Tomas de Aquino(2)

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Comparacion:A la hora de comparar a Sto. Tomás nos fijaremos en dos autores bien distintos: por un lado nos fijaremos en la propuesta filosófica de Guillermo de Ockham para hablar de las diferencias, y, en segundo lugar, pondremos de manifiesto las similitudes que existen entre Aristóteles y Sto. Tomás.En cuando a las diferencias, y teniendo en cuenta el tema desarrollado en la pregunta anterior, cabe destacar que para Guillermo de Ockham la existencia de Dios no es demostrable. Dios no es accesible racionalmente y cualquier intento de demostrar su existencia está condenado al fracaso. Las vías tomistas no serían válidas para Guillermo de Ockham, pues van demasiado lejos en su aplicación del principio de casualidad, que no puede utilizarse legítimamente más allá de la experiencia.En realidad, la idea anterior está directamente relacionada con otra importante diferencia entre ambos filósofos medievales: las relaciones entre razón y fe. Para Sto. Tomás, razón fe son distintas, pero existe entre ambas una zona de confluencia: hay verdades a las que podemos acceder a través de la razón y a través de la fe. Una de estas verdades comunes es precisamente la existencia de Dios. Sin embargo, para Guillermo de Ockham razón y fe están completamente separadas y no existe ningún tipo de verdad común. Es por eso que la razón debe desistir en su intento de conocer verdades a las que sólo se puede llegar a través de la fe, cómo por ejemplo la existencia de Dios, que sería, a juicio de Ockham, una verdad indemostrable racionalmente.En esta misma línea, ambos están separados por el valor que otorgan a los sentidos: mientras que STo. Tomás admite la participación de la razón y la existencia de procesos abstractivos, Guillermo de Ockham defenderá la intuición directa y sensible como único modo válido de conocimiento. Cualquier tipo de abstracción debe ser rechazada a favor del contacto directo con las cosas. Evidentemente, esto les aleja también en el problema de los universales: al realismo moderado influenciado por Aristóteles que defiende Sto. Tomás se le opone el nominalismo de Ockham. Mientras Tomás de Aquino estaría dispuesto a admitir la existencia de una forma o esencia dentro de cada realidad, Guillermo de Ockham interpreta que dichas esencias no pueden existir pues limitarían el poder creador y omnipotente de Dios. En cuanto a los parecidos, podemos centrarnos, como hemos dicho, el Aristóteles. Partiendo del tema propuesto para la pregunta anterior, podríamos cuestionarnos si también el pensador griego admitiría la demostración tomista de la existencia de Dios. En efecto, en varios pasajes de la metafísica se refiere el estagirita a un “motor inmóvil” que sería responsable del inicio del movimiento. Mucho se ha discutido sobre la autenticidad de esos pasajes. Al margen de todo esto, parece difícil aceptar que Aristóteles esté pensando en el dios de Tomas de Aquino, y muchos menos en el dios cristiano, al utilizar esta expresión.



Por ello es preferible dejar de lado la discusión teológica, para encontrar otras muchas similitudes entre ambos filósofos. En concreto, nos fijaremos en 3 ámbitos de su filosofía: la teoría del conocimiento, la metafísica y la ética. En teoría del conocimiento, ambos autores defienden un empirismo moderado y combinado con la capacidad del entendimiento y la razón. Se encuentran así a medio camino entre el racionalismo cartesiano o platónico, y el empirismo radical que aparece en autores como Ockham o David Hume. Tanto para Aristóteles como para Santo Tomás, los sentidos y la razón deben colaborar en la construcción del conocimiento.En segundo lugar, también su concepción metafísica está marcada por los puntos en común. Ya no se trata sólo de que Sto. Tomás utilice frecuentemente terminología claramente aristotélica (materia, forma, potencia, acto, sustancia…) sino que, además, viene a defender el mismo realismo con el que el discípulo de Platón atacara a su maestro. Esto se deja notar claramente en el problema de los universales, como hemos comentado antes: para Santo Tomás, el universal existe dentro de la cosa, y se podría identificar con la forma aristotélica.Por último, son también muchos los paralelismos entre las propuestas éticas de ambos autores: la del aquinate es también una ética teleológica, siendo la felicidad el fin último del ser humano. Igualmente, también aparece un enfoque aristotélico de conceptos centrales como la virtud (“hábitus operativus bonus” será la definición tomista), la prudencia o la justicia. La gran diferencia será que todas las ideas aristotélicas serán teñidas de trascendencia en su versión tomista. De este modo, la felicidad consistirá, por ejemplo, en la contemplación de Dios, o la ley ética natural aparecerá también fundamentada en la naturaleza divina. Se podría decir que la ética tomista es la ética aristotélica cristianizada.En conclusión, habría que resaltar la importancia del pensamiento de Sto. Tomás, no sólo por ser uno de los filósofos más importantes del medievo, sino también por la influencia que su pensamiento ha ejercido en toda la modernidad. Si bien la filosofía moderna implica una crítica a la religión y a muchas de las ideas medievales, es innegable la importancia de Sto. Tomás por haber sido capaz de sintetizar en su obra toda una forma de pensamiento centrada principalmente en la religión. Tanto es así, que si miramos muchos de los intentos actuales de demostrar la existencia de Dios podemos encontrar, de un modo u otro, algunas de las ideas de Sto. Tomás, cuya vigencia es innegable, al menos si tenemos en cuenta que abordó de cara muchas de las preguntas últimas propias de todo ser humano, que algunos filósofos después han rechazado por considerarlas imposibles de resolver de un modo racional. Una propuesta para encontrar seas soluciones es la filosofía tomista, y tarea nuestra el seguir discutiendo sus ideas.

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