Alfonso XIII y la Segunda República en España: conflictos sociales, reforma agraria y reformas militares

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Problemas del reinado de Alfonso XIII

Son cuatro los problemas principales del reinado de Alfonso XIII:

  • La cuestión constitucional
  • La cuestión religiosa
  • La cuestión militar
  • La cuestión social

La cuestión constitucional

Con el fin de adecuar la Constitución de 1876 se consideró reformarla. Debía combatirse el caciquismo e integrarse los regionalismos o nacionalismos, el socialismo e incluso el republicanismo.

La cuestión religiosa

La Iglesia tenía menos poder que en el pasado. Fue un tema ampliamente debatido porque la Iglesia era muy importante por el poder confesional que ejercía y no se podían desprender de ella. Por ello, la Iglesia encontró su apoyo en la burguesía y en las clases medias.

La cuestión militar

Tras el desastre del 98, el ejército fue muy criticado y necesitaba una reforma. La guerra de Marruecos no hizo más que empeorar la situación. Ante los problemas internos, en 1916 se crearon las Juntas de Defensa como órganos de presión en la vida política.

La cuestión social

El movimiento obrero representó un problema permanente, que fue extremando sus actitudes hasta desembocar en la huelga general de la crisis de 1917. El sindicato socialista ganó posiciones y la organización anarquista CNT alcanzó una gran extensión en Andalucía y Cataluña. El PSOE, liderado por Pablo Iglesias, se mantuvo fiel a su vocación republicana y adoptó una actitud ambigua con respecto al régimen monárquico.

La Segunda República

El comité revolucionario se convirtió en gobierno provisional, presidido por Niceto Alcalá-Zamora. En él tuvieron representación casi todas las opciones políticas: el centro estaba representado por los radicales de Alejandro Lerroux y los seguidores de Marcelino Domingo; la izquierda estaba ocupada por los socialistas y por la alianza republicana de Manuel Azaña. Los regionalismos estaban representados por Luis Nicolau y Santiago Casares. Fuera del poder quedaron comunistas y anarquistas, regionalistas y tradicionalistas.

La llegada de la República no supuso una disminución automática de la influencia de las clases altas, pues no se produjo un cambio profundo de las estructuras socioeconómicas. La alta burguesía mantuvo su hegemonía social. La pequeña burguesía incrementó su importancia. Los obreros y el campesinado sufrieron el azote del paro y la carestía de los precios, consecuencia de la crisis de los años treinta.

La reforma agraria

Se decidió expropiar aquellas fincas que sobrepasasen una determinada extensión y estuvieran mal explotadas. También fueron importantes las reformas sociales. Fue polémica la ley de términos municipales y el establecimiento de los jurados mixtos. Se quería mejorar la vida de los obreros.

Donde mejor se manifestó el regeneracionismo republicano fue en la reforma de la enseñanza y, mediante las Misiones Pedagógicas, se intentó llevar la cultura a los medios rurales. El problema de los nacionalismos se abordó con decisión: en Cataluña se creó un estatuto de autonomía y existió un gobierno propio, la Generalitat. El nacionalismo vasco planteó más dificultades.

La reforma del ejército fue muy decidida: se estimaba necesario reducir el número de mandos y unidades operativas, así como reformar las enseñanzas militares. Se promulgó la Ley de Bases de la Reforma Agraria, con la que se pretendía acabar con muchas ilegalidades. La ley perseguía un triple objetivo: la desaparición del latifundismo, castigar el absentismo de los grandes propietarios y proporcionar trabajo a los campesinos.

Sin embargo, la reforma fue un fracaso debido a las dificultades de los colonos para acceder al crédito, la incapacidad del Estado para satisfacer las indemnizaciones y la falta de operatividad del Instituto de Reforma Agraria (IRA).

El bienio progresista

La Segunda República inició su andadura constitucional eligiendo a Alcalá-Zamora como presidente y formando a Manuel Azaña un gobierno coaligado con los socialistas. Azaña pretendía eliminar todos los obstáculos tradicionales que impedían la modernización de España.

Fueron muchos los problemas que se plantearon a la República, entre ellos:

  • Las relaciones con la Iglesia católica.
  • El descontento popular, pese al esfuerzo reformista desplegado.
  • El aumento de la conflictividad laboral.

La política del reformismo acelerado disgustó a la derecha, que buscó el recurso del ejército. El desorden reinante, la conflictividad laboral y la oposición de la derecha acabaron por erosionar al gobierno de Azaña.

Notas finales

Este texto recoge los principales problemas políticos, sociales y militares que atraviesan el reinado de Alfonso XIII y los primeros años de la Segunda República, centrándose en la reforma agraria, la reforma militar, las tensiones con la Iglesia y la conflictividad social.

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