El Tránsito del Mito al Logos y los Fundamentos de la Mitología Griega
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Del Mito al Logos: El Nacimiento de la Filosofía
Se suele decir que el inicio de la filosofía radica en el paso del mito al logos, es decir, en el paso de explicaciones o respuestas tradicionales y arbitrarias a explicaciones lógicas y racionales. Los griegos, protagonistas de este paso o salto, fundaron lo que llamamos filosofía.
¿Qué es el Mito?
Los mitos son, en primer lugar, relatos fabulosos que explican o dan respuesta a interrogantes o cuestiones importantes para los humanos; en segundo lugar, son relatos que pretenden dar modelos de actuación. Los mitos se imponen como relatos llenos de autoridad pero sin justificación; se apela, emotivamente, a que las cosas siempre han sido así.
Los mitos griegos explican:
- Cómo se hizo el mundo.
- Cómo fue creado el primer hombre y la primera mujer.
- Cómo se obtuvo el fuego.
- Cómo apareció el mal en el mundo.
- Qué hay tras la muerte.
Al mismo tiempo, las actuaciones extraordinarias de los personajes míticos son un ejemplo o pauta a seguir. Los griegos disponían de un gran número de mitos; nosotros, también. Disponemos de mitos que cumplen tanto la función explicativa como la función ejemplificadora. Los mitos van estrechamente vinculados a los dioses o a los semidioses o héroes.
Los Dioses Primordiales o Elementales
Entre los dioses se pueden distinguir, en primer lugar, los dioses primordiales o elementales. Son, en realidad, la personificación de las fuerzas de la naturaleza, de los elementos primarios de los orígenes del universo, que la imaginación de los hombres primitivos convirtió en deidades.
Entre estas divinidades destacan las de carácter cósmico:
- Caos: El Vacío primordial, anterior a la creación.
- Gea: La Tierra.
- Tártaro: El Inframundo.
- Eros: El Amor.
- Érebo y Nix: Las Tinieblas y la Noche, engendrados por Caos.
- Éter y Hémera: El Cielo Superior y el Día, engendrados por Nix y su hermano Érebo.
También entre los dioses primordiales hay que incluir una serie de seres negativos que engendró Nix (la Noche) por sí misma, y que más tarde convivirán junto a los dioses olímpicos: Tánatos (la Muerte), Moro, Moiras y Ceres (personificaciones del Destino), Hipnos (el Sueño), Némesis (la Venganza), Geras (la Vejez), entre otros.
Los Dioses Olímpicos y el Orden de Zeus
Por otro lado están los dioses olímpicos, los dioses triunfadores sobre Cronos (el más joven de los Titanes), al que destronó su hijo Zeus, quien instaura un orden nuevo. En torno a Zeus, padre de los dioses y de los hombres, dios del cielo y el trueno (el Trónida), y entre cuyos símbolos se incluyen el rayo, el toro, el águila y el roble, se mueven las figuras de los grandes dioses:
- Hera: Hermana y esposa de Zeus, protectora del matrimonio.
- Poseidón: Dios del mar.
- Hades (o Plutón): Dios de los muertos.
- Deméter: "Madre de los cereales".
- Hestia: Diosa del hogar.
- Atenea: Hija de Zeus, nacida de la cabeza del dios; diosa de la sabiduría y la guerra.
- Apolo: Dios de las artes.
- Ártemis: Diosa de la caza.
- Hermes: Mensajero de los dioses.
- Ares: Dios de la guerra.
- Hefesto: Dios del fuego.
- Dioniso: Dios de la pasión, de la fiesta y del vino.
- Afrodita: Diosa del amor.
Naturaleza Divina y el Poder del Destino
Estos dioses habitan en las cimas del Olimpo, envueltas en nieblas. Son dioses concebidos antropomórficamente, es decir, con figura y cualidades humanas. No conocen la enfermedad ni la vejez, son inmortales y superiores a los hombres física e intelectualmente (poderosísimos, bellísimos, sapientísimos...).
Las actuaciones de dioses y héroes eran un modelo de comportamiento para los hombres, pues encarnaban los más altos ideales de la vida griega. Pero esto, que servía para infundir respeto, era insuficiente para tener una visión ética de la vida, pues los dioses comparten con los hombres toda clase de flaquezas y vicios: cometían engaños, robos, adulterios, se emborrachaban, luchaban entre ellos, eran de voluntad caprichosa y apasionada, y vengativos.
Ante ellos solo cabe tratar de obtener sus favores, o por lo menos evitar su agresividad, con súplicas, sacrificios y ritos. Y junto con ellos, abandonarse al Destino. Los dioses, héroes y hombres están sometidos al Destino (Moro, Moiras, Ceres), una fuerza abstracta de carácter cósmico que se impone necesariamente a todos y que es necesario aceptar resignadamente, pues contra ella nada se puede hacer. De este modo, el Destino viene a establecer una especie de ley eterna, un cierto orden y necesidad en el acontecer universal.
Fuentes Clásicas
Los dos grandes poetas contadores de mitos son Homero y Hesíodo (Véase Manual).