Trastornos mentales: criterios, clasificación y principales manifestaciones

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Trastornos mentales

Por lo general, los especialistas utilizan un doble criterio, aunque ellos mismos reconocen que su aplicación es muchas veces difícil: por un lado, un criterio individual (sufrimiento emocional o malestar en la persona que padece el trastorno) y, por otro, un criterio social (presencia de conflictos duraderos en sus relaciones). Puede añadirse, además, un criterio laboral o académico (falta de competencia en estos campos), aunque este último aspecto no siempre aparece.

Las dos clasificaciones más utilizadas de los trastornos mentales son la de la Organización Mundial de la Salud (CIE: Clasificación Internacional de Enfermedades, en inglés ICD) y la de la Asociación Psiquiátrica Americana (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales: DSM). Las referencias a ambas suelen ir seguidas de un número (arábigo en el CIE y romano en el DSM) que se refiere a la edición. Actualmente, las citas se hacen del CIE-10 (1992, aunque revisada periódicamente; la última revisión importante fue en 2010) y del DSM-V (2013).

Trastornos depresivos

La depresión es el sentimiento de tristeza y pérdida de interés por las actividades, con incapacidad de concentración en tareas, pensamientos negativos recurrentes y desprecio hacia sí misma o sentimiento de culpabilidad.

La manía es el estado de euforia, gran locuacidad y actividad extrema; esta no se da sola sino dentro de un trastorno que alterna episodios de depresión y de manía. Según su duración, se distingue entre trastorno bipolar I y trastorno bipolar II. Las causas pueden ser biológicas, psicológicas o sociales.

Trastornos de ansiedad

Las reacciones de miedo exageradas o inmotivadas se incluyen en los trastornos de ansiedad. Las fobias específicas son miedos irracionales ante determinadas situaciones; la agorafobia, por ejemplo, es el miedo que afecta a cualquier situación que aleja al sujeto de su fuente de seguridad.

Otras formas de ansiedad son menos específicas o aparecen repentinamente en forma de ataques de pánico, a menudo acompañados de dolor de pecho, entre otros síntomas (trastorno de pánico).

Por otro lado, el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una manifestación indirecta de ansiedad. Está caracterizado por obsesiones y compulsiones; la ansiedad aparece cuando se intenta frenar al TOC. Con el TOC puede aparecer la tricotilomanía o la excoriación.

Trastornos de síntomas somáticos

Son trastornos caracterizados por una serie de síntomas físicos que aparecen sin una causa física identificable. Los ejemplos más claros son el trastorno de conversión y el trastorno por somatización. Próximos a estos, aunque sin llegar a la creación mental de síntomas, aparecen la hipocondría y el trastorno dismórfico corporal.

Trastornos disociativos

En estos trastornos, una parte de la personalidad se separa o disocia del resto. El caso más conocido es la personalidad múltiple (diferentes aspectos de una misma personalidad actúan como si fueran identidades distintas); algunos psicólogos explican este trastorno como un mecanismo de defensa del niño que sufre abusos.

La despersonalización es la sensación de verse a sí mismo desde fuera, como si se contemplaran las acciones de alguien diferente. La amnesia disociativa surge cuando alguien olvida algún episodio desagradable, mientras que la fuga disociativa es el olvido de toda la existencia anterior. Todos ellos tienen en común el rechazo del propio sujeto hacia una parte o hacia toda su existencia.

Trastornos sexuales

Distinciones sexuales: se reconocen fallos orgánicos cuya causa es psicológica; se incluyen trastornos del deseo, de la excitación, del orgasmo y los trastornos por dolor.

Las parafilias son inclinaciones a conseguir la excitación y satisfacción sexual por medios distintos a los considerados normales; pueden ser el voyeurismo, el fetichismo, el sadismo y el masoquismo, el exhibicionismo y otras menos frecuentes (zoología, etc.). La más grave es la pedofilia, que es un delito grave, aunque no lo es cuando no se asocia al consumo o tráfico de pornografía infantil.

La homosexualidad figuró primero como parafilia, luego como desviación sexual y después como perturbación de la orientación sexual en clasificaciones antiguas.

Los trastornos de identidad sexual son casos en los que la identidad sexual biológica no coincide con la identidad sexual psicológica.

Esquizofrenia

La esquizofrenia es un trastorno psicótico en el que la persona vive en su mundo sin tener contacto con la realidad. Es caótico y desordenado, con alucinaciones y delirios. Se ha comprobado la incidencia de factores genéticos en ella (la probabilidad de que el gemelo de una persona esquizofrénica también la padezca se acerca al 50%). La genética detecta anomalías fisiológicas en las que se destaca, entre otras, un exceso de dopamina.

Trastornos del desarrollo

Generalmente se detectan en la infancia. Aquí se incluyen el TDA/TDAH (incapacidad de mantener la concentración en situaciones donde niños de la misma edad sí son capaces; este hecho puede acompañarse de una impulsividad que es lo que se conoce como niños hiperactivos. Cuando se combinan ambos rasgos hablamos de TDAH) y los trastornos del espectro autista.

En general, el interés de los especialistas se ha focalizado en los factores biológicos del TDA, mientras que otros factores como la educación son considerados factores de prevención. El autismo en su grado extremo se manifiesta en una ausencia de afecto y retraimiento llevados al límite; las conductas de los niños autistas son extrañas, aunque es posible que tengan su lógica peculiar que las inteligencias "normales" no son capaces de captar.

Trastornos de conducta alimentaria

La anorexia nerviosa: percepción deformada del propio cuerpo que conduce a una drástica reducción del consumo de alimentos y a una pérdida de peso. En lugar de corregir la falsa percepción, la persona la refuerza: cuanto más peso pierde y mayor es su delgadez, más dispuesta está a seguir adelgazando.

Asociada a esta aparece la bulimia nerviosa: sucesión de episodios de ingesta excesiva de comida y, inmediatamente después, el uso de métodos para evitar subir de peso.

La vigorismo es la combinación de una conducta alimentaria desequilibrada con el exceso de ejercicio físico a fin de lograr el desarrollo muscular deseado; a veces se añaden sustancias esteroideas.

En cuanto a las causas, aparecen factores sociales (las modas que exaltan la delgadez como interpretación de belleza y salud, el culto obsesivo a la buena forma). También pueden aparecer por la existencia previa de otros trastornos (autoestima baja y la tendencia a la depresión son factores que aumentan la probabilidad de padecer un trastorno alimenticio). Existen factores de riesgo como un alto nivel de autoexigencia y espíritu competitivo, la práctica de ciertos deportes, etc.

Trastornos de personalidad

La personalidad paranoide se manifiesta por la suspicacia y desconfianza hacia los demás, cuyas intenciones son siempre interpretadas como maliciosas; además, estas personas son rencorosas, rechazan las críticas y se ven a sí mismas como racionales y objetivas.

4. La personalidad dependiente se da en aquellos que son incapaces de tomar decisiones por sí mismos y de tener una mínima autonomía personal; en algunos casos utilizan su condición como un chantaje sentimental dirigido a las personas por las que temen ser abandonados.

5. La personalidad evitativa, superficialmente parecida a la esquizoide por su tendencia al aislamiento, en realidad es propia de los que sí desean tener amigos y relaciones sociales, pero su timidez, complejo de inferioridad y miedo al rechazo se lo impiden.

6. La personalidad narcisista se caracteriza por una autoimagen exageradamente positiva, acompañada de fantasías

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