Urbanismo Histórico Comparado: Estructura, Sociedad y Arquitectura de la Ciudad Islámica y Medieval
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Urbanismo Histórico Comparado
La Ciudad Islámica: Estructura y Carácter Secreto
Durante el segundo cuarto del siglo VII, Mahoma impulsó en los desiertos de Arabia un movimiento confesional de tal fuerza expansiva que conquistó vastos territorios. La ciudad islámica se caracteriza por su carácter privado. Es una urbe “secreta” que no se exhibe al exterior.
Posee un marcado carácter religioso, donde la casa es el elemento central y su interior adquiere tintes de santuario. Las calles, de formas irregulares e intrincadas, parecen ocultar la ciudad al visitante. Un rasgo muy particular es que la vida de sus habitantes transcurre, en gran medida, dentro de sus hogares.
Estructura Urbana y Elementos Clave
Las ciudades islámicas suelen estar amuralladas y contienen un núcleo principal constituido por la Medina, que alberga la Mezquita Mayor y las principales arterias comerciales. La organización espacial se estructura en:
- La Medina: Núcleo central, religioso y comercial.
- Barrios Residenciales: Zonas habitacionales adyacentes.
- Barrios del Arrabal: Periféricos, a menudo diferenciados por actividades gremiales.
Otros elementos arquitectónicos y sociales de gran interés son los baños (hammam), el zoco (mercado) y los jardines palaciegos.
El Valor Simbólico de la Puerta
A pesar de la naturaleza intrincada y a veces defensiva de estas ciudades, la puerta mantiene una importancia crucial, tanto por su valor simbólico como por su funcionalidad defensiva y de control de acceso.
La Ciudad Medieval: Resurgimiento y Estructura Defensiva
El nacimiento de la ciudad medieval está ligado a la lenta caída del Imperio Romano. Con el colapso de la organización política e institucional que este suponía, el mundo occidental cambió drásticamente. Las antiguas civitas romanas decrecen, llegando algunas incluso a desaparecer por completo. Consecuentemente, la población se diseminó por el área rural, abandonando las grandes concentraciones urbanas.
Morfología y Vida Cotidiana
Las ciudades medievales se caracterizaban por su necesidad de protección, manifestada en:
- Murallas: Altas estructuras defensivas. Las puertas servían para el cobro de impuestos (portazgos) sobre las mercancías y se cerraban al anochecer.
- Edificios Centrales: La Catedral, el Ayuntamiento, las Lonjas y los palacios de la nobleza y la burguesía.
- Organización Interna: Dividida en barrios, cada uno con su propia parroquia.
- Trazado Urbano: Un enjambre de calles estrechas y tortuosas, a veces intercaladas con pequeños huertos.
La Plaza del Mercado: Centro Social y Económico
La plaza del mercado era el gran espacio abierto, vital para la vida urbana. Allí, comerciantes y campesinos instalaban sus tenderetes y se desarrollaban los principales acontecimientos sociales: representaciones artísticas, celebraciones festivas e incluso ajusticiamientos.
Condiciones de Salubridad
El ambiente urbano era notoriamente insalubre. La mayoría de las calles no estaban empedradas, lo que resultaba en barro constante. La falta de alcantarillado provocaba que los desperdicios se arrojaran directamente a la vía pública, donde también correteaban animales domésticos (gallinas, cerdos, etc.). Estas condiciones propiciaban la frecuencia de enfermedades y, dado que muchas viviendas eran de madera, los incendios eran habituales.
Contexto Político y Cohesión Urbana
En el contexto político, el rey dependía de los señores feudales, quienes le brindaban apoyo militar y sostenimiento en caso de guerra, a cambio del dominio de vastos territorios.
A nivel morfológico, la ciudad medieval se percibe como un medio homogéneo y, a la vez, identificable en todas sus partes. Aunque su tejido urbano es sutil y cohesivo, sin elementos que desentonen o rompan la armonía, las calles son diferenciables y cada plaza posee su propia identidad.