Acompañamiento y apoyo social en personas en situación de dependencia: prácticas, ética y recursos

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Definiciones clave

Acompañamiento. Estar al lado de la persona dependiente en múltiples actividades.

Apoyo social. Recursos del entorno, humanos y materiales, con que cuenta un individuo o familia y que son favorecedores del mantenimiento de las relaciones sociales, la adaptación y el bienestar del individuo dentro de un contexto comunitario y que suelen prestar ayuda para superar una determinada crisis.

Asistente personal. Quien realiza o ayuda a realizar las tareas de la vida diaria a otra persona que, por su situación, no puede ejecutarlas.

Calidad de vida. Concepto subjetivo. Está influido por el bienestar físico, psicológico y social, y por el nivel de autonomía del individuo.

Código deontológico. Documento que recoge un conjunto más o menos amplio de criterios, normas y valores que formulan y asumen quienes llevan a cabo una actividad profesional.

Empoderamiento. Proceso por el cual las personas fortalecen sus capacidades, confianza, visión y protagonismo como grupo social para impulsar cambios positivos en las situaciones que viven.

Equipo interdisciplinar. Grupo de profesionales que tienen un objetivo común y que trabajan por y para la consecución del mismo, aportando cada uno sus conocimientos teóricos y prácticos específicos de su profesión.

Grupos de ayuda mutua. Grupos pequeños, de carácter voluntario, que están integrados habitualmente por iguales y respaldados por alguna organización social. Su dinámica de funcionamiento es la interacción cara a cara y la responsabilidad personal de sus miembros en cuanto a la intimidad y el respeto.

Intimidad. Lo más privado del ser humano, a lo que no se puede acceder sin autorización de la persona; la zona espiritual íntima y reservada de cada persona.

7.1. Detección de necesidades de acompañamiento

Debemos tener presentes las necesidades de las personas en situación de dependencia, así como las circunstancias personales de cada una de ellas por su particularidad y heterogeneidad, aunque para todas ellas nuestro objetivo principal es favorecer y propiciar una adecuada calidad de vida. Podríamos decir que acompañamiento es literalmente “ir al lado de”. Debemos tener en cuenta diferentes circunstancias de la persona como, por ejemplo, qué le pasa y cómo se encuentra en la actualidad, los rasgos de su personalidad y cómo es su forma y calidad de vida antes de intervenir con ella. Se deben considerar una serie de criterios que mejorarán dicha tarea:

  • Se debe basar en el principio de igualdad, evitando las relaciones de poder y el desequilibrio, en las que a veces se ejercita un abuso de poder o un excesivo paternalismo. Para ello se deben construir lazos de confianza.
  • Mantener una relación de ayuda y confianza, y una comunicación eficaz y afectiva.
  • Respetar la intimidad y la privacidad de las personas usuarias y familiares.
  • Ser pacientes: no se trata de realizar tareas por ellos, sino ayudarles a que lo hagan por sí mismos.
  • Actuar siempre desde la empatía y la escucha.

7.2. Entorno y contextos de intervención

7.2.1. Entorno familiar

Es importante que los profesionales conozcan el entorno familiar donde van a desarrollar su labor de acompañamiento, porque les ayudará a comprender el tipo de relación establecida con la persona objeto del acompañamiento. En la mayoría de los casos nos encontraremos dentro de la unidad convivencial con un cuidador familiar directo.

Tipos de unidad convivencial

  • Tradicional
  • Residencia
  • Familia reestructurada
  • Familia extensa
  • Pareja sin hijos
  • Homoparental
  • Monoparental
  • Compañeros de piso
  • Persona sola
  • Piso tutelado

El acompañamiento que se realizará en el entorno familiar debe tener en cuenta unos aspectos fundamentales:

  • Respetar las costumbres familiares; no se debe tratar de modificarlas, pero sí debemos observar y asesorar, si fuera el caso, siempre y cuando puedan suponer un riesgo.
  • Detección de necesidades o carencias.
  • Analizar el entorno físico más inmediato. Se podrá informar sobre las opciones para solventar estos obstáculos y mejorar la calidad de vida.
  • Ajustarse a los objetivos del acompañamiento previamente acordados.
  • Establecer estrategias específicas de comunicación con los familiares y con las personas en situación de dependencia.

7.2.2. Centro residencial o institución de estancia temporal

En los centros residenciales o servicios de estancias diurnas, el acompañamiento a los usuarios tiene que ser considerado como una responsabilidad de todo el personal de dicha institución, ya que cada profesional se encarga de ofrecer diferentes actividades de acompañamiento. Estos papeles profesionales o roles a desempeñar son, por un lado, el del cuidador; por otro, el rol informativo, tanto entre los profesionales como a los usuarios, transmitiendo información relativa surgida en el centro.

Algunas de las estrategias que se pueden utilizar para garantizar un adecuado acompañamiento en el centro residencial:

  • Fomentar la convivencia. De esta manera se favorece la integración y el bienestar de los usuarios.
  • Procurar que la manera de dirigirnos a los usuarios sea la más correcta posible. Evitaremos los prejuicios y las etiquetas que a veces se establecen erróneamente al hacer énfasis en las limitaciones o enfermedades.
  • Realizar el acompañamiento utilizando la empatía.
  • Procurar que el entorno sea adecuado y cómodo.

7.2.3. Actividades de ocio

Es importante garantizar una accesibilidad total a las opciones de ocio que el usuario elija.

Para ello es imprescindible tener en cuenta sus intereses, su adaptación, estado de salud, nivel de comunicación…

El objetivo del acompañamiento en este tipo de actividades es garantizar el derecho al ocio y al disfrute del tiempo libre.

Este tipo de actividades pretenden que las personas se sientan más activas en la vida social y cultural de la ciudad y que se las visibilice en la comunidad. El acompañamiento podrá centrarse en las siguientes tareas:

  • Fomentar la participación en actividades gratificantes.
  • Poner a disposición de la persona en situación de dependencia toda la información en materia de ocio.
  • Facilitar la organización y orientación de la actividad de ocio elegida por el usuario.
  • Indagar en los intereses y deseos de la persona.
  • Colaborar en la flexibilidad de las actividades de ocio, aportando información sobre sus necesidades y sobre las posibles adaptaciones.

7.2.4. Actividades cotidianas de la vida diaria

Consistirá en que el cuidador o técnico estará junto a la persona dependiente mientras esta persona realiza las AVD.

En algunas ocasiones el cuidador deberá enseñarle o ayudarle a rehabilitar aquellas capacidades que sufren algún tipo de deterioro.

Algunas de las estrategias que se pueden aplicar son:

  • El cuidador podrá utilizar algunas pautas, ajustándose siempre a las circunstancias personales de la persona que atiende.
  • Ofrecer siempre un trato cálido y cercano, respetando la intimidad de la persona.
  • Tener en cuenta el ritmo personal de cada uno, ya que en algunas ocasiones requerirán de más tiempo.
  • Fomentar la iniciativa para realizar tareas que estén dentro de sus posibilidades.

7.3. ¿Qué entendemos por apoyo social?

Hay dos tipos de redes de apoyo:

  • Red de apoyo social natural o informal: familia, amigos, vecinos…

Ventajas: la ayuda que prestan es inmediata y ofrecen un apoyo emocional y solidario muy positivo para el individuo por la relación de afinidad que les une.

Inconvenientes: dependen de la cercanía de sus miembros y del tipo de relación afectiva previa.

  • Red de apoyo social organizado o formal: pública o privada.

Un ejemplo de apoyo social organizado con amplios beneficios para sus usuarios son los grupos de ayuda mutua.

Ventajas: la solidez de sus estructuras y funcionamiento. Suelen ser accesibles y reconocidos en ocasiones como un derecho.

Inconvenientes: en ocasiones existe un sistema burocrático que dificulta su acceso y provoca lentitud; también puede suponer una relación obligada con personas ajenas.

7.4. Ética y cuestiones actitudinales del profesional en tareas de acompañamiento

Los cuatro principios de la bioética

  1. Principio de no maleficencia: no hacer daño. Establece la obligación de realizar aquellas intervenciones que benefician a las personas y prohíbe aquellas que puedan generar daño o riesgo.
  2. Principio de justicia: no discriminar a ninguna persona y distribuir los recursos de forma equitativa.
  3. Principio de autonomía: respeto de las decisiones de las personas.
  4. Principio de beneficencia: procurar la mejor atención para la persona, partiendo del concepto subjetivo del “bien de la propia persona” o, al menos, de la mayor calidad de vida objetiva esperable.

Las personas que trabajan en dicho ámbito deberán acogerse a unas normas de conducta que tendrán como objetivo el respeto y bienestar de la persona que atienden. Estos principios y normas éticas quedan recogidos dentro del denominado código deontológico, cuyo cumplimiento es obligatorio.

Principales normas actitudinales y de conducta

  • Reconocer la singularidad de la persona: concretándose en un plan individual.
  • Proteger la intimidad y la confidencialidad: guardar el secreto profesional en relación con aquella información, obtenida directa o indirectamente. Respetar la intimidad y ofrecer un trato respetuoso y desde la calidez ante las atenciones y asuntos más íntimos.
  • Construir relaciones basadas en la confianza y el respeto: requerirá confidencialidad, establecer una relación basada en el respeto, la prudencia y la calidez, procurando invadir lo menos posible aquellos espacios o informaciones que no son necesarios para la asistencia y que la persona prefiere no compartir.
  • Proporcionar oportunidades de empoderamiento e integración: ofrecer oportunidades de empoderamiento desemboca en el fomento y desarrollo de la autonomía y de la autorrealización personal.
  • Colaborar en la coordinación con el equipo interdisciplinar: el técnico de atención a personas en situación de dependencia deberá mantener una relación profesional con el resto de trabajadores sociosanitarios.

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