Transición Ideológica: Del Racionalismo Ilustrado al Romanticismo Español y el Posromanticismo

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El Colapso del Racionalismo Ilustrado

La Caída del Optimismo Ilustrado (Finales del Siglo XVIII)

A finales del siglo XVIII, el racionalismo optimista ilustrado sufre una caída abrupta. Se desmoronan sus ideales, con críticas que cuestionan la unión entre naturaleza y razón: se argumenta que la naturaleza es caótica y sus leyes son impredecibles. Autores como **Voltaire** y **Hume** ridiculizan este optimismo en obras como Cándido.

El ideal político del Despotismo Ilustrado resulta ineficaz sin reformas sociales concomitantes, y las continuas guerras europeas contradicen la idea de un estado virtuoso. Este colapso del sistema ilustrado culmina en La crítica de la razón pura (1781) de **Kant**.

Se intenta crear una identidad europea centrada en Francia, pero el protagonismo de Inglaterra en la literatura, con su originalidad influyente, y el surgimiento de nacionalismos a finales del siglo, distancian a varias naciones europeas de la literatura francesa y sus reglas clásicas. El optimismo ilustrado cede ante un pesimismo que será heredado por el hombre romántico.

El Romanticismo en España (1800-1850)

Contexto Histórico y Desarrollo

El Romanticismo en España surge en la primera mitad del siglo XIX, entre 1800 y 1850. Durante el reinado de **Fernando VII** y después de la derogación de la Constitución de Cádiz en 1814, los liberales, asociados con esta corriente, son desterrados. En el exilio en Londres, los escritores españoles comprenden mejor esta corriente a través del contacto con escritores ingleses.

El Romanticismo solo pudo florecer en España después de la muerte de Fernando VII, cuando los liberales llegaron al poder. Sin embargo, su impulso fue truncado por la muerte prematura de sus representantes más destacados, como **Larra** y **Espronceda**, o por la evolución de otros hacia posiciones conservadoras. España cometió un error al considerar el Romanticismo como algo del pasado, en lugar de reconocerlo como un movimiento literario contemporáneo que podría haber contribuido a la regeneración del país.

Mariano José de Larra: Sátira y Pesimismo Vital

Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837) personifica la noción de la misión social del poeta, característica del Romanticismo, a través de sus Artículos, donde satiriza la sociedad de su época. Sus obras abordan temas como:

  • La ignorancia y la mala educación.
  • La burocracia y la incompetencia política.
  • El atraso del país.

Su trágico destino, marcado por un amor no correspondido, desilusión política y pesimismo vital, culminó en su suicidio a los 27 años.

Corrientes del Romanticismo en 1840

En torno a 1840, se delinearon dos corrientes del Romanticismo:

  1. Una asociada a la democracia y al socialismo incipiente.
  2. Otra conservadora y católica, que defendía el absolutismo y los privilegios.

El Posromanticismo: Continuidad y Melancolía

En la segunda mitad del siglo XIX, durante la era del Realismo, surgen dos destacados poetas que representan una continuidad del Romanticismo, dando lugar al **Posromanticismo** o Romanticismo tardío.

Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)

Gustavo Adolfo Bécquer, originario de Sevilla y radicado en Madrid, enfrentó dificultades económicas y padeció enfermedades crónicas. Sus obras más destacadas son las Rimas, que reflejan su propia experiencia vital desde la ilusión amorosa hasta el desengaño, explorando temas como:

  • La reflexión sobre la poesía.
  • El amor y el desamor.
  • El dolor y la soledad.

También escribió Leyendas, relatos fantásticos ambientados en la Edad Media.

Rosalía de Castro (1837-1885)

Rosalía de Castro, nacida en Santiago de Compostela, es reconocida como la precursora del **Rexurdimiento**, movimiento en defensa de la lengua y cultura gallegas. Su obra más notable es Cantares gallegos, donde expresa su melancolía y su dolor por la pérdida de sus hijos y la condición humana desamparada. Su poesía refleja un profundo sentimiento de dolor y descontento.

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