Textos expositivos y sintaxis: oraciones compuestas, Generación del 27 y Valle-Inclán
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Textos expositivos: rasgos y estructuras oracionales
Características generales
- Textos expositivos.
- Ausencia total de subjetividad y predominio de oraciones enunciativas con el verbo en indicativo y en tercera persona (por ejemplo: canta).
- Pregunta epistémica, uso de marcadores de orden (primero), aditivos (además), de transición (por otro lado) y de cierre discursivo (finalmente).
- Uso de terminología específica. Empleo del pretérito perfecto simple (hablé) o del pretérito imperfecto de indicativo (hablaba) para informar de hechos ocurridos en el pasado.
- Reformulación a través de marcadores explicativos (esto es, es decir…).
- Marcadores ejemplificadores (por ejemplo…).
- Presente gnómico/atemporal (por ejemplo: El agua es incolora).
- Explicación de procesos; uso de marcadores temporales (a continuación, luego, primero…).
Oraciones compuestas
Oraciones coordinadas
- Copulativas → y, e, ni
- Disyuntivas → o, u
- Adversativas → pero, sino, sin embargo
- Explicativas → es decir, o sea
Nexo: conjunción. Antecedente: no tiene.
Oraciones subordinadas sustantivas
- De sujeto
- De complemento directo
- De término de preposición
Nexo: que, si, qué, quién, cuál, cómo, cuándo, dónde. Antecedente: no tiene.
Oraciones subordinadas adjetivas (de relativo)
- Especificativas
- Explicativas
Nexo: que, cual, quien, cuyo, donde. Antecedente: sustantivo al que se refiere.
Oraciones subordinadas adverbiales
- Temporales → cuando, mientras, antes de que
- Causales → porque, ya que, puesto que
- Finales → para que, a fin de que
- Condicionales → si
- Concesivas → aunque
Nexo: conjunción o locución conjuntiva. Antecedente: no tiene.
Las dos etapas de la Generación del 27
La producción literaria de los autores de la Generación del 27, aunque muy diversa en estilos personales, presenta una evolución común que puede dividirse en dos grandes etapas, interrumpidas por la Guerra Civil.
La primera etapa, que se extiende hasta aproximadamente 1929, se caracteriza por la búsqueda de un equilibrio entre tradición y vanguardia. Los poetas muestran una clara preocupación por la perfección formal y la depuración expresiva, bajo la influencia de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez. En este periodo confluyen distintas corrientes: el neopopularismo, que recupera formas y temas de la lírica tradicional; la poesía pura, de carácter intelectual y esencialista; y el creacionismo, centrado en la imagen poética. Predomina una poesía estética, cuidada y en gran medida deshumanizada.
La segunda etapa, iniciada a partir de 1929, supone una rehumanización de la poesía y está marcada por la influencia del surrealismo. Los poetas abandonan el distanciamiento intelectual para expresar de forma más directa los conflictos íntimos, la angustia existencial y la crítica a las convenciones sociales. El lenguaje se vuelve más libre y experimental, con abundancia de imágenes irracionales, metáforas audaces y asociaciones inesperadas, lo que da lugar a una poesía más comprometida con la experiencia humana.
Los tres ciclos del teatro de Valle-Inclán
La obra dramática de Valle-Inclán constituye una de las aportaciones más originales del teatro español del siglo XX y puede organizarse en tres grandes ciclos, que reflejan una evolución estética y temática muy definida.
El ciclo mítico está ambientado en una Galicia arcaica, violenta y patriarcal, concebida como un espacio simbólico en el que afloran los instintos más primarios del ser humano. En estas obras se presenta un mundo dominado por la fatalidad, la brutalidad y la ausencia de valores morales. Pertenecen a este ciclo Divinas palabras y la trilogía de las Comedias bárbaras.
El ciclo de la farsa, escrito fundamentalmente en verso, ofrece una visión irónica y estilizada de la realidad. Los personajes aparecen como figuras caricaturescas, cercanas al mundo de las marionetas, y se recurre al humor y a la exageración para criticar determinados comportamientos sociales. Destacan La marquesa Rosalinda y las obras reunidas en el Tablado de marionetas para la educación de príncipes.
Finalmente, el ciclo del esperpento supone la creación de una nueva estética teatral basada en la deformación grotesca y caricaturesca de la realidad, con el objetivo de denunciar lo absurdo, miserable y degradado de la sociedad española. La obra más representativa de este ciclo es Luces de bohemia, en la que Valle-Inclán ofrece una crítica radical de España a través de personajes degradados, un lenguaje rico y variado y unas acotaciones de gran valor literario.