El Utilitarismo de John Stuart Mill: Placeres Superiores y Ética de la Conciencia
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1. El Utilitarismo y la Búsqueda del Placer Superior
Texto 1.
1. El utilitarismo considera útil aquello que proporciona placer. Puede parecer que una vida centrada en la búsqueda del placer es más propia de cerdos que de personas, y por eso los utilitaristas han recibido fuertes críticas; pero Mill lo rebate a partir de la idea de que los humanos tenemos facultades superiores a los animales y disfrutamos del placer que nos proporcionan como algo más valioso por sí mismo, y no solo por motivos circunstanciales, que los placeres animales. Se refiere a los placeres mentales, como pueden ser, por ejemplo: la poesía o la filosofía, si bien no da ningún ejemplo concreto en el texto.
2. Conceptos Fundamentales del Sistema Utilitarista
a) Principio de Utilidad
Es bueno lo que es útil para la mayor felicidad del mayor número de personas posible.
b) Ventajas Circunstanciales
Cualidades que dependen de la situación y que no constituyen un aspecto esencial del objeto.
3. Diferencias Cualitativas: Mill vs. Bentham
Para Mill, no todos los placeres tienen el mismo valor. Mientras Bentham no reconocía diferencias de cualidades entre los placeres de un primitivo y los de un individuo, Mill reivindica la diferencia cualitativa de los placeres. Mill afirmaba que un Sócrates insatisfecho es mejor que un tonto satisfecho.
Si Bentham calculaba el placer por aspectos cuantitativos, Mill destaca las diferencias cualitativas entre los placeres: algunas clases de placeres intelectuales, la imaginación y los sentimientos morales son superiores a los placeres de la sensación.
5. El Deber y la Conciencia Moral
Todos nos hemos sentido alguna vez impulsados a hacer algo que consideramos que es nuestro deber, a pesar de ser conscientes de que quizás sacaremos más perjuicios personales que beneficios, si no es la satisfacción de haber hecho lo que creemos, sentir que hacemos lo que es necesario.
Por ejemplo, sé que es mi deber devolver una deuda a un amigo, pero también sé que el amigo no lo recuerda. Si me quedo el dinero, podré disfrutar yo mismo y obtendré placeres bien concretos y atractivos; pero, a pesar de ello, decidimos hacer lo que sabemos que es moralmente correcto. Y devolvemos la deuda; si no lo hacemos, quizás no tendremos ningún conflicto externo, pero si nos miramos mal a nosotros mismos, tendremos un problema de conciencia.
5. (Reiteración) El Deber y la Conciencia Moral
Todos nos hemos sentido alguna vez impulsados a hacer algo que consideramos que es nuestro deber a pesar de ser conscientes de que quizás sacaremos más perjuicios personales que beneficios, si no es la satisfacción de haber hecho lo que creemos, sentir que hacemos lo que es necesario.
Por ejemplo, sé que es mi deber devolver una deuda a un amigo, pero también sé que el amigo no lo recuerda. Si me quedo el dinero, podré disfrutar yo mismo y obtendré placeres bien concretos y atractivos; pero, a pesar de ello, decidimos hacer lo que sabemos que es moralmente correcto. Y devolvemos la deuda; si no lo hacemos, quizás no tendremos ningún conflicto externo, pero si nos miramos mal a nosotros mismos, tendremos un problema de conciencia.
Conclusión: Coherencia e Identidad
Quizás alguien tendrá una conciencia inmoral e incluso se sentirá satisfecho de su maldad. Quizás estamos hechos de tal manera que la principal fuente de placer no es otra que la coherencia entre nuestras acciones y nuestras ideas conscientes.