Tomás de Aquino y el triunfo del aristotelismo en el siglo XIII: fe, razón y las cinco vías para la existencia de Dios
Enviado por Chuletator online y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 5,62 KB
Tomás de Aquino y el triunfo del aristotelismo en el siglo XIII
El siglo XIII representa el triunfo del aristotelismo en Occidente. La filosofía de Aristóteles llegó principalmente a través de los árabes, en particular del cordobés Averroes. Tomás de Aquino insistió en construir un sistema aristotélico cristiano. La propagación de la filosofía aristotélica puso en primer plano la cuestión de las relaciones entre fe y razón, y se opuso al averroísmo latino.
La conciliación entre la fe y la razón según Tomás de Aquino
Para Tomás de Aquino no puede haber conflicto entre la verdad filosófica y la verdad revelada, pues ambas provienen de Dios y no puede haber contradicción entre ellas. Su explicación se encuentra en los límites de la razón. La teoría aristotélica del conocimiento constituyó un punto de partida y un instrumento poderoso para replantear la cuestión de las relaciones entre razón y fe. Parte del conocimiento tiene su origen en los datos que nos suministra la experiencia sensible.
Nuestro conocimiento natural de Dios, del hombre y del universo tiene unos límites en los que la razón se mueve con más o menos acierto. Se trata, por lo tanto, de dos ámbitos que pueden entrar en conflicto si no se distinguen correctamente.
Crítica al averroísmo latino y la noción de una única verdad
La filosofía de Tomás también se define como respuesta crítica al averroísmo latino, que afirmaba la teoría de la doble verdad. Tomás defendió la existencia de una única verdad; sin embargo, distinguió ámbitos: hay un ámbito de la verdad propio de la fe, otro propio de la razón y un tercero que engloba verdades accesibles a ambas, los denominados "preámbulos de la fe". Ambas dimensiónes comparten una zona de intersección, por ejemplo: que el mundo es creado, que el alma es inmortal y que Dios existe.
Por ejemplo, la existencia de Dios es una verdad de fe, pero puede ser demostrada racionalmente mediante argumentos que se apoyan en la experiencia. Para ello Tomás desarrolló argumentos a posteriori, como el denominado argumento cosmológico.
Relación entre teología y razón
Aunque como fuentes de conocimiento la fe y la razón son autónomas, la razón presta ayuda a la fe. Así, la teología —como disciplina— puede constituirse en un sistema organizado de proposiciones y emplear recursos racionales para exponer y defender la fe. Por ello, en cierto sentido Tomás sostiene que la razón está subordinada a la fe en cuanto sirve a los fines teológicos, sin que ello implique contradicción entre ambas.
Sobre la demostración de la existencia de Dios
En cuanto a la demostración de la existencia de Dios, Tomás parte del hecho de que esta no es una verdad evidente para la naturaleza humana; por tanto, debe ser demostrada de modo que resulte evidente para la razón. Criticó duramente el argumento ontológico de San Anselmo y rechazó su validez como demostración satisfactoria.
Tomás toma como punto de partida la idea de Dios como ser perfecto, pero prefiere las pruebas que parten de la experiencia sensible. En la obra Suma Teológica (primera parte) propuso cinco vías para demostrar la existencia de Dios a partir de datos observables del mundo:
Las cinco vías de Tomás de Aquino
- Vía del movimiento: Inspirada en Aristóteles. Parte de la constatación del cambio y del movimiento en el mundo natural. Para explicarlo, Aristóteles recurrió a un principio que llamó motor primero, y Tomás lo retoma identificándolo con el motor inmóvil que pone en movimiento al resto.
- Vía de la causalidad (o de la causa eficiente): Inspirada en Aristóteles y Avicena. Consiste en afirmar que en la naturaleza existe una sucesión de fenómenos causa-efecto. Esa sucesión no puede ser infinita hacia atrás y, por tanto, exige una primera causa que inicie la cadena.
- Vía de la contingencia: Inspirada en Avicena. Plantea que los seres que existen son contingentes, es decir, no son necesarios en su ser. Si todo fuera contingente, en algún momento no habría nada; por ello debe existir un ser necesario que explique la existencia de los contingentes.
- Vía de los grados de perfección: Inspirada en Platón. Observa que en la naturaleza existen distintos grados de perfección y complejidad, lo que implica la existencia de un modelo máximo o término de comparación (un ser plenamente perfecto).
- Vía del orden del universo (o del gobierno del mundo): Inspirada en Maimónides. Señala que el universo muestra un orden y una armonía que no pueden atribuirse al mero azar; semejante orden presupone una inteligencia que lo dispone, es decir, un plan concebido por la mente divina.
Conclusión
La síntesis tomista, basada en la recepción de Aristóteles a través de fuentes árabes como Averroes y Avicena, ofreció un marco filosófico-teológico que intentó conciliar la razón y la fe, denunciar la doble verdad del averroísmo latino y proporcionar argumentos racionales —las cinco vías— para fundamentar la creencia en la existencia de Dios. Esta propuesta marcó profundamente el pensamiento europeo en el siglo XIII y posteriores debates de la filosofía y la teología medievales.