Transformación Escénica y Simbolismo de la Ilusión en La Fundación de Buero Vallejo
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La Realidad y la Apariencia en La Fundación
La acción dramática de La Fundación transcurre en la celda de una cárcel, ubicada en un “país desconocido”, con el fin de que el mensaje que el autor nos quiere transmitir sea más universal. La obra se inicia in media res, cuando ya han sucedido parte de los acontecimientos. Cinco hombres conviven en un espacio escénico que se va transformando a medida que avanza la acción.
Los personajes y los espectadores creen inicialmente que se encuentran en una cómoda habitación de una institución dedicada a la investigación, rodeada de un hermoso paisaje. Sin embargo, poco a poco se descubre que es una celda, y los supuestos investigadores se transforman en condenados a muerte.
El Espacio Escénico: De la Comodidad a la Prisión
La Primera Parte: La Ilusión de la Fundación
En la primera parte, la impresión del espectador-lector es que se encuentra en una Fundación donde se realizan trabajos de investigación. El decorado es sencillo pero de buen gusto, configurando una “vivienda funcional”, dominada por un ventanal desde el que se contempla un “maravilloso paisaje”. Los elementos iniciales de la escenografía incluyen:
- Frigorífico
- Cama moderna
- Estanterías con libros lujosos
- Televisor
- Teléfono
- Sillones
Sin embargo, hay algunos detalles que resultan “extraños” y que anticipan la verdad:
- Los muros grises.
- El suelo de cemento.
- El enorme ventanal tras el que se divisa un maravilloso paisaje (demasiado perfecto).
- La ropa que viste Berta con la misma inscripción en el pecho (C-72) que lleva Tomás.
Transformación en el Cuadro II
Varios cambios importantes se producen en el cuadro II de la primera parte, marcando el inicio del desmoronamiento de la ilusión:
- El Hombre aparece ahora cadáver.
- Desaparece la estantería.
- Desaparece el frigorífico.
- La lámpara no se enciende.
- Se mantienen la cámara fotográfica, el televisor, la cortina del baño y el paisaje del ventanal.
La Revelación de la Realidad
En la parte segunda se nos revela la cruda realidad: los presos visten pantalones y camisas viejas y arrugadas. Siguen desapareciendo objetos asociados al lujo y la comodidad:
- Desaparecen el teléfono y la lámpara.
- El paisaje se sustituye por un corredor lleno de celdas y con barandilla.
- Finalmente, desaparece la cortina del baño y aparece el retrete sin tapadera.
Cuando Tomás percibe este último cambio, Aasel exclama: “Ya estás curado”, indicando que Tomás ha superado su delirio y ha aceptado la realidad de la prisión.
Símbolos de Engaño y Prisión
A este contraste entre realidad y apariencia contribuyen de manera importante los hologramas y el ratón de Berta.
Hologramas y Percepción
Tulio, experto en hologramas, reconoce que estos se confunden fácilmente con la realidad. Los hologramas funcionan como una metáfora del autoengaño y de la manipulación de la percepción que sufre Tomás.
El Ratón Tomás
El ratón de Berta representa al propio Tomás (lleva su nombre) y al ser humano en general: un prisionero cuyo destino es la muerte.
Estructura Circular y Crítica Social
La “Fundación” representa a la sociedad actual, donde el ser humano vive tan engañado como Tomás en su celda. Al final del drama, aparece de nuevo la hermosa habitación de La Fundación, lista para acoger a nuevos habitantes. Así, la fábula nos muestra su estructura circular, sugiriendo que el ciclo de la ilusión y la opresión se repite indefinidamente en la sociedad.