Actores sociales y políticos en los comienzos de la Segunda República (1931)
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Diferencia entre fuerzas de apoyo y oposición a la República en sus comienzos
Contexto inicial
La victoria electoral de los partidos republicanos en las elecciones municipales del 14 de abril de 1931 precipitó el exilio de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República. Se formó así un gobierno provisional en el que convivían católicos conservadores, radicales, socialistas y regionalistas, que inició una tarea de profunda transformación. Ese cambio fue proyectado en la Constitución de 1931 y continuado por el gobierno de la coalición republicano-socialista de Manuel Azaña en el bienio reformista.
Sectores favorables a la República
- Clases populares y obreras: Las transformaciones planteadas ofrecían la esperanza de un proceso de nivelación social. La legislación laboral promovía mejoras en las condiciones de trabajo; sin embargo, el ritmo y la profundidad de las reformas fueron minando su apoyo y favorecieron planteamientos más revolucionarios.
- Campesinado: La lentitud de la reforma agraria defraudó las expectativas del campesinado. La CNT y el PCE movilizaban incitando a la ocupación de tierras, y el PSOE terminó distanciándose del gobierno y aproximándose a posturas más radicales.
- Partidos y grupos reformistas: Los sectores partidarios de cambios políticos y sociales apoyaron inicialmente las reformas impulsadas desde el gobierno provisional y el bienio reformista.
Oposición a la República
- Sectores conservadores: Los más conservadores se opusieron a cualquier cambio que consideraban síntoma de revolución.
- Iglesia: La oposición eclesiástica fue clara desde la quema de conventos de mayo de 1931 y se acentuó por la promulgación de la libertad religiosa, el cese de su financiación por el Estado, la amenaza a su monopolio educativo y la disolución de la Compañía de Jesús.
- Ejército: Creció el rechazo en amplios sectores del ejército debido a una reforma que implicaba la reducción del número de oficiales, la pérdida de influencia de los africanistas y el cierre de la Academia Militar de Zaragoza.
- Oligarquía financiera, industrial y terrateniente: La élite que había sostenido el régimen monárquico veía amenazados sus privilegios por una reforma agraria que contemplaba expropiaciones forzosas, por reformas laborales que mejoraban las condiciones de los trabajadores y por reformas electorales que desactivaban las prácticas caciquiles tradicionales.
- Temor ante el estatuto de autonomía: La aprobación de estatutos de autonomía fue también percibida como una amenaza por los sectores conservadores.
Los partidos políticos
En cuanto al sistema de partidos, existía una notable pluralidad, con formaciones alineadas a lo largo de todo el espectro político.
Derechas
- Partidos monárquicos: Renovación Española (RE), Comunión Tradicionalista (CT) y los carlistas.
- Partidos republicanos conservadores/liberales: Partido Radical (con Alejandro Lerroux; figura anticlerical que variaba su posicionamiento entre izquierda y derecha según el contexto), Partido Progresista (con Niceto Alcalá-Zamora), Partido Liberal Demócrata (con Melquíades Álvarez, con influencia en Asturias).
- Partidos católicos: Destaca la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA), liderada por José María Gil-Robles.
- Partidos regionalistas: La Lliga Regionalista de Francesc Cambó.
Izquierdas
- Partidos republicanos: Acción Republicana, más tarde Izquierda Republicana, con Manuel Azaña como figura destacada y defensor de una República laica, civil y social. También Partido Radical Socialista y Unión Republicana.
- Partidos autonomistas y nacionalistas: Esquerra Republicana de Catalunya y el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
- Partidos obreristas y marxistas: PSOE, con figuras como Largo Caballero; Partido Comunista de España (PCE), nacido como escisión del PSOE en 1921; y el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM).
Conclusión
Las transformaciones impulsadas durante los primeros años de la Segunda República fueron el resultado de un complejo equilibrio entre apoyos sociales (clases populares, campesinado movilizado y partidos reformistas) y una oposición firme por parte de sectores conservadores, la Iglesia, el Ejército y las élites económicas. Estas tensiones configuraron el mapa político y social que conduciría a la polarización del periodo.