Teorías de la Evolución Biológica: Del Fijismo de Linneo al Darwinismo
El Fijismo de Linneo
Se imponía una concepción fijista que veía en cada una de las especies una forma fija. No podía evitar algunas dificultades reales: dentro de la misma especie se encontraban pequeñas variaciones. Linneo atribuía las diferencias reales a la sabiduría del Todopoderoso; la naturaleza, por ella misma, al producir diferencias accesorias en algunas especies, no creaba más que "monstruosidades" que estaban destinadas a desaparecer, para que las especies originales durasen eternamente.
El Transformismo de Buffón
Considera la acción modificadora del medio, representado principalmente por:
- El clima: que altera la forma exterior.
- El alimento: que afecta a la forma interior.
- La domesticación: para aquellas especies de animales que el hombre ha reducido a la cautividad.
Además, cree que hay algunos géneros y especies propios del Nuevo Mundo que tienen con otras especies del Viejo Mundo relaciones lejanas que parecen indicar que hay algo en común en su formación. Tomó en consideración la hipótesis del transformismo generalizado; pensaba que todos los animales derivaban de un solo antepasado. Entiende a la naturaleza como un sistema de leyes en el que Dios ya está ausente.
El Lamarckismo
Los seres vivos poseen una tendencia a desarrollarse y a multiplicar sus órganos y sus formas, dando lugar a que estos sean cada vez más perfectos. Todas las especies proceden de otras menos desarrolladas y más imperfectas. Es uno de los primeros defensores del evolucionismo desde una postura deísta; para él, Dios controla el medio ambiente. Concibe la evolución de los órganos animales como una reacción y adaptación de los individuos al ambiente.
Si las especies se mantuviesen estáticas desde siempre, no podrían haber sobrevivido a los cambios medioambientales. La extinción no tenía lugar en su sistema teórico; las especies que aparentemente se han extinguido, lo que han hecho es modificarse hasta convertirse en las especies actuales. Nunca sostuvo que las variaciones en los organismos se dieran por la influencia directa del medio ambiente. El medio ambiente no me obliga a cambiar, sino que yo me esfuerzo para adaptarme a él. Las variaciones individuales son hereditarias por sus descendientes. La evolución, para este científico, posee un carácter finalista; según él, en el proceso evolutivo van surgiendo cada vez más especies mejor dotadas y más perfectas.
Críticos de Lamarck: Georges Cuvier
Cuvier defendió el creacionismo sobre el origen de las especies y el fijismo de estas. Sostuvo una sucesión de faunas independientes en el transcurso de los tiempos geológicos, distintas de las actuales, cuyos restos guardan relación con determinados grupos y estratos, no existiendo transiciones o formas intermedias entre unos y otros. Su teoría de las catástrofes planteaba que sucesivos cataclismos geológicos habrían ocasionado la extinción de la mayoría de las especies contemporáneas, siendo sustituidas por otro conjunto de especies más avanzadas.
El Darwinismo
Basándose en Malthus ("Primer ensayo sobre la población"), se observa que la población humana tiende a aumentar más deprisa que los recursos necesarios para la subsistencia (lo hace en progresión aritmética). Esto genera una lucha por la existencia y, por ende, la muerte. ¿Quiénes sobrevivirán a esa lucha encarnizada o qué cualidades tendrán los que sobrevivan? Spencer afirmó: "sobrevivirán los selectos de su generación, los más aptos". De este modo, la especie humana progresa.
Darwin aplicó este razonamiento a las especies animales para explicar su origen y diferenciación a través de su obra El origen de las especies y la teoría evolucionista. Extrajo de la lectura de Malthus que la lucha por la existencia en el mundo orgánico, dentro de un ambiente cambiante, engendra alteraciones orgánicas.
Consideraciones sobre "El origen de las especies"
Esta obra no resuelve el problema del origen inicial de las especies; estas se presuponen y, a partir de este punto, se investiga. Tampoco resolvió el problema del origen de la forma actual de las especies. La solución que propone es la lucha por la vida a partir de variaciones espontáneas que favorecen la supervivencia de ciertos individuos. Gracias a la transmisión hereditaria de esos caracteres favorables, se produce la formación progresiva de una nueva especie.
Las variaciones individuales espontáneas son los verdaderos artífices del origen de las especies, más que la lucha por la vida o la supervivencia del más apto. La selección natural no impone necesariamente un progresivo perfeccionamiento en los seres vivientes.
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