Trastornos del sueño infantil: REM, bruxismo, apnea, pesadillas y recomendaciones

Enviado por Chuletator online y clasificado en Psicología y Sociología

Escrito el en español con un tamaño de 4,26 KB

Sueño REM

Sueño REM aparece aproximadamente a los 90 minutos de quedarnos dormidos. Se caracteriza porque la respiración y el pulso son irregulares, el ritmo cardíaco se acelera y los ojos se mueven bajo los párpados. También se pueden producir gemidos, contracciones en los dedos y los ojos pueden entreabrirse. El cerebro está más activo, como si estuviéramos despiertos pero desconectados del medio. Aquí ocurren los sueños que se recuerdan. Dura entre 16 y 20 minutos (aproximadamente el 25% del sueño en adultos; en niños puede representar hasta el 50%) y en esta fase pueden producirse pesadillas o terrores nocturnos.

Bruxismo

Bruxismo: rechinar los dientes durante el sueño debido a una acumulación de tensión en la zona de la mandíbula. Se relaciona con el estrés, aunque puede ser de origen genético. Aparece varias veces durante la noche y suele ocurrir durante el sueño ligero; para ello se recomienda el uso de una prótesis dental o férula para dormir.

Somniloquias

Somniloquias: hablar, gritar, reír o llorar en sueños en cualquier momento, aunque es más habitual de madrugada. Son palabras sueltas que no corresponden a una conversación y están relacionadas con hechos de la vida. El niño no recuerda nada al día siguiente.

Apnea

Apnea: el niño duerme con la boca abierta, se despierta frecuentemente, ronca o presenta pausas respiratorias de unos segundos. La causa puede deberse a infecciones (amígdalas) y, en niños, no siempre está asociada a la obesidad como en adultos; el niño que la padece puede ser delgado e incluso presentar problemas de crecimiento. El tratamiento puede incluir dieta si hay obesidad y medidas posturales para facilitar la respiración.

Disomnias

Disomnias: alteraciones que afectan la cantidad, calidad y el horario del sueño. Se caracterizan porque al niño le cuesta dormirse o tiene exceso de sueño en momentos inapropiados.

Pesadillas

Pesadillas: sueños desagradables e intensos que producen miedo, terror y ansiedad. La persona se despierta llorando y con miedo a volver a dormir; pueden estar relacionadas con acontecimientos del día. Aparecen en la fase REM al final de la noche, por eso suelen recordarse. Pueden estar asociadas a traumas y miedos; a medida que estos desaparecen, las pesadillas tienden a disminuir. Es importante tranquilizar al niño dándole seguridad y confianza, permanecer a su lado y hablar de cosas positivas hasta que vuelva a dormirse.

Terrores nocturnos

Terrores nocturnos: alteración del sueño que aparece de forma inesperada en la primera parte de la noche. El niño se despierta bruscamente, gritando y llorando angustiado, con expresión de pánico. Suele presentar movimientos como agarrar la sábana y mantener los puños cerrados. Se producen en las fases 3-4 del sueño lento y esta situación de terror puede durar entre 2 y 10 minutos. El niño no recordará lo sucedido. Con la edad tienden a desaparecer. Las causas pueden incluir antecedentes familiares, cansancio físico, preocupaciones o medicación.

Cómo facilitar el sueño

Recomendaciones prácticas para mejorar el descanso infantil:

  1. Fijar una hora para ir a la cama y otra para levantarse.
  2. Establecer rutinas a la hora de acostarse (baño, lectura, momentos tranquilos).
  3. El niño debe dormir en su propia cama; evitar la televisión y consolas en la habitación.
  4. Controlar la siesta: debe durar el tiempo indicado según la edad.
  5. No someter al niño a actividades estresantes antes de acostarse; es preferible un baño relajante y una cena ligera.
  6. Los adultos deben mantener criterios y autoridad coherentes a la hora de acostarse.
  7. La diferencia de vitaminas y el estado nutricional afecta y repercute en el sueño.
  8. Facilitar el descanso del niño implica promover ejercicio, deporte, juego, masaje infantil y relajación muscular.

Nota: Si los problemas de sueño persisten o hay sospecha de apnea u otra patología, es recomendable la evaluación por un profesional de la salud (pediatra, neurólogo o especialista en sueño).

Entradas relacionadas: