Tesoros del Románico Español: Escultura y Pintura Imprescindibles
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La Escultura Románica en España: Obras y Evolución
Siglo XI: Los Primeros Maestros
Durante el siglo XI, destacan tres conjuntos escultóricos fundamentales:
- San Isidoro de León: En su portada más antigua, las figuras planas y el amontonamiento ofrecen rasgos arcaicos. En contraste, la portada sur ya denota un mayor espíritu de observación en la escena del Descendimiento.
- Catedral de Santiago de Compostela: En la fachada de Platerías, sobresale el tímpano de la izquierda, que representa las Tentaciones de Cristo, rodeado de múltiples figuras.
- Santo Domingo de Silos: El claustro de este monasterio es la obra cumbre del siglo. Destacan sus relieves con representaciones de escenas evangélicas, como Los discípulos de Emaús y La incredulidad de Santo Tomás.
Siglo XII: Consolidación y Expansión
En Cataluña, destaca la portada del Monasterio de Ripoll. Sus figuras se disponen en una serie de frisos: en el superior se representa al Salvador y los ancianos del Apocalipsis, mientras que en los tres inferiores se narran escenas del Antiguo Testamento.
La portada de Sangüesa (Navarra) denota la influencia francesa en el característico alargamiento de las figuras. También en la zona pirenaica destaca el Maestro de San Juan de la Peña, cuyo estilo se caracteriza por los ojos exagerados, el plegado de trazos caligráficos y las composiciones perfectamente adaptadas al espacio arquitectónico.
La Transición al Gótico: El Maestro Mateo
El camino hacia el Gótico se manifiesta en varias obras clave:
- En el apostolado de la Cámara Santa de Oviedo, los fustes de las columnas están recorridos por figuras emparejadas. La humanización se completa con la variedad de posiciones de brazos y manos, la amabilidad de los rostros y la individualización de los personajes.
- La portada de San Vicente de Ávila también refleja la influencia francesa.
- El grandioso conjunto del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago de Compostela, obra del Maestro Mateo, culmina la plástica del Románico. Labrado en granito y mármol, se estructura en tres arcos que se corresponden con las naves del templo. El conjunto asombra tanto por su magnitud como por la delicadeza del trabajo en cada figura y cada pliegue. Esta maestría se hace especialmente visible en la figura de Santiago en el parteluz. La riqueza de los pliegues y la variedad en el tratamiento de los cabellos muestran ya una perfección técnica que anticipa el nuevo estilo.
La Pintura Románica en España: Color y Simbolismo
Características Generales
La pintura románica española se define por una serie de rasgos distintivos:
- Dibujo grueso: Un trazo negro y enérgico contornea la silueta y separa cada superficie cromática.
- Color puro: Se emplean colores sin mezclas o, a lo sumo, con dos tonalidades, buscando efectos cromáticos intensos y de gran contraste.
- Ausencia de profundidad y luz: Las figuras se disponen de forma paralela, como si rellenaran un plano, y a menudo resaltan sobre fondos monocromáticos. La falta de efectos lumínicos acentúa la geometría de las formas.
- Composición yuxtapuesta: Se prefiere la frontalidad en las figuras y se elimina cualquier elemento que pueda romper la planitud de la escena.
- Técnica cuidada: Se realizaba una preparación concienzuda del muro para la aplicación de la pintura al fresco.
La Escuela Catalana
En esta región destacan las pinturas de las iglesias del valle de Tahull (Taüll). La técnica utilizada es compleja: se recurre al fresco para la primera traza, pero se retoca y amplía la gama de colores posteriormente. El Cristo en Majestad de San Clemente de Tahull y la Adoración de los Reyes Magos de Santa María de Tahull son sus obras cumbres. En Cataluña también se cultivó la pintura sobre tabla, especialmente en los frontales de altar de proporciones reducidas. Destacan los frontales de Aviá, Vic y San Quirce.
La Escuela Castellano-Leonesa
Los pintores castellanos heredan la expresividad y los matices naturalistas de la miniatura mozárabe. A diferencia de la escuela catalana, aquí se rehúye la repetición de tipos y formulismos. El artista sigue de forma más libre las sugerencias de su inspiración y demuestra una mayor capacidad narrativa. El pintor castellano no recurre con tanta frecuencia a los símbolos, prefiriendo la observación de la realidad e incluso plasmando el paisaje en breves toques.
Ejemplos destacados:
- Las pinturas de San Baudilio de Berlanga son de gran originalidad temática, incluyendo escenas de caza.
- En la Vera Cruz de Maderuelo destacan las escenas del Génesis, como la creación y el pecado de Adán y Eva, con un acusado horror vacui (miedo al vacío).
- El Románico castellano-leonés culmina en el gran panteón de San Isidoro de León, conocido como la "Capilla Sixtina del Románico". En él se exhibe una clara tendencia narrativa donde el vitalismo desborda el simbolismo de la tradición bizantina.