Universo Dramático de Bernarda Alba: Caracteres, Conflictos y Simbolismo Lorquiano

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Personajes Principales en La Casa de Bernarda Alba

Bernarda Alba: La Encarnación de la Represión

Bernarda es una mujer viuda, madre de cinco hijas: una de su primer matrimonio y cuatro del segundo. Estricta, tradicional e intolerante, es una mujer desgraciada cuya razón de ser es el odio y la represión que impone a los demás. Emplea el código sociomoral de su sociedad y es incapaz de comprender la existencia de lo que no sea la moralidad del pueblo. En cuanto al valor simbólico, el nombre Bernarda, de origen germánico, significa “con fuerza de oso” y tiene relación con la violencia y el vigor del personaje. Es la encarnación hiperbólica de las fuerzas represivas: las convenciones sociales, la obsesión por la virginidad, la decencia, la honra, frente a los impulsos eróticos. Tiene una concepción tradicional del papel de la mujer frente al del hombre (a los hombres se les consiente todo, no a las mujeres). Siente el orgullo de casta, de pertenecer a una clase superior. Representa el poder, la autoridad, como lo indica el bastón que siempre lleva y su lenguaje prescriptivo, presidido por el mandato. Y así se comporta con sus hijas y con las criadas. Su afán por mantener el orden establecido la lleva a un poder irracional, a negar lo evidente y a decir “aquí no pasa nada”. Su continua lucha será vigilar el honor de la familia, cuidando la virginidad de sus hijas, no tanto por ellas, sino por ella misma, por el temor a la murmuración aldeana. Al final exclama: “¡Mi hija ha muerto virgen!” “¡Silencio!” Esta última palabra es con la que aparece Bernarda en escena, y es la última que pronuncia al terminar la obra, enmarcando así, de principio a fin, la voluntad de Bernarda y ratificando una vez más el tema principal de la obra: el triunfo trágico del poder irracional. En definitiva, Bernarda, al igual que sus hijas, no es nada más que otra víctima, para quien la antigua concepción de la honra tiene todavía validez y exigencia.

Las Hijas de Bernarda: Entre la Reclusión y el Deseo

Las hijas de Bernarda viven entre la reclusión impuesta y el deseo del mundo exterior. Todas ellas están más o menos obsesionadas por lo erótico. Estos anhelos eróticos pueden ir unidos (o no) a la idea del matrimonio, único cauce permitido para salir de aquel encierro. Viven con la ilusión del hombre perfecto que las rescate de su angustia.

  • Angustias, hija de 39 años, fruto del primer matrimonio de Bernarda. En ella reina el principio de autoridad. En este caso resulta fácil ver la relación entre su nombre y la situación de una mujer virgen de esta edad. Heredera de una envidiable fortuna que no tarda en atraer, pese a su edad y su falta de encantos, a Pepe el Romano.
  • Magdalena, de 30 años, bondadosa y llorona en abundancia, guarda este parecido con el personaje bíblico. Por una parte, da muestras de sumisión, pero puede sorprendernos con amargas protestas. Ella hubiera preferido ser un hombre, puesto que ya ha abandonado la idea de casarse.
  • Amelia, de 27 años; personaje más desfigurado: resignada, medrosa y tímida. No tiene un papel relevante. Su nombre significa “sin miel”.
  • Martirio, de 24 años, es un personaje más complejo. Pudo haberse casado si su madre no se hubiera opuesto por cuestiones de clase social. Ello puede explicar su resentimiento. Pero ante los hombres se muestra contradictoria, y ese sentimiento encontrado la lleva a una irreprimible vileza. Es enfermiza, depresiva y pesimista.
  • Y Adela, de 20 años, encarna la rebeldía. Es la más joven, guapa, apasionada y franca. Su nombre significa “de naturaleza noble”. Es vital y rechaza el luto (en una ocasión se viste de verde). Su fuerza y su pasión le hacen prorrumpir en exclamaciones escandalosas: “¡Mi cuerpo será de quien yo quiera! ¡Lo tendré todo!”; En su desafío se convierte en la querida de Pepe el Romano, y romperá el bastón de mando de su madre. Pero acabará trágicamente: su destrucción finaliza con un suicidio, a causa de una madre ciega de todo entendimiento y por la perversidad de su hermana Martirio que le hace creer que Pepe ha muerto a causa del disparo que dio Bernarda. Al oír esto, Adela sale corriendo y encuentra en el suicidio el único refugio para ocultar su deshonra antes que enfrentarse a la tiranía de su madre, a la maldad de Martirio y a los ojos inquisidores del pueblo.

Otros Personajes Relevantes

  • María Josefa contiene los nombres de los padres de Cristo. Es la única que se atreve a decir la verdad gracias a su locura. Por tanto, la abuela es una mezcla de locura y verdad, al mismo tiempo que poesía: interviene en los momentos más importantes de la obra, para agrandar líricamente los temas de la obra tan lorquianos (la frustración de las mujeres, el anhelo de matrimonio y de maternidad, el ansia de libertad...).
  • La Poncia es una criada de 60 años, que comparte con Poncio Pilatos su tendencia a lavarse las manos y el ser “gobernanta”. Vieja criada: interviene en las conversaciones, en los conflictos, hace advertencias, da consejos, hasta tutea a Bernarda.

Temas Centrales de La Casa de Bernarda Alba

El tema central de la obra es el enfrentamiento entre autoridad y libertad o incluso el conflicto entre la realidad y el deseo. Podría hablarse de rebeldía contra represión. Se trata de un enfrentamiento entre una moral autoritaria, rígida y convencional. La finalidad del autor es comprobar a lo largo de todo el drama cómo la imposición que ejercen los preceptos sociales y las tradiciones frustran la vida de cinco mujeres que tuvieron la desdicha de vivir en un mundo donde se vislumbra una moral social basada en reglamentos contradictorios, límites, opresión y dependiendo siempre del “qué dirán”. Bernarda demuestra su dominio. Frente al autoritarismo y la represión representada por Bernarda Alba, las hijas encarnarán una gama de actitudes que van de la más pasiva y frustrante sumisión a la rebeldía más abierta. En suma, nos hallamos ante una frustración irreparable.

  • El Amor Sensual

    El drama de estas mujeres encerradas se concentra en la ausencia de amor en sus vidas y en el temor a permanecer solteras. El luto de ocho años impide cualquier posibilidad de que establezcan una relación amorosa; la introducción de Pepe el Romano desencadenará pasiones.

  • La Hipocresía y las Apariencias

    La preocupación por la opinión ajena, el temor a la murmuración, el deseo de aparentar lo que no se es y la hipocresía que oculta la realidad; esta preocupación por las apariencias se refleja en la obsesión por la limpieza que caracterizan a Bernarda; el miedo a la murmuración es una constante en el pueblo y marca la conducta de Bernarda.

  • El Odio y la Envidia

    Bernarda se convierte en objeto de odio de sus criadas y de los vecinos del pueblo, alimenta en sí misma el odio hasta el punto de que se convierte en un personaje destacable; Angustias es odiada y envidiada por el resto de sus hermanas.

  • El Autoritarismo

    Está enmarcado con la primera y última palabra que Bernarda pronuncia (“¡Silencio!”). Del primero al último silencio impuesto por la voluntad de la protagonista, se desarrolla el conflicto entre dos fuerzas: el principio de autoridad manifestado por Bernarda y el principio de libertad representado por las hijas.

  • El Peso de la Tradición

    La obra refleja a la España rural fanática de una tradición que no acepta controversias. Dicha tradición es llevada hasta sus últimas consecuencias por Bernarda.

  • Vida y Muerte

    En la obra se presenta una oposición de fuerzas que es el funesto juego en que se disputa la vida (el vestido verde, el agua) y la muerte (el funeral, el luto, el suicidio). Frente a la muerte, las hijas de Bernarda y la abuela María Josefa gritan su derecho a la vida.

  • La Marginación de la Mujer

    Lorca ha querido denunciar la marginación de la mujer en la sociedad de su época; enfrenta dos modelos de comportamiento femenino.

Estructura Dramática

La obra consta de tres actos:

  • Primer Acto

    Tras el funeral de su segundo marido, Bernarda encierra a sus hijas en casa y les impone ocho años de luto. Se caracteriza claramente a cada uno de los personajes y se presenta el conflicto: Pepe el Romano hace la solicitud de mano a Angustias, para decepción y sorpresa de Adela.

  • Segundo Acto

    Mientras se prepara la boda de Angustias, sale a la luz el conflicto entre Adela y Angustias por el mismo hombre. Por su parte, Poncia alerta a Bernarda del peligro que se cierne sobre la casa.

  • Tercer Acto

    Adela declara abiertamente su amor por Pepe el Romano, lo que desatará la ira de Bernarda, quien dispara sobre él. Fracasado su intento de rebelión y pensando que Pepe el Romano ha muerto, se suicida.

Lenguaje Dramático y Valor Poético en La Casa de Bernarda Alba

Elementos del Lenguaje

  • Las Acotaciones

    Las acotaciones proporcionan una información esencial para la puesta en escena. Sirven para entender qué ocurre en escena más allá de los diálogos.

  • Los Apartes

    Los apartes solo se emplean en dos ocasiones, con la referencia “Entre dientes” o “En voz baja”, y se emplean exclusivamente para insultar a otro personaje.

  • El Lenguaje de los Diálogos

    Se alternan los de respuesta breve (dinamismo) y los de amplia exposición (lentitud). Pueden ser informativos o de acción. El lenguaje coloquial es el estilo dominante y se puede apreciar a través de la presencia de insultos, maldiciones, amenazas en boca de todos los personajes; vulgarismos en boca de Poncia; andalucismos.

Valor Poético: Simbolismo en la Obra

  • Elementos de la Naturaleza

    En especial, las flores simbolizan el amor, la relación sexual o el deseo erótico. Es un símbolo vitalista y pasional como el sol, el río o el fuego.

  • Los Colores

    La obra es un continuo contraste entre el blanco y el negro. El primero simboliza la casa y, por tanto, la cárcel; con el negro se acentúa la tristeza, la represión, el luto y la muerte. El blanco, no obstante, también simboliza las pasiones y represiones sexuales, pues, por ejemplo, el caballo garañón es blanco y golpea los muros de la casa, de forma simbólica a lo que Adela muestra a través de su impulso y deseo sexual. Los colores vivos simbolizan las ganas de vivir y, en el caso concreto, la esperanza de vivir y el anhelo de libertad.

  • El Agua

    El agua posee un doble significado. Cuando es río, significa vida y erotismo; cuando es pozo, muerte. De hecho, el símbolo del deseo sexual es la sed, pues solo el agua fresca puede aliviarla.

  • La Luna

    La luna se relaciona con la muerte, el erotismo, la fecundidad y la belleza, dependiendo del contexto.

  • El Bastón de Bernarda

    El bastón de Bernarda es símbolo del poder y del autoritarismo. Cuando se intenta romper o acabar con él, llega la tragedia.

  • Los Animales

    El semental representa el deseo sexual reprimido y contenido; por ejemplo, el caballo garañón que da coces contra el muro de la casa. La oveja anuncia la muerte de Adela.

  • La Puerta

    La puerta es la libertad, pero también la muerte. Aunque pueda conducir a la liberación, también abre el camino de la muerte.

Cohesión y Coherencia Textual

Elementos Léxico-Semánticos

En este texto se observa cómo el autor utiliza diversos elementos léxico-semánticos que contribuyen a la cohesión y coherencia del discurso. Estos recursos giran en torno a un tema central, que puede identificarse claramente a través del vocabulario empleado: [tema principal]. A partir de este eje temático se organiza un campo léxico específico, cuyo archilexema podría ser [palabra general que engloba el campo semántico, como emociones, vida, conflicto, educación...]. Dentro de este campo encontramos numerosos hipónimos relacionados, como [palabras concretas del texto], que refuerzan el contenido semántico del texto. Estas palabras presentan relaciones de sinonimia o sinonimia contextual, como por ejemplo [palabra 1] / [palabra 2], así como relaciones de antonimia, y también metáforas.

Procedimientos Gramaticales

Gramaticalmente, en este texto se utilizan diversos procedimientos gramaticales que aseguran la cohesión interna y la unidad del discurso. Estos mecanismos permiten que las oraciones y párrafos se relacionen entre sí, facilitando la comprensión del mensaje global. Uno de los procedimientos más destacados es el uso de la referencia, especialmente mediante pronombres ([ej.: él, ella, lo, les...]) o determinantes ([este, ese, aquel...]), que permiten evitar repeticiones y mantener la continuidad temática. Por ejemplo, el autor hace referencia mediante pronombres como [ej.: "él", "lo", "esta", "aquella"], lo cual evita reiteraciones innecesarias y mantiene la fluidez del texto. También se recurre a la elipsis, omitiendo elementos que ya han sido mencionados y que se sobreentienden por el contexto, como en [ejemplo o expresión del texto donde se omita un verbo o sujeto], lo que agiliza la lectura y refuerza la economía expresiva. Otro mecanismo frecuente es el uso de conectores discursivos o marcadores textuales, tanto de tipo aditivo ([y, además, también...]), como contrastivo ([pero, sin embargo, no obstante...]), causal ([porque, ya que, debido a que...]), consecutivo ([por eso, así que...]).

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