Transformaciones sociales en la España del siglo XIX: crecimiento demográfico y desarrollo del movimiento obrero

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Transformaciones sociales. Crecimiento demográfico. De la sociedad estamental a la sociedad de clases. Génesis y desarrollo del movimiento obrero en España.

Transformaciones sociales y crecimiento demográfico

En el s. XIX se produjo un profundo cambio en la sociedad española, aunque sin alcanzar el nivel de los países más avanzados de Europa en economía, política y sociedad.

El crecimiento demográfico fue lento (de 10,5‰ en 1800 a 18,6‰ en 1900) debido a la alta mortalidad por las crisis de subsistencia, las mortíferas epidemias como la viruela, las enfermedades endémicas (tuberculosis), las guerras carlistas y la moderada natalidad. En el último cuarto del siglo se aceleró el ritmo de crecimiento, pero aún lejos de Francia y Gran Bretaña. A finales del s. XIX las tasas de natalidad y mortalidad se reducían.

Hubo un impulso del proceso urbanizador: se derribaron viejas murallas, aparecieron barriadas obreras y barrios elitistas burgueses, así como ensanches. A pesar de esto, el 80% de la población seguía viviendo en el medio rural.

De la sociedad estamental a la sociedad de clases

La estructura social a principios de siglo era estamental (nobleza, clero y pueblo), pero a partir de la llegada del liberalismo —con las Cortes de Cádiz y el periodo liberal durante el reinado de Isabel II (a partir de 1833)— se impusieron nuevos rasgos: los ideales utilitarios, la igualdad ante la ley, la defensa de la propiedad, y la valoración del dinero y la riqueza como medida del éxito social, por encima del linaje de sangre y del honor tradicional.

De ahí surgió una nueva élite social que conservaba algunas formas aristocráticas pero con una mentalidad cada vez más aburguesada. Las clases populares sufrieron un proceso de proletarización: muchos campesinos se convirtieron en jornaleros o en obreros asalariados de las nuevas fábricas, o bien desempeñaron servicio doméstico. Por debajo de ellos apareció un subproletariado de inmigrantes sin empleo. Se redujo el número de jornaleros agrarios a la vez que aumentó el proletariado industrial. También se acentuó el distanciamiento económico entre ricos y pobres. A finales de siglo, las formas de vida, la mentalidad, las modas, el ocio y los valores respondían cada vez más a los gustos de la clase media.

Génesis y desarrollo del movimiento obrero en España

La clase obrera padecía duras condiciones laborales y vitales: bajos salarios, jornadas laborales largas y condiciones insalubres. El movimiento obrero ganó importancia a medida que crecía la industrialización.

Los primeros intentos de mejorar las condiciones surgieron en el seno de la propia clase trabajadora tras la supresión de los gremios: se crearon asociaciones de ayuda mutua y se produjeron manifestaciones y episodios de ludismo obrero. Entre 1842 y 1847 se prohibió la asociación, aunque estas continuaron creciendo en la práctica.

En 1855 se coordinó la actividad en la Junta Central de los Directores de la Clase Obrera, que apoyó la primera huelga general y reivindicó la libertad de asociación (posteriormente aprobada en el Sexenio Revolucionario, 1868), la reducción de horarios, la limitación del despido libre y la creación de juntas mixtas de patronos y obreros.

Anarquismo y anarcosindicalismo

Tras la influencia de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) (desde 1864 en Europa), el anarquismo tuvo una rápida difusión entre obreros y campesinos de Andalucía, Valencia, Aragón y Cataluña. En 1868, Giuseppe Fanelli fundó los primeros núcleos anarquistas en España; Anselmo Lorenzo fue uno de sus principales propagadores.

El anarquismo se expresó mediante publicaciones y actividad organizativa; desarrolló una acción anarcosindicalista que dio lugar a la Federación de los Trabajadores de la Región Española (FTRE) (1881-1883), nacida en parte al amparo del gobierno de Sagasta. A pesar de proclamas revolucionarias, la FTRE actuó con un perfil mayoritariamente pacífico y llegó a reunir hasta unos 65.000 afiliados.

La FTRE fue reemplazada por la Federación de Sociedades de Resistencia de la Región Española, a la que tomó relevo Solidaridad Obrera, que desembocará en la creación del CNT (fundada en 1910). En ciertas etapas, la acción directa y el uso de la violencia (atentados contra Alfonso XII, el atentado contra Martínez Campos, la supuesta actividad de la llamada "Mano Negra", etc.) dificultaron el desarrollo pacífico del movimiento y le hicieron perder apoyos sociales.

Socialismo y sindicalismo obrero

El socialismo se introdujo con la influencia de figuras como Paul Lafargue y las corrientes marxistas vinculadas a la AIT; estas tendencias sufrieron persecución y represión por parte de gobiernos conservadores como el de Sagasta en determinados momentos.

El PSOE se fundó en 1879 con la participación de Pablo Iglesias, de orientación marxista. Su implantación destacó en ciudades como Madrid, Asturias y Bilbao. Su crecimiento fue lento: tardó más de treinta años en obtener representación parlamentaria. Entre los hitos de su trayectoria se cuentan la celebración del primer congreso (1888, Barcelona), la fundación de la UGT (1888) y la creación de las Juventudes Socialistas (1904).

Sindicalismo obrero católico

También se desarrolló un sindicalismo de inspiración católica. Surgieron iniciativas como la Acción Social Popular (1892) y los Círculos Católicos de Obreros (finales del siglo XIX), que dieron lugar a la creación de la Confederación Nacional de Corporaciones Católicas de Obreros. Este sindicalismo tuvo una implantación relativamente escasa en los centros industriales urbanos, pero mayor arraigo en el medio campesino.

Aspectos clave

  • Urbanización: derribo de murallas, aparición de ensanches y barriadas obreras.
  • Proletarización: transición de campesinos a jornaleros y obreros industriales.
  • Organización obrera: sociedades de resistencia, mutualidades, huelgas y sindicatos.
  • Pluralidad ideológica: presencia de anarquismo, socialismo marxista y sindicalismo católico.
  • Conflicto social: episodios de violencia y represión que limitaron el apoyo popular en ciertos momentos.

Nota: El contenido mantiene el conjunto de información original respetando nombres, fechas y organizaciones mencionadas, con correcciones ortográficas y gramaticales para mejorar su lectura y coherencia.

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