Transformación de la Estética: De la Fealdad Vanguardista al Concepto de lo Sublime
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¿Arte feo?
Con las vanguardias, la deformidad y la fealdad pasan de ser censuradas o de tener un papel anecdótico, a ocupar un lugar destacado dentro de los nuevos movimientos vanguardistas del siglo XX. En muchos casos, el punto de vista del autor es el de un "yo" atormentado y oscuro. Se busca una rebelión contra el mundo y, para ello, se utilizan formas expresivas grotescas y primitivas. La estética expresionista queda, así, empapada por una estética de la fealdad.
El kitsch: El mal gusto en la actualidad
En la actualidad, el mal gusto está adquiriendo una notoriedad que ha llegado, incluso, al mundo de la moda y el lujo. El mal gusto, comúnmente llamado kitsch, se manifiesta en las reproducciones "cutres" de obras maestras, las copias de columnas romanas en el salón de casa o las figuritas de esculturas griegas de mármol adornando nuestros estudios.
El kitsch se asocia al desarrollo del mercado de consumo masivo; tanto es así que, desde varios ámbitos intelectuales, se ve como el "hijo natural" de la posmodernidad. Este nuevo concepto de fealdad supone un giro del arte hacia lo cómico y lo caricaturesco.
Los medios de comunicación masivos, sobre todo la televisión, bombardean diariamente al espectador con programas y personajes vinculados a la telebasura, o figuras como Torrente y el festival de Eurovisión, donde se explota lo feo y lo grotesco desde un punto de vista, casi siempre, humorístico, y con el único fin de entretener. Por lo tanto, la fealdad y lo grotesco pasan a ser un utensilio que provoca con facilidad la risa y mantiene vivo el interés del espectador que está viendo el programa o película.
El Arte Sublime
El Romanticismo fue un movimiento artístico y cultural que se desarrolló en Europa durante la primera mitad del siglo XIX. Los artistas románticos pusieron en primer plano la pasión, el sentimiento y los elementos irracionales del ser humano.
La exaltación de todo lo pasional e irracional condujo a los artistas románticos a valorar lo sublime como una nueva forma de belleza. Los románticos llamaron "sublime" a la manifestación terrible y sobrecogedora de las fuerzas naturales, ante las cuales el ser humano se siente empequeñecido y aterrado.
Ese carácter arrollador e imprevisible era lo que atraía a los románticos, quienes consideraron "genios" a aquellos creadores excepcionales capaces de plasmar lo sublime en sus obras. Un ejemplo de estos artistas son los músicos Wagner o Beethoven.