La Transición Española: Claves del Paso del Franquismo a la Democracia (1975-1978)

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Introducción

Desde el verano de 1975, la sensación de que se estaba en los últimos momentos del régimen de Franco se extendía. El 20 de noviembre de 1975, Franco falleció. Dejaba un régimen anacrónico y en profunda crisis. La sensación de inseguridad y de incertidumbre respecto al futuro político y al relevo en el poder eran muy grandes.

La población española y las fuerzas políticas se alineaban a favor de una de las tres alternativas:

  1. La continuidad del régimen franquista (defendida por el «búnker»).
  2. La reforma política a partir de las leyes e instituciones del franquismo, que pretendía la liberalización del régimen para equipararse con las democracias occidentales, propuesta por los aperturistas. La integración de España en Europa requería una evolución hacia la democracia, y esta fue la estrategia que se impuso en la Transición española.
  3. La ruptura democrática, que propugnaba acabar con el viejo régimen dictatorial y restaurar una verdadera democracia. Defendida por la izquierda antifranquista y por la oposición democrática.

La Transición Democrática (1975-1978)

El Papel del Antifranquismo

Se denomina Transición Política al proceso de desmantelamiento de la dictadura que se desencadenó a la muerte de Franco y que culminó con el establecimiento de un régimen democrático. La Constitución de 1978 es la expresión jurídica de este cambio político.

En 1975 se designó a Juan Carlos I como Jefe de Estado, a título de Rey. Arias Navarro fue confirmado como Presidente del Gobierno y formó un nuevo gabinete con Fraga y José María Areilza. El nuevo gobierno se mostró incapaz de llevar a cabo cualquier reforma democrática.

Entonces, la oposición tomó la iniciativa política, tanto al impulsar movilizaciones reivindicativas que defendían la ruptura democrática, como al definir una alternativa unitaria entre todas las fuerzas antifranquistas. Uno de los primeros organismos unitarios había sido la Asamblea de Cataluña. Como organismo destacado, sobresale la Junta Democrática, cuyo núcleo era el Partido Comunista. También destacaba, alrededor del PSOE, la Plataforma de Convergencia Democrática. De la unión de estas dos alianzas nació Coordinación Democrática, que pretendía, a través de un gobierno provisional y unas elecciones generales constituyentes, sentar las bases de un nuevo sistema político.

Movilizaciones Populares

Estaban encabezadas por fuerzas antifranquistas y adoptaron un papel relevante en las decisiones de los gobernantes de la Transición. Tuvieron una doble vertiente (laboral y política) y reivindicaron la libertad, la amnistía y la autonomía de las nacionalidades. La amnistía no llegó hasta 1977. Destacan los sucesos de la huelga de Vitoria.

La Reforma Política

Los inmovilistas solo aceptaban la opción de represión policial, pero los reformistas se esforzaron por desplazar del gobierno a los inmovilistas. Arias Navarro se vio obligado a dimitir. Adolfo Suárez lo sustituyó. Este inició un nuevo estilo de hacer política y propuso un audaz proyecto: la Ley para la Reforma Política (LRP), que proclamaba la democracia como organización política del Estado y reclamaba la soberanía popular. Los factores que lo hicieron posible fueron la fuerza reformista de la monarquía y el apoyo de la mayoría de procuradores en Cortes. Solo se negó el «búnker».

Elecciones Democráticas (1977)

La actividad terrorista de grupos como el GRAPO o ETA hizo aumentar la tensión. El gran problema era la legalización del PCE, pero se consiguió en 1977. Alrededor de Suárez se constituyó Unión de Centro Democrático (UCD). La derecha franquista fundó Alianza Popular, liderada por Fraga. El PSOE se mantuvo como bastión de la izquierda y la lucha antifranquista. Las elecciones dieron la victoria a la UCD. El PSOE se convirtió en la segunda fuerza política.

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