El espacio geografico

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I/Introducción.
Ra comprender las corrientes actuales del pensamiento geográfico me parece conveniente partir de una breve historia de la geografía como disciplina:
La geografía como disciplina ha desarrollado una evolución podemos dividir en fases:
-Pre moderna: desde el siglo IV en la Grecia Clásica.
-Moderna: A partir de de siglo XIX con la institucionalización de la geografía en las universidades, lo que tuvo enorme influencia para su desarrollo.
A.En la Antigua Grecia y Roma: La cultura Griega fue la primera en desarrollar un conocimiento ordenado sobre el conjunto de fenómenos que atañen a la tierra en un amplio sentido. De esta manera se desarrollan dos tendencias: - una mas cercana a las matemáticas, cartografía y astrología. Y otra más en relación con la demografía, etnografía e Historia. Anaximandro de Mileto en els.Va.c elabora uno de los primeros mapas conocidos por el mundo. Hecateo de Mileto (s.V a.c) mejora este mapa e incluye datos sobre las principales ciudades. Herodoto de Halicarnaso (s.IV) en su Historia describe Egipto, Persia y Asia menor. Erastótenes de Cirene (s. III a C) es considerado el padre de la geografía al acuñar el término en su obra Hipomenata Geographica cuyo objetivo es hacer una representación del mundo conocido, es una labor cartográfica.
En Roma:
La geografía se vuelve eminentemente práctica y al servicio del poder podemos nombrar como destacados a Estrabón o a Claudio Ptolomeo este último astrónomo y matemático que crea tablas de posición que son antecedente de la latitud y la longitud y calcula el diámetro de la tierra con asombrosa aproximación.

B.En la Edad Media: Se cae en una cosmografía religiosa que representa el mundo conocido en un disco que representa Europa, Asia y África en cuyo centro está Jerusalén. Más avanzada la sociedad árabe conserva el conocimiento clásico y nos lega las obras de viajeros como Ibn Jaldum o Al-Idrisi que escribió El libro de Rogerio.

A partir del S.XV y como consecuencia de la Expansión de Europa se produce una revolución en el pensamiento geográfico,el atlas Mercator 1595 y todo este desarrollo siguío una evolución progresiva hasta principios del S.XIX.
La primera mitad del siglo XIX  será fundamental para el desarrollo de la geografía moderna y para su institucionalización universitaria. Varios autores han señalado diversas condiciones de posibilidad en su desarrollo:
·Los viajes de exploración que proporcionaron todo un caudal de nuevos datos y experiencias.
·La expansión colonial europea, muy vinculada con las sociedades geográficas  que popularizaron los conocimientos geográficos y crearon un estado social de opinión favorable hacia la geografía.
·El desarrollo del nacionalismo, que dará a la disciplina una función social y política vinculada a la consolidación del sentimiento nacional.
·La elaboración de los proyectos conceptuales para la geografía desarrollados por Humboldt y Ritter.
·El reconocimiento de la geografía como una disciplina escolar que conllevará la creación de cátedras de geografía para formar profesores.
Para algunos autores (como H. Capel) es esta última condición el factor principal en el desarrollo de la geografía a finales del siglo XIX.


II/ El espacio geográfico.

qRasgos del espacio geográfico según Oliver Dollfus
üEs un espacio localizable: todos los puntos del espacio geográfico se localizan en la superficie de la Tierra, definiéndose por sus coordenadas, por su altitud y por su emplazamiento. Como tal es, por tanto, cartografiable a través de la representación cartográfica, que permite situar los fenómenos y esquematizar los componentes del espacio de acuerdo con la escala elegida.
üEs un espacio diferenciado pero también comparable. Pues cualquier elemento del espacio y cualquier forma del paisaje son fenómenos únicos que jamás encontraremos estrictamente idénticos en otra parte ni en otro momento. No obstante, es comparable, pues el geógrafo se esfuerza en poner de relieve los elementos de comparación que permiten el reagrupamiento de los principales elementos, de las frmas, de los sistemas y de los procesos en grandes familias.
üEs modificable, tiene y presenta una historia. Cualquier paisaje que refleje una porción del espacio lleva seales de un pasado más o menos lejano, desigualmente borrado o modificado, pero siempre presente.
üEs describible. La descripción valora, clasifica y ordena los elementos que son motivo de análisis. Es previa al estudio, ya que el análisis del espacio geográfico el geógrafo parte de lo que es visible, para pasar luego a analizar las evoluciones de las estructuras que actúan sobre el espacio.
üEs un espacio homogéneo y continuo, cuyas partes constituyentes presentan características cercanas, una cierta identidad. La homogeneidad puede ser:
-Externa, correspondiéndose al área de extensión del paisaje natural tipo de formación vegetal, de clima, de topografía), de una forma del espacio (openfield, bocage, etc.), o de una forma de ocupación del espacio.
-Interna, marcada por las estructuras que rigen la organización del espacio. Por ejemplo, la organización del espacio rural en los antiguos campos abiertos, pero no los elementos visibles, sino las normas y razones que ordenaban el espacio.
üEs un espacio percibido y sentido, pues cada grupo humano tiene una percepción propia del espacio que ocupa. Es percibido tanto desde...
-Una óptica racional en función de las necesidades y modos de vida de cada sociedad. Por ejemplo, las sociedades depredadoras lo perciben como una zona de explotación, las sociedades postindustriales como una zona de ocio y recreo o como un lugar de trabajo, etc.
-Una óptica irracional, pues a la percepción real, racional, se añaden unos elementos irracionales, míticos, religiosos. Son los espacios sagrados o los espacios que, además, poseen para determinadas sociedades, unas connotaciones religiosas.
üEs organizado, bien en función de las necesidades colectivas, bien en función de los intereses del sector social dominante acordémonos de los espacios ganaderos castellanos organizados en función de los intereses de los grandes propietarios de la Mesta). A cada etapa de la evolución histórica corresponden unas formas de organización del espacio, de modo que podemos hacer una clasificación de los tipos de Espacios Organizados:

-Los espacios recorridos pero no organizados de los grupos cazadores y recolectores.
-Los espacios acondicionados por las sociedades rurales tradicionales, con una intervención limitada sobre el espacio.
-Los espacios de los países subdesarrollados, en los que la presión demográfica y la intervención exterior han roto las estructuras antiguas y la organización tradicional del espacio está en proceso de descomposición.
-Los espacios en los países industriales, cuya organización se basa en un tejido muy denso de redes diversificadas, dispuestas en trama que encuentran en las ciudades sus principales nudos.
qEl espacio geográfico según Milton Santos
a) Para Milton Santos el espacio geográfico es un espacio humano o social difícil de concretar pues:
üEl espacio humano o social contiene otros conceptos de espacio que son el objeto de estudio de disciplinas particulares. Pues mientras que cada una de éstas estudian parcelas concretas del espacio y no encuentran grandes dificultades para definir s objeto de estudio, el intento de definir el espacio humano resulta complicado pues son muy variadas las formas bajo las que se presenta ese espacio humano y además, es un espacio en continuo cambio.
üPor otro lado, ¿ de qué espacio estamos hablando?. ¿Del espacio como categoría permanente, esos es, el espacio de todos los tiempos, o de nuestro espacio?. Milton Santos se centra en nuestro espacio, que define como un conjunto de formas representativas de las relaciones sociales del pasado y del presente, un campo de fuerzas cuya aceleración es desigual, motivo que explica que la evolución espacial no se realice de formas idéntica en todos los lugares.
b) Características de su espacio humano o social:
üEl espacio geográfico como hecho social: en primer lugar se pregunta se el espacio geográfico es un simple reflejo de la sociedad o un hecho social en sí mismo. Tras aceptar la definición que Durheim hace de hecho social (todo medio de acción capaz de ejercer sobre el individuo una coacción externa) Santos se inclina por entender el espacio geográfico desde ese punto de vista, reconociendo la influencia que ejerce sobre el individuo, pero sin negar que, al mismo tiempo, el espacio geográfico es producto de la sociedad. Es decir, siendo a un tiempo producto y productor.
üEl espacio geográfico como factor, aplicando al concepto de espacio geográfico el papel de factor, ya que no puede negarse la tendencia de las organizaciones del espacio hacia la reproducción de sus principales líneas de fuerza. En otras palabras, una determinada forma histórica de organización social del espacio tiende a perpetuares y actúa como factor que condiciona la evolución posterior de ese mismo espacio.
üEl espacio geográfico como una estructura social, que como todas las demás estructuras tiene rasgos de subordinación, por ejemplo, respecto a la economía, pero al mismo tiempo de subordinante, ya que ¿puede la economía funcionar sin una base geográfica?
üUn espacio universal: el espacio de nuestro tiempo es un espacio universalizado, como la propia economía, y que refleja en sus desigualdades la acumulación desigual de los tiempos.
III/ Consideraciones sobre tres espacios geográficos concretos
qEl espacio rural
Uno de los grandes problemas con que se encuentra la geografía rural es la dificultad de definir el espacio rural. El problema es tan grave que una de las cuatro cuestiones básicas que contiene el cuestionario sobre los problemas de investigación en geografía rural, remitidas a 48 geógrafos especialistas por el grupo de trabajo para la Planificación y la Ordenación Rural adscrito a la U.G.I., es: ¿cuál es la noción del espacio rural y de las funciones rurales?.
Al analizar las respuestas, varios geógrafos ponen en duda la posibilidad de una definición de validez universal y la mayoría de las definiciones se encuadran en dos tipos:
··Definiciones por negación, es decir, el espacio rural es el que no pertenece a la aglomeración urbana, es pues un espacio interurbano. Esta definición negativa transfiere la responsabilidad de la definición del espacio rural a los investigadores urbanos y supone que el espacio rural carece de cualidades intrínsecas.
·Las restantes definiciones intentan definir el espacio rural por sus funciones interiores, especialmente identificando las funciones rurales con modos de utilización del suelo y en algunos casos por la composición de la población.
Enyedi señala que la definición mayoritaria puede sintetizarse en: el espacio rural está caracterizado por la utilización del suelo extensiva -agrícola, forestal, ocio, tasa de espacio edificado baja- y por la densidad de la población más baja que en las ciudades.
En lo que se refiere a las funciones rurales, la respuesta mayoritaria concibe el carácter del espacio rural de un modo multifuncional y este carácter es tanto más acusado cuanto más desarrollado sea el país, ya que muchas funciones urbanas se transfieren al espacio rural.
Otra definición que subraya el carácter extensivo de lo rural es la de G. Wibberley, que señala que la palabra rural describe las partes del país que muestran signos inequívocos de estar dominados por usos del suelo extensivos, bien en el momento actual o en el pasado reciente.
El geógrafo británico P. J. Cloke, teniendo presente el carácter complejo y cambiante del espacio rural, intentó elaborar un índice de ruralidad para Inglaterra y Gales y para ello utiliza dieciséis variables (densidad, edad de la población, tasa de ocupación, inmigración, emigración, estructura ocupacional, etc.) que condensa mediante el método de análisis de componentes principales. El mapa así elaborado representa un continuo que va desde los espacios más aislados de los centros urbanos que presentan un estancamiento de población, un descenso de población activa masculina, un envejecimiento de la población con tasas de crecimiento muy bajas, tasas bajas de ocupación femenina y altos costes de provisión de servicios, hasta los espacios rurales en donde se localizan los núcleos-dormitorio, con rápido crecimiento de población, fuerte tasa de movimientos migratorios pendulares, estructura de población joven, etc. Del trabajo de Cloke se demuestra claramente que el espacio rural es un concepto cambiante, ya que se ven sometidos a procesos que alteran bruscamente las formas y las funciones del espacio rural.


qEl espacio industrial
En sociedades como la nuestra, la actividad industrial ocupa desde hace tiempo una posición destacada, tanto por su importancia relativa dentro de la estructura económica nacional, como por las transformaciones profundas que ha desencadenado en sus formas de organización política o social, sus pautas culturales, etc. Asimismo, la industria se ha constituido en principal elemento impulsar de buena parte de los cambios territoriales que han tenido lugar en el último siglo y que hoy cimentan sus estructuras espaciales. Como señala Rochefort, en el mundo contemporáneo, la industria representa no sólo el elemento dinámico de la producción, sino también el elemento motor de muchos otros aspectos de las actividades humanas. Considerar la influencia que el proceso industrializador ha tenido sobre la potenciación de los movimientos migratorios internos y exteriores, la concentración urbana, los desequilibrios interterritoriales, la segregación sociofuncional del espacio urbano, el deterioro del medio ambiente, etc., basta para evidenciar su notable importancia geográfica.
En una aproximación inicial, el objeto propio de la geografía industrial puede, pues, definirse como el análisis del sistema de relaciones dialécticas que ligan, de forma genérica, la actividad industrial con el espacio; la dependencia que muestran ambos elementos entre sí tiene un carácter recíproco. Por una parte, toda empresa fabril ocupa una posición concreta en el espacio derivada de una o varias decisiones de localización que inciden directamente sobre la competitividad y los márgenes de beneficio empresariales. Por otra parte, las características específicas del territorio, tanto por lo que se refiere a su dotación de recursos naturales, humanos y de capital, como a sus condiciones de accesibilidad, e incluso la existencia de una mayor o menor oferta de suelo a precios y en condiciones de adquisición ventajosas, parecen constituirse en factores explicativos esenciales, aunque no únicos. En la investigación de sus efectos respectivos sobre las decisiones empresariales, la teoría de la localización se ha convertido en el área de estudio más ampliamente desarrollada hasta el presente, tanto por su interés estrictamente teórico, como por sus posibilidades de aplicación, bien desde la perspectiva empresarial, o para el diseño de políticas de ordenación territorial eficaces por parte de la Administración.
Pero si desde este punto de vista la industria puede considerarse como variable dependiente respecto de las condiciones territoriales, no debe tampoco ignorarse que, desde el momento mismo de su implantación en un lugar concreto, las instalaciones fabriles generan una serie de efectos directos e indirectos sobre los restantes elementos del sistema territorial, alterando la distribución, características e, incluso, volumen de los efectivos demográficos, su estructura de clases o el conjunto de las actividades económicas preexistentes.
Pueden identificarse dos grandes áreas de estudio de la geografía industrial que pueden identificarse con el análisis de los espacios industriales y de los espacios industrializados. Los primeros se asimilan a aquellos ocupados directamente por las instalaciones de las empresas manufactureras, tanto de producción o de almacenamiento, como aquellas otras desde las que realizan las funciones de dirección, gestión, investigación, etc., identificadas de forma genérica como sedes sociales y crecientemente disociadas de las anteriores salvo en el caso de la pequeña empresa. Pero junto a estos espacios tangibles y localizables sobre el mapa, la industria genera también toda una red de flujos, tanto visibles (mercancías, personas) como invisibles (capitales, tecnología, información, decisiones), que se constituyen en un factor de organización e integración territorial de primer orden y que no pueden, por tanto, ser ajenos al interés del geógrafo. Ese espacio de poder ha ido adquiriendo un protagonismo creciente a medida que se han concentrado las grandes decisiones que afectan la organización del espacio industrial -ya sea en manos de las grandes compañías o del Estado- y hoy es evidente, por ejemplo, que para interpretar las estrategias de localización que adoptan las empresas transnacionales que se instalan en España, o la crisis de sectores como la construcción naval, la siderurgia integral, etc., se hace indispensable recurrir al análisis de estos complejos sistemas de relaciones que en el seno de la división internacional del trabajo guían las estrategias concretas de las empresas.
qEl espacio urbano
La geografía urbana estudia la ciudad considerada como un espacio constituido por una combinación singular de fenómenos terrestres, que forman un subsistema espacial abierto y finito de la geosfera. Este subsistema se caracteriza por una forma material (morfología urbana). Por las interacciones funcionales que se producen en él y por estar sometido a un incesante cambio. Toda ciudad puede estudiarse atendiendo a la forma, función y a sus transformaciones históricas para llegar luego a la síntesis basada en estos tres componentes. La geografía urbana se interesa también por el estudio de la ciudad en el espacio, lo que supone delimitar su área de influencia, la jerarquía de los núcleos urbanos y los sistemas de flujos entre los asentamientos.
La geografía urbana estudia la ciudad en sus múltiples facetas, pero subrayando preferentemente los aspectos espaciales, tanto en lo que atañe al espacio edificado, como a las características socioeconómicas de sus habitantes. Asimismo se estudia el espacio urbano tal y como se manifiesta a los diferentes individuos y grupos sociales, esto es, tal y como lo perciben.
Así, pues, el estudio de la ciudad se efectúa a dos niveles. Por una parte, se consideran las ciudades como elementos interrelacionados de un sistema, distribuyéndose y organizando un territorio; por otro lado, las ciudades son objeto de estudio individualizado, considerando cada centro como un todo, como un sistema intraurbano. En este sistema intraurbano se analiza su forma o paisaje urbano atendiendo al entorno natural (emplazamiento y situación), los componentes objetivos físicos: el plano, los usos del suelo y la trama edificada. Por otra parte, el estudio de la ciudad considerado como un sistema intraurbano comprende la diferenciación del espacio urbano así como las teorías que interpretan con mayor o menor generalidad el mosaico urbano.

IV/ Corrientes actuales del pensamiento geográfico
qLos precedentes: Humboldt y Ritter
Los dos fueron conscientes del limitado alcance de la geografía que se practicaba en su tiempo, generalmente reducida a la descripción de países y la elaboración de mapas, e intentaron llevar a término ambiciosos proyectos científicos que, de hecho, significan completas reformulaciones del campo geográfico.
El eje central del proyecto científico de Humboldt es la creación de una nueva ciencia, la Física del Globo, que permitiese la integración de distintas disciplinas que estudiaban el medio natural y explicase la armonía de la naturaleza y el encadenamiento de las distintas fuerzas que actúan en ella. En sus investigaciones, que partieron generalmente de observaciones meticulosas sobre el terreno, aplicó un método comparativo, cotejando los paisajes de distintas áreas geográficas para observar las regularidades existentes en su distribución. También prestó una gran atención a la perspectiva histórica, interesándose por la evolución y los cambios observables en el marco natural. Rompía así con la línea tradicional de pensamiento, de gran peso aún entonces, que consideraba a la naturaleza como algo estático e inamovible.
Fruto de sus viajes e investigaciones y de una cultura enciclopédica, es la redacción de su obra cumbre: el Cosmos, publicado en cuatro volúmenes a partir de 1845. Es una cosmología que aborda la descripción física del universo, desde el funcionamiento del cielo a la vida de los organismos terrestres. Fue el autor de los primeros perfiles topográficos de la península Ibérica, descubriendo la meseta de la España interior.
Karl Ritter llevó una vida más sosegada, dedicándose al estudio y la enseñanza. En su formación, de carácter filosófico e histórico, además del idealismo alemán, tuvo una gran importancia el contacto directo con el gran pedagogo Pestalozzi, que influyó en su concepción de la ciencia geográfica. En la redacción de sus obras, que versaron sobre diferentes regiones de la Tierra, utilizó básicamente testimonios escritos. Entre ellas destaca su Erdkunde, una amplia obra de 31 volúmenes publicada entre 1833 y 1839.
El objetivo primordial de sus estudios es explicar las relaciones existentes entre el medio físico y la vida del hombre. Ritter consideraba la tierra como teatro de la actividad humana, y prestó mucha menos atención que Humboldt a los fenómenos físicos, poniendo el acento en la vida social y los procesos históricos. Muchas de sus teorizaciones presentan un acusado determinismo, herencia del ambientalismo físico del siglo XVIII, pero en sus escritos aparecen también ideas de gran modernidad.
qLas corrientes geográficas hasta la aparición de la nueva geografía
A finales del siglo XIX surgen las primeras corrientes enfrentadas del pensamiento geográfico, pudiendo diferenciarse una serie de escuelas nacionales entre las que destacan la alemana y la francesa.
En Alemania el darwinismo social se instaló en el pensamiento geográfico, dando lugar a una corriente determinista-ambientalista, que encontró en Ratzel su mejor mentor.
En Francia se reaccionó pronto contra el determinismo alemán, lo cual era lógico teniendo en cuenta en ambiente de enfrentamiento entre las dos potencias en vísperas de la Gran Guerra. Vidal de la Blache definió el objeto de estudio de la geografía como las relaciones entre el hombre y el medio. Acepta el condicionamiento natural pero no hasta el punto del determinismo, dando lugar a una corriente que se denominó posibilismo. Una de las grandes aportaciones de esta escuela fue el concepto de región como marco de estudio reducido y comprensible, con una personalidad física propia y un contexto cultural e histórico común.
A partir de la Gran Guerra la geografía se abrió a un terreno práctico, cobrando un interés especial su aportación para la ordenación del territorio. La influencia de la crisis del 29 fue importante e la toma de conciencia de algunos geógrafos del papel que debían jugar, dejando de ser meros intérpretes para intervenir directamente y evitar desigualdades territoriales y sociales. Es sobre todo en la naciente URSS donde los geógrafos participan más activamente en la planificación y ordenación del espacio.
qLa Nueva Geografía como oposición a la Geografía Tradicional y los pioneros
En los años treinta comienzan a percibirse voces que propugnan una renovación al considerar que la geografía había sido demasiado cualitativa, intuitiva, ideológica y empírica. Pronto se acuña la etiqueta de geografía clásica, considerada ineficaz por aquellos que comienzan a apostar por una Nea Geografía, que en principio no es sino un conjunto de corrientes diversas que tienen en común su crítica a los métodos de la geografía tradicional. Alberga en su seno diferentes propuestas que tienen en común su carácter cuantitativo, teórico y nomotético (basado en el cálculo gráfico y las construcciones geométricas).
El gran acicate vino tras la Segunda Guerra Mundial; la enorme tarea de reconstrucción de Europa, la necesaria ordenación del territorio, la proliferación de grandes urbes y de aglomeraciones industriales, el desarrollo y el subdesarrollo, las migraciones y el crecimiento demográfico, fueron algunos de los fenómenos que la geografía tradicional dejaba de lado y cuyo estudio requería nuevos métodos.
Ya antes de la II Guerra se habían elaborado algunos trabajos pioneros en los que los jóvenes geógrafos encontraron el modelo a seguir. La teoría de los lugares centrales de Christaller, por ejemplo, intentaba explicar la regularidad de la disposición de las ciudades del sur se Alemania y su organización en redes jerarquizadas. A la postre Christaller concluía que el principio del orden espacial no había que buscarlo en las influencias recíprocas entre el hombre y el medio, sino en los fenómenos económicos y sociales.
La Nueva Geografía tuvo su época dorada en los años 60, cuando numerosos geógrafos se dejaron seducir por el culto al número, en la creencia de que los nuevos métodos suponían la conquista de un rigor científico del que había carecido la geografía tradicional. El pensamiento geográfico quedó escindido entre los partidarios de la geografía tradicional, los seguidores de la Nueva geografía y algunas posturas intermedias que buscaban una renovación que no se basara en el neopositivismo y la cuantificación.
La geografía cuantitativa
Los métodos matemáticos se consideraban más precisos y de mayor valor para la previsión, por lo que la geografía cuantitativa se basó en una combinación de análisis de sistemas, modelos y estadísticas. El empleo del análisis multifactorial se consideró el medio idóneo para resolver de una vez por todas las complejas cuestiones relativas a la multiplicidad de variables a estudiar. Se instaló el culto al número con la convicción de que éste aportaba una objetividad plena y no engañaba. Por otras parte, los métodos matemáticos aplicados a la geografía no resultaban excesivamente complicados, gracias a instrumentos como el ordenador, y descargaban al geógrafo de la tarea de interpretar.
Tuvo su momento de esplendor en los años 60 y 70, sobre todo en EEUU, Gran Bretaña y Suecia, pero su acogida fue bastante menor en Francia, donde muchos geógrafos vieron en esta corriente un ejemplo más del imperialismo ideológico norteamericano. Las críticas se dirigieron ala supuesta objetividad de los números, a que fueran cuantificables todos los aspectos de interés geográfico y hacia que fuera posible captar la realidad mediante una descomposición de aspectos fraccionarios. Milton Santos afirmaba que el espacio que la geografía cuantitativa pretende producir no es el espacio de las sociedades en movimiento, sino la fotografía de algunos momentos. Hora bien, las fotógrafas apenas son una descripción y las simples descripciones no se pueden confundir con la explicación.
Hoy en día la fiebre cuantitativa ha perdido fuelle en el pensamiento geográfico, auque cabe reconocer que muchas de las técnicas cuantitativas siguen empleándose y que la estadística se ha convertido en un sólido elemento de trabajo para algunos temas geográficos.
Sistemas y modelos
Dentro de la Nueva Geografía y muy emparentada con la geografía cuantitativa, si sitúa la corriente basada en el análisis de sistemas, que se ha inspirado en las metodologías de las ciencias exactas. Entiende el espacio geográfico como un sistema susceptible de su correspondiente análisis, o mejor, como un conjunto de sistemas correlativos entre los que se establece una especie de jerarquía, lo que contribuiría a explicar las localizaciones y las polarizaciones.
Un sistema se define por un nódulo, una periferia y la energía con que las características pioneras elaboradas y localizadas en el centro consiguen proyectarse hacia la periferia, que se modificará gracias a esas características. Cada sistema espacial y las localizaciones correspondientes aparecen, por lo tanto, como resultado de un juego de relaciones, en el que la historia juega su papel, porque el sistema espacial es consecuencia de la proyección de uno o varios sistemas históricos.
En el análisis del espacio como sistema se emplean métodos matemáticos, elaborándose ecuaciones complejas que rigen el sistema y permiten llegar a especificar su comportamiento. La elaboración de modelos ha sido una de las preocupaciones fundamentales de esta corriente; el objetivo de los modelos en la ciencia es la de simplificar el mundo real con el fin de comprender algunas de sus características.
Los modelos económicos, los más empleados en esta corriente, se basan en hipótesis relativas al espacio, a los actores y a los mecanismos de ajuste de sus decisiones. Las hipótesis originarias eran muy simplificadoras: el espacio es un plano homogéneo, la vida económica es obra de agentes cuyos comportamientos son perfectamente racionales y que cuentan con una información total; las decisiones se ajustan mediante el juego del mercado. Los modelos económicos así construidos son útiles por su aspecto normativo: indican que sucedería s los comportamientos estuviesen impregnados de racionalidad y s el espacio fuera transparente.
En la actualidad son muchos los geógrafos que siguen recurriendo a la elaboración de modelos, pero en un marco menos rígido. Por ejemplo, se tienen en cuenta la imperfecta racionalidad de los comportamientos y la limitación de la información de los agentes., lo que obliga a recurrir a fórmulas matemáticas más complejas pero que aportan un mayor valor explicativo.
Como ejemplo de algunos de los modelos económicos elaborados por la Nueva Geografía cabría citar los destinados a analizar el papel de los costes de transporte en el orden espacial, que entroncan directamente con los modelos de Christaller y de Losch conocidos como teoría de los lugares centrales. También se ha recurrido a los modelos para estudiar la difusión de las innovaciones en es espacio, destacando aquí la Universidad sueca de Lund y concretamente, Torsten Hägerstrand, que ya en los años 50 analizó la difusión de innovaciones en el medio rural sueco. Pero quizás e pionero en este tipo de estudios fue el alemán Von Thünen ya en la primera mitad del siglo XIX llevó a cabo los primeros intentos para relacionar las configuraciones de los usos del suelo con la relación espacial de una ciudad y la región que la circunda, en su trabajo sobre la localización de la distribución en zonas del uso del suelo agrícola, Der Isolierte Staat in Beziehung Landwirtschaft (1826). El estado aislado de Thünen se ha modeló sobre las configuraciones agrícolas del Mecklemburgo del siglo XIX. El esquema consiste en una serie de anillos concéntricos que abarcan desde estrechas franjas de agricultura intensiva y de bosques, hasta una ancha franja de agricultura extensiva y ganadería, una zona exterior baldía.
La principal crítica que se hace a la geografía de modelos es que éstos reflejan un espacio congelado, ahistórico, y que deben entenderse como mera hipótesis de trabajo sujeta a verificaciones, nunca como una realidad inmutable.
qCorrientes enfrentadas a la Nueva Geografía
En los años 60 y 70 fueron surgiendo diversas corrientes que compartían con la Nueva Geografía su deseo de ruptura con los postulados, temas y métodos de la geografía clásica, pero que, a su vez, se mostraban críticas con el giro cuantitativo. Otras corrientes reflejan líneas de trabajo paralelas a la geografía cuantitativa pero fijando su atención en temas descuidados por ésta.
Geografía de la percepción y del comportamiento
La geografía de la percepción tiene una gran influencia de la sicología y de la sicología social; se basa en que el espacio no es una realidad objetiva, sino que cada individuo tiene una manera concreta de conocerlo y evaluarlo, tiene su propio espacio social. La geografía del comportamiento va más lejos, porque se fundamenta en el principio de la existencia de una escala espacial propia de cada individuo con un significado particular. Ambos enfoques tienen implicaciones en lo que se refiere a la interpretación del espacio y, en consecuencia, a su organización. Si el espacio no significa la misma cosa para todos, tratarlo como s estuviese dotado de una representación común implicaría hacer violencia contra el individuo. Ni que decir tiene que esta tendencia representa una ruptura con el economicismo y una forma de restitución de los valores individuales.
Geografías radicales
Marxistas, ecologistas y feministas han mantenido una dura pugna con la supuesta objetividad científica de la Nueva Geografía y han tratado de desenmascarar sus intereses. Estas líneas de pensamiento han tenido su principal foco en EEUU, aunque, a excepción del marxismo, son bastante minoritarias. Mantienen su concepción de la Geografía como ciencia social y que no debe ser neutra; frente a objetividad de los nuevos geógrafos, los geógrafos radicales no se avergüenzan de sus postulados ideológicos y apuestan por una geografía transformadora que ayude a corregir las desigualdades. El bastión de este corriente es la revista francesa Herodote, nacida en 1976.
Clarificadoras de esta posición son las palabras de Milton Santos en su libro Por una nueva geografía: en las condiciones actuales del mundo...,el espacio está llamado a desempeñar un papel determinante en la esclavitud o en la liberación del hombre. En el tercio de siglo posterior a la segunda guerra mundial, un gran número de geógrafos... dio su colaboración... a la expansión del capitalismo y a la expansión de todas las formas de desigualdad...Debemos prepararnos para una acción en el sentido opuesto, lo que... exige valor tanto en el estudio como en la acción, para así proporcionar unas bases para la reconstrucción de un espacio geográfico que sea realmente espacio del hombre, el espacio de toda la gente y no el esacio al servicio del capital y de algunos.

qLa nueva geografía física
Hasta los años sesenta, si bien existió un considerable desarrollo de las distintas subespecialidades físicas de esta disciplina, como la biogeografía o la edafología, los estudios de geografía física se mantuvieron en un nivel predominantemente empírico y descriptivo. A climatología, por ejemplo, se esforzó por desarrollar una clasificación de las áreas climáticas de la Tierra, en base a fenómenos fácilmente cuantificables como la temperatura o la pluviosidad. La geomorfología, por su lado, intentaba describir la evolución de las formas del relieve terrestre considerando largos periodos de tiempo, pero generalmente encontraba dificultades para dar cuenta de las razones de esa evolución, y señaladamente, para integrar sus explicaciones en un marco teórico general. Al análisis conjunto de suelo, clima y vegetación solía presentarse en el detalle de subsistemas regionales, más que en el conjunto del planeta.
Un punto de inflexión en la tendencia antes descrita puede señalarse con la publicación del texto de R. J. Chorley y B. A. Kennedy, Phisycal Geography: A Sistems Approach (1971), que plantea el estudio de la superficie de la Tierra en términos de la teoría de sistemas. Un sistema, como es sabido, está formado por un conjunto de fenómenos interdependientes. La modificación de uno de ellos repercute, de alguna manera, en los demás. Por ejemplo, determinadas comunidades vegetales verán modificada su área de desarrollo si cambian las condiciones climáticas o las características del suelo que la sustenta. Los flujos de energía que alimentan cada sistema modifican su equilibrio e inducen un cierto dinamismo en su funcionamiento. Así los climatólogos, en la actualidad, tienden a definir los climas terrestres en función de los aportes de agua y energía y de su combinación en el ciclo hidrológico; para ello proceden a la observación y medida de nuevos parámetros ambientales, como la radiación solar, la humedad y el flujo hídrico.
Un concepto clave en la nueva geografía física es el de ecosistema. Este término designa el conjunto formado por una comunidad de organismos (biocenosis) y la urdimbre de elementos físicos (biotopo) que constituye el medio en que estos viven. El estudio de ecosistemas es la definición tradicional de la ecología, y, a pesar de que la geografía física parece centrar su atención en los biotopos y en las modificaciones que provocan en el medio los seres vivos, la amplia utilización del modelo teórico de los ecosistemas por parte de los geógrafos físicos en estos últimos años nos advierte de la progresiva integración de su disciplina en el ámbito de la ecología.
Últimamente la geomorfología viene ocupándose de procesos, como la denudación, que modifica el relieve terrestre en periodos de tiempo muy largos, y que además operan de modo incomparablemente más lento que la mayoría de los fenómenos biológicos o climáticos. Por otra parte, algunos de estos procesos, por ejemplo, la erosión fluvial, pueden explicarse mejor por acontecimientos extremos que por las relaciones de equilibrio clásicas en todo ecosistema. Pese a ello, algunos geomorfólogos propugnan la necesidad de encuadrar sus investigaciones en el ámbito de la ecología.

Bibliografía
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Filosofía y ciencia en la Geografía contemporánea. Barcelona, Editorial Barcanova, 1981. Un extenso panorama sobre la construcción de la geografía actual, atendiendo a los factores sociales, científicos y culturales que han incidido en ella. Sobre esa base desarrolla una reflexión acerca de la evolución reciente del pensamiento geográfico.
CAPEL H. Y URTEAGA LUIS: Las nuevas geografías. Ediciones Salvat. Barcelona, 1982.
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CHORLEY, RICHARD: Nuevas tendencias en Geografía. Madrid, I. E. A. L., 1975. Serie de artículos de enfoque esencialmente cuantitativo sobre los nuevos campos de la investigación geográfica.
··Tendencias más recientes:
BAILLY, ANTOINE S
.: La percepción del espacio urbano. Madrid, I. E. A. L., 1979. Trata los problemas de la percepción de la ciudad y la construcción de imágenes mentales sobre el medio urbano.
HARVEY, DAVID: Urbanismo y desigualdad social. Madrid, Siglo XXI, 1977. Un sugerente ensayo en el que el geógrafo inglés aborda la problemática urbana desde una perspectiva radical.
SMITH, DAVID: Geografía Humana. Barcelona, Oikos-Tau, 1980. Una obra rigurosa que viene a reconsiderar el campo de los estudios geográficos, poniendo en primer plano el problema del bienestar y la calidad de vida.

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