La Transición Económica y Social de España: De la Autarquía Franquista al Desarrollismo (1940-1973)
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La Economía Franquista: De la Autarquía al Desarrollismo
La Economía Autárquica (Posguerra)
La economía autárquica se basó en el control del comercio y el fomento de una industria estratégica. El Estado fijaba precios, regulaba las importaciones y exportaciones, y nacionalizó sectores clave como ferrocarriles (**RENFE**) y telefonía (**CTNE**).
Instituciones y Empresas Clave
Se creó el Instituto Nacional de Industria (INI), un holding de empresas públicas destinado a impulsar la industrialización. Entre sus empresas destacaron:
- IBERIA
- ENSIDESA (Siderurgia)
- ENDESA (Electricidad)
- SEAT (Automoción)
Consecuencias del Modelo Autárquico
La agricultura, en cambio, fue olvidada y desatendida. Las consecuencias de este modelo fueron profundamente negativas:
- Inflación y escasez generalizada.
- Hambre y racionamiento.
- Aparición del mercado negro (estraperlo).
- Caída de la demanda.
La economía quedó estancada y dependiente.
Del Modelo Autárquico al Desarrollismo
El fracaso de la autarquía y la presión internacional impulsaron un giro hacia el liberalismo económico.
El Plan de Estabilización (1959)
En 1959 se aprobó el Plan de Estabilización, que supuso un cambio radical en la política económica:
- Liberalización del comercio e inversiones extranjeras.
- Reducción del gasto público y reforma fiscal.
- Entrada en organismos internacionales como la OECE y el FMI.
Aunque al inicio provocó paro, cierres de empresas y un aumento de la emigración, a medio plazo permitió contener la inflación, aumentar las exportaciones y equilibrar la balanza de pagos.
El Desarrollismo (Años 60)
Durante los años 60 se desarrolló el llamado desarrollismo, caracterizado por un crecimiento económico fuerte, aunque desequilibrado. Se impulsaron los Planes de Desarrollo, dirigidos por López Rodó, para modernizar la industria y apoyar regiones menos industrializadas.
Persistieron importantes desequilibrios regionales y tecnológicos. Cataluña, País Vasco y Madrid concentraron el desarrollo. La renta per cápita aumentó, pero sin alcanzar los niveles europeos, y la emigración continuó siendo necesaria.
Cambios Sociales y Modernización
Demografía y Movimientos Migratorios
Desde finales de los años 50 se inició un baby boom. Esto intensificó la emigración, tanto al interior (éxodo rural) como al exterior. El régimen creó el Instituto Español de Emigración y reguló el fenómeno con la Ley de Ordenación del Emigrante. Entre 1960 y 1973 emigraron más de 1,5 millones de españoles.
El éxodo rural provocó un crecimiento urbano desordenado y la aparición de ciudades-dormitorio en las periferias industriales.
Transformación de la Estructura Social
El paso a una economía industrial y de servicios transformó la sociedad:
- Disminuyeron los jornaleros agrarios.
- Aumentaron los obreros y empleados de servicios, así como las clases medias.
Las clases altas también cambiaron, destacando la burguesía industrial y la aristocracia financiera.
Apertura y Modernización de Costumbres
La mejora económica y el contacto con Europa promovieron una modernización de costumbres, cambios en la mentalidad y una incipiente secularización. El régimen impulsó una limitada apertura con leyes como:
- La Ley de Prensa e Imprenta (1966), que flexibilizó la censura.
- La Ley de Libertad Religiosa (1967).
Aumentó el nivel de vida, y con él, el acceso a bienes de consumo y a nuevos espacios de ocio. La sanidad mejoró con la Ley de Bases de la Seguridad Social (1963) y la educación con la Ley General de Educación (1970), que redujo el analfabetismo. Las mujeres comenzaron a incorporarse al mundo laboral, generando cambios en el modelo familiar tradicional.