la poesía amorosa de Pedro Salinas: sentimientos sinceros tratados en profundidad, búsqueda de la abstracción a través de las palabras, universalización del amor y de la mujer amada que es a la vez una concreta y todas ellas.

Es un buen ejemplo de poema redondo en el sentido de que forma y fondo, continente y contenido se comunican de manera admirable: el tema es el amor puro, idealizado, casi abstracto, y para expresarlo se elige una expresión sencilla, “pura” que se apoya en la abstracción de las palabras.

Estructura

Tiene 28 versos. Los versos son heptasílabos, no se agrupan en estrofas y no tienen rima, excepto el verso 14, que es trisílabo y el verso 27, que es tetrasílabo. Estos dos versos tienen una situación parecida en el poema, introducen dos versos clave en el poema. La métrica es sencilla, sigue una regularidad en la medida del verso, pero no en la rima. El poema está formado por versos heptasílabos que no se agrupan en estrofas y que tampoco tienen rima. Junto a estos hay dos versos muy cortos: el verso número 14 que es trisílabo y el verso número 27, tetrasílabo. No es un capricho, ambos están colocados en puntos claves del poema para introducir contenidos importantes.

En cuanto al contenido se distribuye en tres partes claramente:

  • Los primeros 4 versos sirven como introducción. En ellos se concentra el tema central de toda la composición.
  • Del verso 5 al 15 están dirigidos al “tú”, la amada, a quien pide se despoje de todo, se convierta en esencia.
  • Y del 16 hasta el final, se repite el proceso, pero en este caso con el “yo”, el poeta-amante.

Figuras retóricas

Para dar forma al poema, el autor se ha valido de unos cuantos recursos, pocos y básicos, pero que producen el efecto expresivo deseado. Destaca el uso de la enumeración un tanto caótica que está presente en las tres partes del poema: en la introducción con las “islas, palacios, torres”. En la primera parte: “señas, trajes, retratos”; “irreductible, pura, libre”. Y en la parte final: “los nombres, los rótulos, la historia”. Estas enumeraciones transmiten el estado de ánimo exaltado del poeta, a la vez que sirven para resumir magistralmente todo un conjunto mucho más amplio de conceptos que se encierran bajo estas breves notas. El autor utiliza el tópico literario de la recusatio (que en latín significa rechazo) para explicar cómo quiere que sea su amada, pero no de la manera común, alterna partes de rechazo, donde rechaza los valores accesorios como la riqueza, pero frente a esto, hay partes de afirmación, donde muestra su posición personal, quiere una relación íntima y libre de aspectos exteriores.

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