Transformaciones Demográficas y Religiosas en la España Medieval y Moderna: Repoblación y Expulsiones
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La Repoblación de los Territorios de Al-Ándalus (Siglos VIII-XV)
La conquista cristiana de los territorios de Al-Ándalus se prolongó durante los siglos VIII-XV e implicó un proceso repoblador de las tierras ganadas al islam. Esta repoblación no siempre se hizo de la misma forma.
Sistemas de Repoblación
En los comienzos, predominó la presura, una repoblación de las tierras al sur de la cordillera Cantábrica y los Pirineos, realizada de forma espontánea y privada por pequeños campesinos libres.
Posteriormente, a partir del siglo XI, la repoblación fue planificada por los poderes políticos de la época, adoptando diversas modalidades:
Repoblación Concejil
Fundamentalmente en los valles del Tajo y el Ebro. Esta repoblación se organizó de forma colectiva a través de concejos o municipios que gozaban de libertades y a los que los reyes otorgaban privilegios.
Sistema de Repartimiento
Aplicado principalmente en Extremadura y Andalucía. Las tierras se repartían según la condición social y los méritos de los conquistadores: la alta nobleza y los obispos recibían grandes territorios (conocidos como donadíos), la baja nobleza lotes de menor tamaño (heredamientos) y los campesinos libres, pequeñas parcelas.
Repoblación por Órdenes Militares
Las Órdenes Militares de monjes guerreros recibieron enormes propiedades en la Meseta Sur (actual Extremadura y La Mancha) para repoblarlas.
Estos sistemas de repoblación determinaron la futura organización del espacio y la distribución de la tierra, explicando la pervivencia actual en el norte de la pequeña y mediana propiedad y de los latifundios en el centro y suroeste peninsular.
Intolerancia Religiosa y Expulsiones en la Edad Moderna
La intolerancia religiosa, especialmente en épocas de crisis, fue frecuente durante la Edad Media. Algunos judíos, que trabajaban como prestamistas y banqueros, estaban protegidos por el rey, pero esto no los libró del rechazo general ni de falsas acusaciones. Además, los judíos eran objeto de gran impopularidad, pues estaban relacionados con la usura y la recaudación de impuestos.
La Expulsión de los Judíos (1492)
Los Reyes Católicos emprendieron reformas para lograr la unidad religiosa cristiana, promulgando el Decreto de la Alhambra el 31 de marzo de 1492. Este decreto obligaba a los judíos a elegir entre la conversión o la expulsión. Afectó a unas 100.000 personas, que se exiliaron a Portugal, Marruecos y diversas ciudades europeas; mientras que otros 50.000 judíos optaron por convertirse al cristianismo (conocidos como cristianos nuevos o “marranos”). Sin embargo, se desconfiaba de la sinceridad de su conversión, y fueron vigilados y perseguidos por la Inquisición. La expulsión tuvo un impacto negativo en la economía, especialmente en la artesanía y el comercio.
La Expulsión de los Moriscos (1609-1612)
Tras la rebelión de las Alpujarras en 1568, se produjo un bautismo forzoso y masivo de los moriscos. A pesar de estos decretos de conversión, los moriscos continuaron practicando su religión y manteniendo sus costumbres. Además, existía temor de una posible colaboración entre la población morisca y el Imperio Otomano en contra de España. Durante el reinado de Felipe III, entre 1609 y 1612, fueron expulsados alrededor de 300.000 moriscos, lo que provocó un trastorno significativo en la economía de Valencia y el valle del Ebro debido a la pérdida de mano de obra barata y cualificada.