Transformaciones Sociales en España del Siglo XIX: De la Sociedad Estamental a la de Clases y el Movimiento Obrero

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Transformaciones Sociales en la España del Siglo XIX

Crecimiento Demográfico y Éxodo Rural

A pesar de que el crecimiento demográfico a lo largo del siglo XIX es innegable, en España fue lento debido a las altas tasas de mortalidad. La población pasó de 11,5 millones de habitantes en 1800 a poco más de 18,5 millones en 1900. Las causas fueron la persistencia de epidemias (cólera, gripe, tuberculosis) y las crisis de subsistencia. En 1930, la población ascendería a 23,4 millones. La emigración, especialmente hacia Cuba, Argentina, Brasil y Argelia, también tuvo una notable influencia, principalmente desde Galicia, Asturias, Cantabria, Canarias y el Levante.

El 70% de la población vivía en núcleos de menos de 10.000 habitantes y solo un 9% en ciudades de más de 100.000. Durante las dos últimas décadas del siglo XIX, se produjo el éxodo rural, impulsado por la atracción de las zonas industriales de Cataluña y el País Vasco, y el crecimiento de Madrid. En este período, se llevaron a cabo grandes transformaciones urbanísticas: derribo de murallas y ensanches (Plan Cerdá en Barcelona, barrio de Salamanca y Ciudad Lineal en Madrid, Ensanche de Valencia). Se advierte el aumento del peso demográfico de la periferia en relación con las regiones interiores. A finales de siglo, la mayoría de la población seguía trabajando en la agricultura.

De la Sociedad Estamental a la Sociedad de Clases

La revolución liberal burguesa supuso la transformación de la sociedad estamental en la sociedad de clases capitalista, donde todos los individuos son ciudadanos iguales ante la ley. La nueva estructura social estaba formada por:

  • Las élites:
    • La vieja nobleza: Vivía de sus rentas, sin contribuir al desarrollo industrial y financiero, pero mantenía su influencia en el Senado, la Iglesia y el Ejército.
    • La alta burguesía: Integrada por grandes propietarios rurales y urbanos, hombres de negocios, especuladores y comerciantes. A finales de siglo, surgió una burguesía empresarial en Asturias, Cataluña y País Vasco.
  • Las clases medias: Formadas por medianos y pequeños comerciantes, profesionales liberales, funcionarios y pequeños propietarios urbanos.
  • Las clases bajas:
    • Urbanas: Artesanos y trabajadores asalariados (el proletariado, concentrado en Barcelona y Vizcaya), sujetos a la inestabilidad laboral, falta de prestaciones sociales, hacinamiento y mendicidad.
    • Campesinado: La población más numerosa (pequeños propietarios, arrendatarios y jornaleros). Las desamortizaciones empeoraron sus condiciones de vida. Los jornaleros y criados rurales, especialmente al sur del Tajo, eran el grupo más numeroso, lo que explica las agitaciones sociales campesinas, sobre todo en Andalucía.
  • El clero: Disminuyó en número por las desamortizaciones, pero mantuvo parte de su influencia social, controlando la educación y trabajando en centros de beneficencia.

Génesis y Desarrollo del Movimiento Obrero en España

Primeras Manifestaciones y Expansión

Hasta 1868, el movimiento obrero español se limitó a Cataluña, con manifestaciones aisladas y violentas (destrucción de máquinas, incendio de la fábrica El Vapor de Barcelona) y la creación de mutualidades obreras. Las agitaciones campesinas se concentraron en Andalucía.

El reconocimiento de la libertad de asociación durante el Sexenio (1868-1874) permitió la expansión de las organizaciones obreras. En 1868, Bakunin envió a Giuseppe Fanelli a España para organizar la sección española de la AIT (anarquista). En 1871, Paul Lafargue (yerno de Marx) intentó atraer a los internacionalistas españoles al marxismo, lográndolo con un pequeño grupo en Madrid que fundó la Nueva Federación Madrileña, con Pablo Iglesias. Así comenzó la división entre socialistas y anarquistas.

Escisión y Predominio Anarquista

En 1872, la Federación Regional Española de la AIT se adhirió al anarquismo de Bakunin, rechazando el marxismo. El anarquismo se consolidó como la corriente predominante en el movimiento obrero español. Fiel a su apoliticismo, no participó en las elecciones de la I República (1873). El apoyo a la insurrección cantonalista y su fracaso llevaron a la ilegalización de la AIT y las asociaciones obreras tras el golpe de Pavía.

A partir de 1881, con el gobierno liberal de Sagasta, las organizaciones obreras resurgieron y fueron legalizadas en 1887. Socialistas y anarquistas se organizaron por separado.

Anarquismo y Socialismo

Anarquismo

El anarquismo fue mayoritario, con focos en el campo andaluz y el proletariado urbano catalán. Rechazaban la acción política parlamentaria y algunos adoptaron la violencia terrorista (atentado contra Cánovas del Castillo en 1897). La represión y las luchas internas debilitaron al movimiento anarquista a finales del siglo XIX.

Socialismo

En 1879, un grupo liderado por Pablo Iglesias fundó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), un partido de clase obrera que buscaba el poder a través de las elecciones. En 1888, se creó la Unión General de Trabajadores (UGT) como sindicato del partido. El PSOE participó en la Segunda Internacional (1889) y, tras obtener escasos resultados electorales, a principios del siglo XX colaboró con los republicanos.

Los Círculos Católicos

En 1879, el jesuita P. Vicent fundó los Círculos Católicos, a imitación de los Círculos obreros franceses. En 1891, el papa León XIII publicó la encíclica Rerum novarum.

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