Alfonso XIII: Reformismo, Crisis Social y el Camino hacia la Segunda República (1875-1931)

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El Reinado de Alfonso XIII y el reformismo político

Tras la muerte de Cánovas y Sagasta, el sistema político buscó renovarse con el regeneracionismo. En el Partido Conservador, Francisco Silvela inició este proceso creando el Instituto de Reformas Sociales (1903), pero su mandato fue breve. Le sucedió Antonio Maura, quien aplicó la llamada "revolución desde arriba" para evitar una revolución popular, aprobando la Ley de Administración Local y Electoral (1907) y creando el Instituto Nacional de Previsión. Sin embargo, su gobierno cayó tras la Semana Trágica de Barcelona (1909), una revuelta iniciada por la movilización de reservistas para la guerra de Marruecos. La represión terminó con el fusilamiento del pedagogo Ferrer i Guàrdia. Tras Maura, el liberal José Canalejas intentó un reformismo más progresista con medidas como la Ley del Candado (1910), que prohibía nuevas órdenes religiosas; la Ley de Reclutamiento (servicio militar obligatorio sin redención en metálico) y el proyecto de la Ley de Mancomunidades. Su asesinato en 1912 detuvo estas reformas.

Militarismo, oposición y regionalismos

El protagonismo del Ejército creció debido a las derrotas en Cuba y Marruecos, donde surgió la casta de los africanistas, y por la aprobación de la Ley de Jurisdicciones (1906), que permitía juzgar a civiles que criticaran a la patria, como ocurrió tras el asalto a la revista catalana Cu-Cut!. En la oposición, el republicanismo se dividió entre el Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux y el Partido Reformista de Melquíades Álvarez. Por su parte, el movimiento obrero se fortaleció con el PSOE (liderado por Pablo Iglesias) y la creación del sindicato CNT en 1910.

Al mismo tiempo, los regionalismos ganaron peso. En Cataluña, la Lliga Regionalista de Enric Prat de la Riba y Francesc Cambó impulsó la creación de la Mancomunidad de Cataluña en 1914. En el País Vasco, el PNV de Sabino Arana se acercó a sectores de la burguesía, mientras que en Andalucía destacó la figura de Blas Infante.

Economía, sociedad y el reformismo social

España seguía siendo un país mayoritariamente agrario, con rendimientos bajos y una desigual distribución de la propiedad (latifundios frente a minifundios), aunque la industria creció en el País Vasco (siderurgia) y Cataluña (textil). La estratificación social era evidente: una oligarquía poderosa frente a un campesinado y un proletariado en condiciones precarias.

Para frenar la conflictividad se aprobaron medidas laborales y sociales, entre las que destacan:

  • Ley del Descanso Dominical (1904)
  • Desarrollo de la inspección de trabajo
  • Prohibición del trabajo nocturno femenino

Un hito fundamental fue la huelga de La Canadiense (1919), que convirtió a España en uno de los primeros países en instaurar por ley la jornada laboral de ocho horas. A pesar de estos avances, el sistema de la Restauración se vio incapaz de integrar a las nuevas fuerzas sociales y políticas.

🧾 La crisis de 1917

Antecedentes

España permaneció neutral en la Primera Guerra Mundial (1914). La industria y la minería se beneficiaron de las exportaciones, pero aumentaron los precios, faltaron productos básicos y crecieron las desigualdades. El sistema no controló el mercado interior y la situación social se deterioró.

La crisis

Fue una crisis con tres dimensiones interconectadas:

  • Social y económica: desempleo, inflación y problemas de subsistencia que fortalecieron a los sindicatos.
  • Política: oposición al gobierno de Eduardo Dato, cierre de Cortes y estados de excepción.
  • Militar: creación de las Juntas de Defensa por el malestar entre oficiales.

En 1917 se reunió la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona, convocada por Francesc Cambó, y en agosto estalló la huelga general impulsada por UGT y con adhesiones del CNT, que fue duramente reprimida.

Consecuencias

La crisis debilitó la Restauración, aumentó el pistolerismo y el conflicto social, y abrió el período conocido como el trienio bolchevique (1917-1920) en la memoria política española.

🧾 La dictadura de Primo de Rivera

Golpe y Directorio Militar (1923-1925)

El 13 de septiembre de 1923 el capitán general Miguel Primo de Rivera dio un golpe de Estado con el apoyo del rey Alfonso XIII y creó un Directorio Militar. Se suspendió la Constitución de 1876, se prohibieron los partidos y se impuso la censura. El objetivo declarado fue acabar con el caciquismo, el desorden social y la inestabilidad política.

Problemas internos

El régimen aplicó una fuerte represión contra la CNT y los comunistas, mientras proliferó la violencia patronal. Se destituyeron autoridades locales y se reforzó el control del orden público. Se elaboraron estatutos municipales y provinciales con cierta autonomía financiera.

Fin de la guerra de Marruecos

Primo de Rivera, inicialmente partidario de abandonar el territorio, impulsó operaciones conjuntas con Francia. El desembarco de Alhucemas (1925) permitió derrotar a Abd el-Krim y contribuyó a cerrar el conflicto en 1927, considerado uno de los grandes éxitos del régimen.

Directorio Civil (1925-1930)

En 1925 se sustituyó progresivamente el gobierno militar por uno civil para institucionalizar la dictadura mediante la Unión Patriótica.

Ámbito político

Se creó la Asamblea Nacional Consultiva (1927) con el fin de elaborar una constitución, proyecto que no prosperó. El Estatuto Municipal de 1924 permitió el voto femenino en municipales a mayores de 23 años, aunque no llegó a aplicarse plenamente en todos los municipios.

Ámbito social

El ministro Eduardo Aunós promovió la Organización Corporativa del Trabajo, con comités paritarios entre obreros y patronos y medidas de apoyo a cooperativas, seguros sociales y mejoras laborales.

Ámbito económico

La política fue intervencionista y expansiva, favorecida por una coyuntura internacional favorable. Se impulsaron obras públicas dirigidas por el conde de Guadalhorce: carreteras, ferrocarriles y planes hidráulicos. Se crearon monopolios como CAMPSA y Telefónica. El aumento del endeudamiento del Estado puso de manifiesto la falta de una reforma fiscal progresiva.

Cambios en los años veinte

La prosperidad inicial impulsó la industrialización, el crecimiento urbano y el consumo, pero el control estatal de la economía mediante monopolios y la ausencia de soluciones a las desigualdades dejaron sin resolver los problemas políticos de fondo.

Oposición y fin de la dictadura

A partir de 1928 creció la oposición de republicanos, nacionalistas y de intelectuales como Unamuno y Blasco Ibáñez. La crisis económica tras 1929 y la pérdida de apoyos sociales aislaron al dictador. Primo de Rivera dimitió el 28 de enero de 1930 y se exilió.

🧾 La Dictablanda y caída de la monarquía (pág. 131)

Tras la dimisión de Primo de Rivera, Alfonso XIII encargó la formación de un gobierno al general Dámaso Berenguer, etapa conocida como Dictablanda, que intentó restaurar el sistema constitucional sin éxito. La oposición republicana se organizó en el Pacto de San Sebastián (1930) y preparó un cambio de régimen. Las elecciones municipales de abril de 1931 se convirtieron en un plebiscito: triunfo republicano en las ciudades. El 14 de abril de 1931 se proclamó la Segunda República y Alfonso XIII abandonó España, poniendo fin a la monarquía de la Restauración.

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