Tomás de Aquino — tipos de teología y pruebas de la existencia divina

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Santo Tomás y la teología

Santo Tomás distingue dos tipos distintos de teología: una teología natural, que contiene aquellas verdades de la fe (la preámbula fidei) que se pueden demostrar y son por tanto accesibles a la razón; y una teología sobrenatural, que contiene aquellas verdades solo accesibles a la fe (la articulus fidei), cuya demostración no es posible por el método racional.

Santo Tomás sostiene que hay verdades de la fe que se pueden demostrar racionalmente. Afirma que Dios es lo primero en el orden del ser (ordo essendi), pero es lo último en el orden del conocimiento (ordo cognoscendi).

Santo Tomás va a proponer demostraciones de la existencia de Dios, puesto que considera que no es evidente a la razón y porque juzga que otras demostraciones no son válidas del todo.

Críticas a otras pruebas religiosas

La prueba noética de San Agustín no es, según Tomás, válida como demostración racional porque consiste en buscar en el interior algo trascendental: es una forma de innatismo que no parte de la razón sino del método de la fe (quia), y por ello no es válida para la demostración racional.

El argumento ontológico de San Anselmo de Canterbury consiste en un silogismo que parte de dos premisas: 1) Dios es el ser suprema/perfecto; 2) la existencia es un atributo de perfección. De estas premisas se deduce la conclusión: Dios existe necesariamente. Es una demostración deductiva a priori, pero Santo Tomás la considera inválida como prueba racional porque, según él, utiliza un método propio de la religión y presupone lo que pretende demostrar —es decir, da por supuesto que existe aquello cuya existencia debe probarse.

Las cinco vías de Santo Tomás

Santo Tomás propone cinco vías para demostrar la existencia de Dios. Estas vías comparten cuatro rasgos comunes:

  • Parte de un hecho observable, conocido a través de los sentidos.
  • Se apoya en un principio metafísico fundamental (como el de causalidad o el paso de la potencia al acto).
  • Niega la regresión al infinito: no acepta una cadena infinita de causas o motores.
  • Reconoce en el término último un atributo que coincide con lo que llamamos Dios, y que guarda relación con el punto de partida de la demostración.
  1. 1ª Vía: de los motores

    Vía del movimiento — Lo que cambia o se mueve debe su movimiento a otro ser; el cambio consiste en pasar de la potencia al acto. Solo puede operar el cambio si algo que ya está en acto provoca ese cambio. Por eso, para que haya un cambio o movimiento, es preciso que otro ser distinto lo impulse, y este a su vez otro, y así sucesivamente. No puede existir una cadena infinita de motores; por tanto, es necesario que exista un primer motor inmóvil que provoque el movimiento, y ese ser es lo que entendemos por Dios.

  2. 2ª Vía: de la causalidad eficiente

    Vía de la causalidad — Todo lo que sucede tiene una causa. El mundo está lleno de acontecimientos provocados por sucesos anteriores, que a su vez han sido provocados por otros fenómenos previos. Pero esta cadena no puede ser infinita; debe haber un principio que sea causa y que no haya sido causado por nadie. Ese primer causante es lo que llamamos Dios.

  3. 3ª Vía: de la contingencia y la necesidad

    Vía de la contingencia — Muchos de los seres que existen son contingentes (pueden existir o no), y deben su existencia a otros seres diferentes que los han originado, los cuales a su vez han sido originados por otros, y así sucesivamente. Pero no puede haber una cadena infinita de seres contingentes; debe haber un ser necesario que no deba su existencia a nadie. Ese ser necesario es Dios.

  4. 4ª Vía: de los grados de perfección

    Vía de los grados de perfección — En el mundo hay grados: algunas cosas son más o menos buenas, más o menos verdaderas, más o menos perfectas. Si somos capaces de reconocer que algo está más próximo a la perfección máxima, debe existir un ser absolutamente perfecto que sea límite y causa de esos grados. Ese ser absoluto es Dios.

  5. 5ª Vía: del orden y la finalidad (teleológica)

    Vía teleológica — Todo lo que existe en el universo actúa persiguiendo un fin u objetivo incluso cuando carece de conocimiento. Esto requiere la existencia de alguien que haya establecido y ordenado esos fines; hay una inteligencia ordenadora que regula el funcionamiento de las cosas. Ese ordenante es lo que llamamos Dios.

Por tanto, para Santo Tomás de Aquino, Dios es un ser trascendente, todopoderoso, omnisciente y creador de todas las cosas a partir de la nada.

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