La Verdad y la Vida: El Perspectivismo de Ortega y Gasset frente al Racionalismo de Descartes
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La crítica de Ortega al ideal racionalista
La filosofía de José Ortega y Gasset presenta una profunda crítica a la visión racionalista del conocimiento. Según el pensador español, el racionalismo exige que el sujeto cognoscente sea una entidad totalmente objetiva e inmutable para poder acceder a la verdad. Sin embargo, esta exigencia choca frontalmente con la naturaleza misma del ser humano, quien está inevitablemente inmerso en la vida, el cambio y la historia.
El ideal racionalista postula una verdad eterna e invariable, lo que, a su vez, requiere un sujeto despojado de sus peculiaridades individuales. A esta concepción, Ortega contrapone la realidad de la vida humana, caracterizada por el desarrollo, la temporalidad y la particularidad. De este modo, emerge una contradicción fundamental entre el ideal filosófico del racionalismo y la condición existencial del ser humano. Esta tensión es el punto de partida para introducir la visión de Ortega, fundamentada en el perspectivismo, donde el conocimiento se construye siempre desde la historia y la vida concreta del sujeto.
El dilema: un sujeto histórico ante una verdad eterna
El problema filosófico central que se aborda es cómo un ser humano, cuya existencia es cambiante e histórica, puede acceder a verdades supuestamente eternas y universales. Ortega demuestra la imposibilidad de lograrlo desde la figura de un sujeto “neutral”, tal como lo concibe el racionalismo. En su lugar, plantea que el conocimiento está siempre e ineludiblemente condicionado por la perspectiva vital del sujeto.
El perspectivismo y la "razón vital" como respuesta
Esta problemática está intrínsecamente ligada a los pilares de la filosofía de Ortega: su perspectivismo y su célebre máxima “yo soy yo y mi circunstancia”. Para el filósofo, es imposible disociarnos de nuestra vida concreta, de nuestra historia o de nuestro entorno. Por tanto, el conocimiento no es una entidad pura y abstracta, separada de la existencia, sino algo que emerge directamente desde nuestra perspectiva individual.
Una ruptura con la filosofía moderna
La propuesta de Ortega es clave para comprender la ruptura con la filosofía racionalista moderna, cuyo máximo exponente es Descartes, quien buscaba verdades universales a partir de un sujeto abstracto y descontextualizado. Ortega, en cambio, representa una filosofía más vital y existencial, donde el conocimiento está anclado en la historia, el tiempo y la experiencia humana. Su pensamiento supone una renovación profunda de la disciplina al situar la vida como el punto de partida ineludible de toda reflexión filosófica.
El conocimiento anclado en la vida
El interés central de Ortega es demostrar que el conocimiento no puede ser separado de la vida. Frente al ideal racionalista de un saber puramente objetivo, él propone que toda verdad es aprehendida desde una perspectiva concreta. Esto no implica una negación de la verdad (relativismo), sino que cada individuo accede a una porción de ella desde su situación vital única e intransferible.
Ortega y Gasset frente a René Descartes: dos visiones del conocimiento
La búsqueda de una verdad absoluta en Descartes
Una comparación esclarecedora es con René Descartes, filósofo del siglo XVII y figura emblemática del racionalismo moderno. Para Descartes, es posible alcanzar la verdad utilizando únicamente la razón, concebida como una facultad universal que opera de forma lógica e independiente del sujeto que la emplea. En su sistema, la verdad es absoluta, eterna e inmutable, sin importar quién la piense.
Su célebre método parte de la duda radical como herramienta para encontrar un fundamento completamente seguro para el conocimiento. Este proceso lo conduce a su primera certeza indudable, expresada en la famosa máxima: “Pienso, luego existo” (Cogito, ergo sum).
La defensa de una verdad perspectivista en Ortega
Ortega y Gasset, por el contrario, se opone frontalmente a esta concepción. Critica el racionalismo cartesiano por su pretensión de alcanzar la verdad a través de una razón pura, desligada de la vida real. Para Ortega, no existe un sujeto que piense al margen de la realidad; cada persona conoce el mundo desde su propia vida, su historia personal y su situación concreta.
Mientras Descartes sostiene que la verdad es independiente de la experiencia individual, Ortega defiende que está indisolublemente unida a la vida concreta, al tiempo histórico y a nuestras circunstancias. Por ello, la verdad no se descubre únicamente con la razón lógica y abstracta, sino con una “razón vital”, que integra la historia, la experiencia y la multiplicidad de puntos de vista sobre la realidad.
Cuadro comparativo: Descartes vs. Ortega
- Sujeto del conocimiento: Para Descartes, es un sujeto abstracto y universal (razón pura). Para Ortega, es un sujeto concreto, histórico y circunstancial ("yo y mi circunstancia").
- Naturaleza de la verdad: Para Descartes, la verdad es única, absoluta y eterna. Para Ortega, la verdad es perspectivista; se accede a ella desde múltiples puntos de vista vitales.
- Instrumento del conocimiento: Descartes confía en la razón lógico-matemática. Ortega propone la "razón vital", que integra la vida y la historia.
- Relación vida-conocimiento: En Descartes, el conocimiento es independiente de la vida. En Ortega, el conocimiento es una función de la vida; no se puede conocer al margen de ella.