La Transición Española: Pilares de la Democracia y la Constitución de 1978

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La Transición Española: El Camino hacia la Democracia

Tras la muerte de Franco en 1975, se inició en España la Transición a la Democracia. El Jefe de Gobierno, Carlos Arias Navarro, nombrado por Franco, presentó su dimisión al Rey y, en su lugar, fue nombrado Adolfo Suárez.

Hitos Clave en la Consolidación Democrática

La Ley para la Reforma Política: El Desmantelamiento del Franquismo

Uno de los grandes logros de Adolfo Suárez fue la aprobación de la Ley para la Reforma Política, pieza clave para la Transición. Esta ley supuso desmantelar el régimen franquista y sentar las bases de un sistema democrático. Las Cortes franquistas aprobaron dicha Ley, mediante la cual se disolvían para dar paso a unas Cortes elegidas por el pueblo. La Ley fue aprobada por una gran mayoría de las Cortes.

Las Elecciones Generales de 1977 y los Pactos de la Moncloa

En 1977, se convocaron elecciones generales y constituyentes (las primeras desde 1936), en las cuales votó el 78 % del electorado. Triunfó, de forma relativa, la UCD (Unión de Centro Democrático), partido formado por una gran diversidad de personas y tendencias en torno a Adolfo Suárez, seguido del PSOE. Los nacionalistas obtuvieron una buena, aunque relativa, representación, siendo el más perjudicado el PCE. Ni la extrema derecha ni la Democracia Cristiana obtuvieron representación.

Uno de los problemas más graves a los que se enfrentó este primer Gobierno fue la aguda crisis económica. Adolfo Suárez negoció con los partidos políticos, sindicatos y empresarios, logrando la firma de los conocidos Pactos de la Moncloa, mediante los cuales se sacrificaron las reivindicaciones sociales para asentar la democracia. Este acuerdo fue, sin duda, el segundo gran éxito de Adolfo Suárez.

La Constitución Española de 1978: Pilar del Nuevo Estado

El Proceso de Elaboración y la Política de Consenso

En este contexto, el Parlamento se dispuso a dotar a España de una Constitución. Para ello, aunque las Cortes elegidas no tenían inicialmente carácter constituyente, muchos grupos políticos forzaron que esta primera legislatura tuviera como tarea prioritaria la elaboración de una Constitución democrática. Se eligió una ponencia para elaborarla, formada por siete diputados de todos los partidos con representación en Cortes, a excepción de la minoría vasca, que renunció.

Se inició la conocida política de consenso, que consistió en resolver cuestiones clave y conflictivas mediante la negociación y el acuerdo entre las fuerzas políticas. La Constitución adoptó un carácter progresista, aunque presentaba una cierta ambigüedad que permitía que su desarrollo legislativo fuera asumido tanto por la izquierda como por la derecha democrática.

Características Fundamentales de la Constitución de 1978

La Constitución de 1978 define España como un «Estado social y democrático de Derecho», organizado como una monarquía parlamentaria, en la que la Corona tiene funciones representativas. Establece la soberanía nacional de manera clara, regula la separación de poderes e instaura el Tribunal Constitucional como instancia suprema. Asimismo, fija el carácter no confesional del Estado, abole la pena de muerte y desarrolla una amplia declaración de derechos fundamentales y libertades civiles y políticas, que incluyen el derecho a la huelga y a la libre sindicación, y establece el derecho al voto a partir de los 18 años.

Aunque reconoce la libertad de mercado, prevé la posibilidad de planificación económica con la intervención del Estado en la propiedad por motivos de interés público. Se establece el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones, y reconoce como lengua oficial del Estado el castellano, además de las lenguas propias en las respectivas Comunidades Autónomas.

La Cuestión Autonómica y el PNV

En el tema autonómico, el PNV planteó unas reivindicaciones constitucionales respecto a la autonomía con las que no transigieron ni la UCD ni los socialistas. Esto provocó que, a pesar de ser la primera Constitución que reconocía las reivindicaciones históricas vascas y derogaba la legislación antiforal, el PNV se abstuviera en su votación en el Congreso y se uniera a las fuerzas de la izquierda abertzale en la campaña por la abstención en el referéndum constitucional de 1978.

Aprobación y Legado de la Constitución

El texto constitucional fue sometido a referéndum el 6 de diciembre de 1978 y apoyado por una amplia mayoría (88 %). Sin embargo, en el País Vasco, la participación no alcanzó el 50 % del censo, ya que el PNV y los sectores nacionalistas de izquierda defendieron la abstención. La aprobación de la Constitución implicó también una profunda reforma del Código Penal y del Código de Justicia Militar, así como la desaparición de la legislación franquista más antidemocrática.

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