El Texto Literario: Conceptos Clave y la Evolución de la LIJ
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El Texto Literario: Conceptos Fundamentales
Un texto literario **supone una unidad de intención**. El contenido, la significación del texto, es inseparable de lo que solemos llamar **forma**. El escritor, para elaborar su texto, emplea unos componentes (sonidos, ritmos, palabras, formas y estructuras gramaticales...) que son comunes a la casi totalidad de los hablantes de su lengua. Sin embargo, el texto literario es el resultado de un **uso muy peculiar** de la misma. Las diferencias entre un texto no literario y otro que sí lo es radican en la **forma específica** de este para crear un mundo mediante la palabra con normas distintas a las del uso normal de la lengua. Así, consideramos el texto literario como el resultado de un **uso artificial del lenguaje**.
La finalidad de la literatura es esencialmente **estética**; es decir, pretende producir **belleza**. El texto literario se caracteriza, entre otras propiedades, por:
- Predominio de la **función poética** del lenguaje: el texto llama la atención por sí mismo, por su original construcción, que lo distingue del uso normal, para así dotarse de especial y nueva significación.
- Por la **connotación**, que es especialmente relevante: la palabra poética no se agota en un solo significado, sino que su significado se ve acompañado de distintas sugerencias y sentidos que solo pueden apreciarse en su contexto.
- La **plurisignificación**: El texto literario siempre admite más de una lectura.
- **Ficcionalidad**: Los mundos literarios no son los reales, pero pueden ser posibles.
Literatura Infantil y Juvenil (LIJ): Desarrollo y Desafíos
La **literatura infantil y juvenil** como tal es un género de reciente consideración. En la actualidad se puede hablar claramente de una **literatura específica para infantes y jóvenes**, diferenciada de las letras para adultos. Durante mucho tiempo se ha discutido acerca de si los libros infantiles podían considerarse «literatura». A la literatura infantil le correspondió la consideración de un **texto literario menor**, ya que se trata de un género menos desviado de la norma (con un uso del lenguaje literario más sencillo y, por tanto, con unas figuras retóricas, por regla general, menos complejas que las presentes en la literatura para adultos). Muchos críticos y autores de libros infantiles intentaron defenderse de esa calificación buscando las mismas **marcas de literariedad** en los textos infantiles (con respecto a las letras para adultos). Sin embargo, ha habido una constante **necesidad de justificación** en ese sentido. Y esto ha conducido a la enunciación de diversas opiniones al respecto, entre ellas, que resultaría más difícil escribir para niños que para adultos; o que los procedimientos para escribir y valorar las obras serían idénticos que en el caso de las letras para adultos.
Pero el reconocimiento de la existencia de la **LIJ** todavía es reciente; en España, el reconocimiento comenzó a ser perceptible cuando las editoriales se interesaron por publicar textos escritos expresamente para el público infantil y adolescente: de 1970 hasta hoy el **crecimiento editorial ha sido imparable**, aunque los estudios, la crítica y las investigaciones sobre esta literatura no han tenido, por desgracia, la misma intensidad. Desde entonces y hasta hoy, la LIJ se ha resentido en exceso de una **necesidad «oficial»** de comunicar determinadas enseñanzas, ejemplos, valores, moralidades y doctrinas. Esto, en muchos casos, ha hecho que se abandone la exigencia de la **calidad literaria**, pues primarían más otros aspectos. De este descuido de la calidad, del debilitamiento de la **dimensión metafórica y simbólica** que se ha dado en la LIJ, también es responsable el afán de las editoriales por llegar con un libro a lectores de todas las edades, que opta por un **lenguaje estandarizado** y un **vocabulario reducido**. Con demasiada frecuencia, se nos olvida que la **LIJ es literatura** y eso debe ser lo más importante, al margen de elementos tales como la enseñanza o los mensajes educativos y morales.