La Transición al Estado Liberal: Orígenes del Carlismo y la Sucesión de Isabel II

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La Construcción del Estado Liberal en España

El Reinado de Isabel II (1833-1868): Oposición, Carlismo y la Cuestión Foral

Al final del reinado de Fernando VII se planteó el problema sucesorio. *Felipe V*, el primer Borbón, había introducido en España la llamada **Ley Sálica Francesa**, que impedía reinar a las mujeres. Pero el rey carecía aún de descendencia y era aconsejable derogar dicha norma (y llevar a cabo la llamada **Pragmática Sanción** de 1830) en previsión de que el fruto de su matrimonio con su cuarta esposa y sobrina, *María Cristina de Borbón*, fuera una niña, como de hecho ocurrió.

El hermano de Fernando VII, el *infante Carlos María Isidro*, consideró ilegal esta medida y no la aceptó, ya que se le privaba de lo que él consideraba su derecho legítimo a heredar la Corona. Nació así el problema del **carlismo**, que agrupaba a las fuerzas absolutistas y que desencadenó una guerra civil a la muerte de Fernando VII.

En consecuencia, el acceso y la permanencia en el trono de *Isabel II*, la hija de Fernando VII, dependía del apoyo de los **liberales**. En este bando se encontraban grupos políticos que veían en la causa isabelina la única posibilidad de transformar el país. Estos grupos incluían:

  • Altos cargos militares y de la Administración.
  • Altas jerarquías eclesiásticas.
  • La burguesía.

Abogaban por la vuelta al régimen político constitucional iniciado por las Cortes de Cádiz. De manera que, más allá de la mera cuestión dinástica, el carlismo defendía a ultranza el mantenimiento de las viejas tradiciones del Antiguo Régimen, en abierta oposición a una modernidad identificada con la revolución liberal.

El Ideario Carlista y sus Apoyos

El ideario político carlista se basaba en:

  1. La tradición política del absolutismo monárquico.
  2. La restauración del poder de la Iglesia y de un catolicismo excluyente de cualquier otra creencia.
  3. La idealización del medio rural y el rechazo de la sociedad urbana e industrial.
  4. La defensa de las constituciones y los fueros tradicionales frente a las pretensiones liberales de uniformidad política y jurídica (la **cuestión foral** es el rasgo más definitorio).

El carlismo contaba con dos apoyos básicos: un sector del clero y una parte del pequeño campesinado. En cuanto a su ámbito geográfico, arraigó sobre todo en zonas rurales de las Vascongadas, Navarra, Aragón, la Cataluña interior y el Maestrazgo.

Desde el punto de vista internacional, contaron con el apoyo de Austria, Rusia, Nápoles y los Estados Pontificios. El resto de España se mantenía fiel a la Regente.

La Primera Guerra Carlista (1833-1840)

Para María Cristina e Isabel, el soporte urbano fue clave en su causa. En el exterior contaban con la ayuda de Francia, Portugal y Reino Unido. Empezó así la **Primera Guerra Carlista** (1833-1840).

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