Velázquez y el Barroco Español: Características, Etapas y Obras Maestras

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Características generales de la pintura barroca en España

  • Se prefiere el naturalismo y las composiciones sencillas. En la segunda mitad del siglo XVII, llega el recargamiento, haciendo el estilo más dinámico, colorista y opulento.
  • Predomina la temática religiosa. También se cultivan el retrato, el tema histórico y los bodegones. Menos frecuentes son el paisaje y los temas paganos y mitológicos.
  • Hay una notable ausencia de sensualidad en las representaciones.
  • El Tenebrismo, con su uso dramático del claroscuro, expresa muy bien estos valores y será adoptado como un rasgo característico.
  • Generalmente, no hay un gran interés por representar el movimiento de forma exagerada.
  • Existe un profundo interés por el tratamiento de la luz y la conquista de la perspectiva.
  • Los mecenas más importantes son la Iglesia católica, los monarcas y los nobles.
  • Las escuelas más destacadas son la valenciana, la andaluza-sevillana y la madrileña-toledana.

Diego de Silva y Velázquez

Nació en Sevilla. Se inició como pintor en el taller de Herrera el Viejo y a los 11 años ingresó en el taller de Pacheco, con cuya hija contraería matrimonio años más tarde, y de él aprendió el arte de la pintura. Sin embargo, pronto rompió con los rígidos preceptos de Pacheco para iniciar un arte más vivo, observando directamente la realidad.

Etapa sevillana

Sus obras de este periodo se caracterizan por el Tenebrismo, el empleo de tonos tierra y por la dureza en los rasgos de los personajes, que suelen ser modelos tomados de la calle. Preponderan los temas realistas y de género, como en El aguador de Sevilla. Otras obras destacadas son La mulata y Cristo en casa de Marta y María.

Estancia en la corte

Con el apoyo de su suegro, se trasladó a la Corte y fue nombrado pintor de cámara. Su vocación pictórica se mantuvo fiel a la naturalidad, que aplicará tanto a las personas reales como a los temas populares o mitológicos. La Corte le proporcionó un aprendizaje fundamental al estudiar las colecciones reales, especialmente las obras de Tiziano. Realizó retratos de Felipe IV, del Conde-Duque de Olivares y su obra mitológica El triunfo de Baco (conocido como Los borrachos).

Primer viaje a Italia

Rubens le aconsejó visitar Italia. Este viaje supuso el abandono del Tenebrismo y la adquisición de nuevas preocupaciones por el color, el desnudo, la perspectiva aérea y la composición. Allí realizó La túnica de José y La fragua de Vulcano. La evolución de su arte se manifiesta en matices luminosos, una técnica suelta y ligera, tonalidades más claras, composiciones más dinámicas, mayor profundidad y rostros más expresivos. Además, con este viaje conoce el clasicismo y la pintura veneciana.

Vuelta a la corte

Se consolida como el gran retratista de la Corte, distanciándose de la sensibilidad de otras escuelas europeas. Destacan sus retratos para el Salón de Reinos del Buen Retiro, las series sobre caza para la Torre de la Parada y los retratos de nobles castellanos. El amor de Velázquez al paisaje se percibe en muchos de sus retratos. También es el genial retratista de los bufones y enanos, a los que trata siempre con un tremendo respeto. Entre las obras religiosas de este periodo destacan el Cristo de San Plácido y La Coronación de la Virgen.

Segundo viaje a Italia

Velázquez realizó un segundo viaje a Italia con el encargo de hacer acopio de cuadros para las galerías reales. Durante su estancia pintó el célebre retrato del papa Inocencio X y el de su propio criado, Juan de Pareja. También de esta época es su único desnudo conservado: la Venus del espejo.

Etapa final en la corte

En su última etapa, su paleta es ya líquida, logrando calidades insuperables. La pasta se acumula en pinceladas rápidas que diluyen los contornos y dan a las formas un carácter casi impresionista. Logra el dominio absoluto de la perspectiva aérea. En este periodo pintará sus obras más importantes y complejas: Las meninas y Las hilanderas.

Las meninas representa la escena de la entrada de la infanta Margarita con su pequeña corte de damas y enanos en el salón donde el propio Velázquez se encuentra pintando a los reyes. Las aportaciones del arte de Velázquez en el manejo de la luz y la conquista de la profundidad han quedado como modelos nunca superados.

Otras obras de su etapa final son los retratos de Felipe IV y de la infanta Margarita, y la obra mitológica Mercurio y Argos.

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