Victimología Avanzada: Modelos Teóricos, Tipologías de la Víctima y Dinámicas Criminológicas
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Psicología y Sociología
Escrito el en
español con un tamaño de 10,27 KB
Principales Ejes Tipológicos de la Victimología
Contribución de la Víctima
Las tipologías basadas en la contribución victimal conciben a la víctima como lesionada por una acción criminalmente victimaria. El eje clasificatorio penal o criminológico permite distinguir las diferentes versiones de participación victimogenésica. Salvando tan solo a la víctima inocente, los tipólogos sostienen que el resto de víctimas no lo serían en puridad, ya que su condición se debería a una inadecuada precaución, o por ser instigadora, agresora o simuladora.
La Vulnerabilidad de la Víctima
Hans von Hentig marcó esta corriente tipológica. Los rasgos de proclividad son un medio de identificación de déficits personales o sociales con influencia en el desenlace victimizador. Esta tipología no observa a la víctima en relación con una dinámica criminal, sino que incluye distintos ejes clasificatorios de carácter psicológico, cultural o socioeconómico. La condición de víctima ha sido sometida a tipologías de vulnerabilidad personal, relacional, contextual y social:
- Vulnerabilidad personal: Se identifica por rasgos psicobiológicos (edad, sexo, enfermedad, etc.).
- Vulnerabilidad relacional: Existe un agudo desequilibrio entre víctima y ofensor.
- Vulnerabilidad contextual: Comprende la interacción de la víctima con un entorno victimogenésico, el cual viene determinado por las características de un hábitat social concreto (el barrio, lugar de trabajo, escuela, etc.).
- Vulnerabilidad social: Pone de manifiesto la fragilidad de determinados individuos frente a las estructuras socioeconómicas.
Víctima Social: La Tipología de Schneider
Las tipologías de vulnerabilidad social denuncian la selectividad de los procesos de amparo estatal, que desatiende y marginaliza a ciertas categorías de víctimas. Schneider, desde un enfoque de Victimología supranacional, con atención a la violación de Derechos Humanos, señala tres categorías de víctimas:
Víctima Socioestructural
Se encarna en minorías marginales empobrecidas y privadas de sus medios de subsistencia tradicionales, y en niñas objeto de infanticidio selectivo, mutilación genital tolerada socialmente, y sujetas a una discriminación estructural a lo largo de su vida.
Víctima Cultural
Son aquellas resultantes de la presión de la cultura e ideología dominantes sobre minorías vulnerables. Ejemplo: agresiones racistas, xenófobas y homófobas, que constituyen los delitos de odio discriminatorio.
Víctima Institucional
Son las victimizadas en el contexto de una institución, y por la propia institución. Ejemplo: los reclusos sometidos a violencia y brutalidad en prisión, los ancianos confinados en residencias, etc.
Teoría de los Ciclos Victimológicos
El modelo psicológico de los ciclos de victimización (Ziegenhagen, 1977) se fundamenta en los modos de armonización de factores psicológicos, criminales y victimales, que propenden, respectivamente, al riesgo criminal o victimal. Este modelo sostiene que, para que la victimización se produzca, debe darse una combinación ajustada entre el tipo psicológico del autor y el de la víctima.
Así, solo en la detección de un punto de coincidencia se explicará el modo en que ambos procesos, víctima y ofensor, desembocan en un resultado delictivo. Es decir, se trata de ciclos victimológicos que interaccionan con ciclos criminológicos. Este planteamiento se basa en un elemento psicológico: el estado de frustración vitalizado, que es capaz de iniciar los dos procesos. Hay tres combinaciones significativas:
Agresividad Mutua: La victimización es el punto de convergencia entre mutuos ciclos de agresividad. Ejemplo: el tiranicidio, donde la agresividad de quien se rebela se ha venido alimentando de la agresividad generada por la víctima abusiva.
Regresión-Agresión: Una víctima en estado de senilidad, estado depresivo, etc., contribuye por su comportamiento sumiso a ser objeto de la agresividad de otro individuo que lo escoge para descargar su frustración.
Resignación-Agresión: La resignación es un patrón conductual de adaptación de la víctima que el ofensor puede interpretar como una promesa de aceptación del resultado victimizador. Ejemplo: el Holocausto judío.
Tesis del Homicidio como Transacción Situacional
Es una teoría interaccionista (Luckenbill, 1977) que explica la dinámica víctima-ofensor previa al homicidio o las lesiones. Se trata de un modelo interactivo que analiza la escalada gradual de la confrontación entre víctima y ofensor, describiendo un patrón de comportamiento recurrente, extraído del estudio de setenta homicidios perpetrados en California entre los años 1963 y 1972.
Este modelo se proclama ambiental y situacional, ya que no se basa en las características del ofensor ni en la propensión de la víctima. Sostiene que la victimización homicida constituye el resultado de un conjunto de transacciones contextuales de carácter simbólico. Los pasos en que se cifra el homicidio como transacción situacional son:
- La víctima hace un movimiento que el agresor interpreta como amenazante.
- El agresor interpreta el sentido de la amenaza inquiriendo a la propia víctima o a los espectadores involucrados en el enfrentamiento.
- Una vez que se siente hostilmente amenazado, el agresor replica mediante un desafío verbal o físico.
- La víctima responde al desafío incrementando su hostilidad.
- Se produce un enfrentamiento del que resultará la muerte o lesiones de uno de ellos.
Para que el infractor interprete la situación como una amenaza influyen las características personales del agresor, la influencia del entorno y la propia actitud hostil de la víctima. La violencia es una respuesta simbólica a las exigencias transaccionales de una situación creada por la interacción de los agentes implicados.
Técnicas de Autolegitimación Basadas en la Víctima
Fattah (1976) observa que la víctima es el eje central de las técnicas legitimantes identificadas. Este uso simbólico es calificado genéricamente como un recurso a la víctima como agente de autolegitimación. Así, se identifican una serie de estrategias empleadas por los delincuentes, con la previa manipulación psíquica de la figura victimal:
- Denegación y Reificación de la Víctima.
Devaluación del Valor Personal de la Víctima
Frecuente en la victimización sexual. La mayoría de agresores sexuales tienen una imagen depreciada de la figura femenina. Se considera a la víctima como una cualquiera, sinvergüenza, parásito social, etc.
- Negación o Minimización del Daño Victimológico.
Victimoinculpación o Negación de Responsabilidad
Actúa como una herramienta psicológica al servicio del ofensor. Este opera sobre la base del supuesto justo merecimiento de la víctima: "se lo buscó", "lo estaba pidiendo", etc. Igualmente, la negación de responsabilidad viene de la mano de la preclasificación del acto como algo irremediable, algo que “tenía que pasar”.
- Definición de la Ofensa como Acto Justiciero.
El Enfrentamiento Social y sus Fases
El modelo de enfrentamiento social se esfuerza en explicar la dinámica por la que los individuos afrontan los problemas en su medio ambiente, recalificado como “medio de enfrentamiento”.
Fases del Proceso de Enfrentamiento:
Fase Preventiva
Conciencia de la posibilidad de un problema (será vulnerable quien no sepa anticipar razonablemente un problema).
Fase de Preparación
Fase de Acción
Ocurrencia del evento. Se predica la vulnerabilidad de una persona inhábil para el enfrentamiento. Se incorporan aspectos de “desamparo aprendido” y una expectativa de vulnerabilidad reforzada por la sensación de carencia de control.
Fase de Revalorización
Conforme a este planteamiento, la victimización depende de dos factores:
- La vulnerabilidad por la naturaleza objetiva del problema.
- La vulnerabilidad por incapacidad de enfrentar un evento amenazante debido a una falta de recursos adecuados.
Función Social de la Distorsión Cognitiva y la Creencia en el Mundo Justo
La Teoría del Mundo Justo (Lerner, 1980) parte de que, dada una determinada consecuencia de hecho, el observador le asigna aquella causa que, personalmente, aporte un mínimo de sufrimiento y un máximo de seguridad personal y afiliación a un orden sólido y confortable de realidad.
La creencia justicialista parte de una doble premisa:
- Las “cosas malas” sucederán a las “personas malas”.
- Las “cosas malas” suceden a quienes “se comportan mal”.
Distorsiones Cognitivas
Las distorsiones cognitivas implican una reelaboración simbólica de las cogniciones sociales del modo que mejor puedan confirmar las anteriores premisas.
En virtud de la segunda alternativa (la victimización alcanza a quien se porta mal) se reorganizan las cogniciones relativas al evento victimizador, atribuyendo culpa a la víctima. De este modo, la reinterpretación da por merecida la victimización, en cuanto la víctima “se lo buscó”.
Dos son los factores que influyen en el recurso a la distorsión justicialista:
- Que el sujeto esté diferencial e intensamente imbuido en la creencia en el Mundo Justo.
- Que las características de la víctima amenacen intensamente al observador, por cuanto sean víctimas de una deprivación injusta e inconsolable, lo que incluye:
- Inocencia: La víctima sea neutra en términos de contribución o implicación en la génesis del delito.
Será la concurrencia de estos factores la que pueda aportar pautas de predictibilidad a la eventualidad de una victimización secundaria.