Transformación económica y demográfica de España (1960-1975): sectores, migraciones y urbanización
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Transformación económica y demográfica de España (1960-1975): población activa, sectores y migraciones
Doc. 5. Distribución de la población activa por sectores de 1960 a 1975 (Pág. 396; 15)
Se trata de un conjunto de gráficos sectoriales que reflejan la evolución de los tres sectores de actividad en España entre los años 1960 y 1975. En ellos aparece cómo se pasa de un país del sector primario, con un 40%, a una segunda fase donde el sector secundario es el que más crece y una tercera fase donde España pasa a ser un país del sector terciario y se convierte en un país desarrollado.
El ritmo de crecimiento que España consiguió desde comienzos de la década de los 60 hasta casi el ocaso del régimen franquista no tiene parangón en nuestra historia. Resulta excepcional tanto por la intensidad como por lo dilatado del periodo.
Entre 1960 y 1975 se triplicó la renta nacional; el PIB aumentó a un ritmo del 7% anual entre 1961 y 1974. España se convirtió en un país industrializado. El descenso acelerado de la población activa dedicada al sector primario, que pasó del 40% en 1960 al 21% en 1975, se produjo junto con un crecimiento urbanístico. Todo esto modificó las ciudades, cuyos motivos fueron:
Causas del cambio urbano y económico
- Aumento de las exportaciones.
- Inversiones financieras.
- Emigración del campo a Europa, cuyos emigrantes enviaban remesas a España desde Francia, Suiza y Alemania.
- Desarrollo del turismo de masas orientado a las clases medias europeas.
El desarrollo transformó los hábitos y la mentalidad de los españoles. La España rural dio paso a otra urbana, industrializada y más abierta.
El aumento del nivel de vida favoreció el consumismo; la mujer se fue incorporando al mundo laboral; el número de estudiantes creció y la cultura ganó en pluralidad; la clase obrera evolucionó, y los españoles abandonaron su tradicionalismo social y religioso, haciéndose más tolerantes y permisivos.
Migraciones internas y externas
Migración interna: entre cuatro y cinco millones de personas, procedentes de Andalucía, Extremadura, ambas Castillas, Aragón y Galicia, se dirigieron al País Vasco, Cataluña, Valencia y Madrid.
Migración externa: alrededor de dos millones optaron por países europeos como Alemania, Francia, Suiza o Bélgica. Solo un 11% marchó a América.
La emigración exterior constituyó una válvula de escape para el régimen, que hubiera sido incapaz de proporcionar empleo para todos ellos, lo que hubiese aumentado el descontento social.
La mayoría de los emigrantes regresaron —alrededor del 75%—; otros echaron raíces en los países de acogida. El movimiento migratorio tuvo sus consecuencias en el proceso urbanizador, pues mientras amplias zonas rurales se despoblaban, las ciudades crecían a gran ritmo. España dejó de ser un país rural.
Consecuencias sociales y cambios de clase
Las clases medias aumentaron sus efectivos y llegaron a sobrepasar ligeramente a las clases obreras en 1975. Además, se modificaron sus componentes. Aparece lo que nunca había existido.
Resumen. Entre 1960 y 1975 España vivió una transformación profunda: industrialización, descenso del peso del sector primario, fuerte migración interna y externa, urbanización acelerada y cambios en los hábitos sociales y en la estructura de clases.