Administración y economía de la Hispania romana: provincias, organización y explotación
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La administración de Hispania romana
Tras la conquista militar, los romanos comenzaron a organizar la administración de los nuevos territorios incorporados. Se formaron dos provincias: Hispania Citerior (del norte) y Hispania Ulterior (del sur).
A medida que se fueron incorporando territorios, la división provincial evolucionó. Con Augusto eran ya cinco provincias: Tarraconensis, Carthaginensis, Baetica, Lusitania y Gallaecia, que llegaron a seis en el siglo III d.C. con la Balearica.
Estatus de las provincias
Para comenzar, se consideraba la posibilidad de que una provincia fuera calificada como senatorial o imperial.
Capitales provinciales
Cada provincia debía tener una capital, como Tarraco, Cartago Nova, Hispalis, Bracara y Emerita Augusta, sede de las autoridades provinciales. Desde allí se gobernaba la provincia por un pretor, y la provincia se dividía en conventos jurídicos, con su respectiva capital de convento.
El gobierno local
En la base, las ciudades eran gobernadas por una curia, compuesta por magistrados llamados ediles y duunviros. Este sistema servía, entre otras cosas, para la integración de las clases altas de los pueblos de la península, generalmente dentro del orden social que los romanos denominaban equites o caballeros.
La economía de la península bajo Roma
La economía de la península bajo Roma supuso una novedad interesante en el plano económico: los recursos de la península se desarrollaban no en función de los propios habitantes, sino en función de las necesidades de la capital. La península era una colonia, y Roma era la metrópoli.
Organización económica
La organización económica implicó el desarrollo de vías de comunicación, destacando:
- Los puertos de Gades, Tarraco y Carthago Nova.
- Las calzadas, como la llamada Vía Augusta, que comunicaba Roma con Gades (Cádiz).
- La circulación monetaria.
- La organización de la explotación económica: las tierras fueron concedidas a particulares (propietarios originales, terratenientes de origen romano, soldados licenciados que recibían un lote de tierras en las provincias) o explotadas directamente por el emperador o el Senado, según se tratara de provincias imperiales o senatoriales.
Agricultura y actividades productivas
La agricultura de la península producía cereal, vid, olivo y productos de regadío. Se benefició de la introducción de nuevas técnicas de regadío y de cultivo, como el tiro y el arado romano, y de pesos como la balanza romana, que aún se utiliza hoy en algunos ambientes rurales.
La minería
Otra actividad importante fue la minería.