El Universo de Emma Bovary: Romanticismo, Realismo y Estilo en Gustave Flaubert

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1. Contenido del fragmento y relación con la totalidad de la obra

En este fragmento se manifiestan las fantasías románticas de Emma Bovary, quien, ya casada con Charles (un aburrido médico de provincias y buena persona), se aburre en la ciudad de Tostes y fantasea sobre un posible amor con un noble de la localidad: el marqués de Vaubyessard, en cuya casa, un palacete, había estado de visita. Emma Bovary aspira a una vida superior, de lujos, intrigas y amores; es decir, a un ideal romántico que no se corresponde con su realidad.

El texto presenta tres partes muy diferenciadas donde se exponen los sentimientos íntimos de la protagonista:

  • La presentación: El primer fragmento, muy corto (de apenas dos líneas), actúa a modo de presentación y nos muestra la vida oculta de Emma Bovary que comienza en cuanto su marido, Charles, se ausenta de la casa familiar. Se nos revela un secreto oculto al marido: una cigarrera de seda verde, lujosa, perteneciente al noble que habían visitado y que representa el oscuro objeto del deseo de la protagonista quien, en el transcurso de la obra, tendrá amores adúlteros con diversos hombres.
  • El mundo del lujo: El segundo fragmento, el más largo y de tipo descriptivo, muestra minuciosamente el lujo de la cigarrera de seda, el objeto exquisito que representa el mundo al que aspira Emma. Hay múltiples referencias lujosas: el palisandro (madera valiosa de lugares remotos), chimeneas de anchas campanas, jarrones de flores y relojes Pompadour (referencia a Madame de Pompadour, amante de Luis XV). Todo este mundo romántico se concentra en una sola palabra: París, la antítesis de Tostes y de todos los pueblos del centro francés.
  • El hálito de amor: El sentimiento expresado en frases como "cada puntada de aguja habría fijado allí una esperanza y un recuerdo" refleja el verdadero ser de Madame Bovary, condenada a una vida pequeño-burguesa que no la llena. Ella vive en un romanticismo coqueto que le produce una insatisfacción creciente, la cual terminará en el suicidio de la protagonista.
  • El episodio costumbrista: El tercer fragmento utiliza el paso nocturno de las carretas de pescado hacia París para expresar la obsesión de la protagonista con la ciudad soñada, la romántica "ciudad de la luz".

Como se puede apreciar, Emma Bovary no es feliz con su vida; la falta de aceptación de la misma y el deseo devorador de una vida más interesante provocará su terrible final e, indirectamente, la ruina de su marido y de su hija, otros de los grandes damnificados de los sueños insatisfechos de la protagonista.

2.2. Aspectos formales del texto

La escritura de Flaubert es muy cuidada, llena de detalles, minuciosa y profundamente francesa. Lo más destacado es la prosopografía y el uso de un narrador omnisciente en tercera persona. En el primer fragmento, lo más llamativo es la adjetivación (ropa blanca, cigarrera de seda verde), pues bastan estos dos adjetivos para crear un ambiente burgués y de lujo. Flaubert retrata con un par de palabras el interior del personaje con gran nitidez.

Esto se aprecia con mayor detalle en el segundo fragmento, muy elaborado, que comienza con una sucesión de oraciones yuxtapuestas cortas que aceleran la acción para después ralentizarla en el detalle minucioso. El autor utiliza tretas narrativas en el discurso omnisciente, como la pregunta retórica (¿De quién era?) o una aparente duda (Era quizás un regalo de su amante), creando un ambiente de ensueño que refuerza la sensación de que la protagonista vive más en la imaginación que en la realidad.

De nuevo, la adjetivación cobra un valor significativo (mueble gracioso, suaves rizos, bordadora pensativa, pasión silenciosa) para crear el ambiente propio de las grandes novelas románticas. Al final del fragmento, el uso de verbos atributivos (ser, estar) devuelve la narración a la realidad: "Ella estaba en Tostes. ¡Él estaba ahora en París, tan lejos!". Los verbos resultan muy significativos: si al comienzo indicaban sentidos (miraba, abría, aspiraba), los finales se centran en la vista y el oído (sonaba a sus oídos, resplandecía a sus ojos), creando una sensualidad que domina a la protagonista en un medio rural aburrido y nada refinado.

2.3. Producción literaria del autor con especial atención a la obra seleccionada

Gustave Flaubert fue contemporáneo de Baudelaire y ocupa una posición clave en la literatura del siglo XIX. En su época fue rechazado por razones morales y admirado por su fuerza literaria; hoy es considerado uno de los mayores novelistas de su siglo, destacando Madame Bovary y La educación sentimental.

Flaubert se sitúa entre la generación romántica, la realista (Stendhal, Balzac) y la naturalista (Zola, Maupassant, quien lo consideraba su maestro). Su preocupación por el realismo y la estética justifica el largo trabajo de elaboración de sus obras, sometiendo sus textos a la famosa prueba del «gueuloir» (leer en voz alta para comprobar el ritmo). Su mirada irónica y pesimista hacia la humanidad lo convierte en un gran moralista.

Obras principales

  • Memorias de un loco (1838)
  • Noviembre. Fragmentos de un estilo cualquiera (1842)
  • Madame Bovary (1857)
  • Salambó (1862)
  • La educación sentimental (1869)
  • La tentación de San Antonio (1874)
  • Tres cuentos (1877)
  • Bouvard y Pécuchet (inacabada, edición póstuma)
  • Correspondencia (con Louise Colet y George Sand)

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