Teoría de la Tensión de Robert Merton: Sociología del Delito y la Desviación
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Robert Merton y la Teoría de la Tensión Social
Robert Merton intentó explicar el dato bien consolidado por las estadísticas oficiales de que una gran proporción de los delitos tienen como objetivo conseguir una ganancia económica inmediata y son cometidos por personas de «clase trabajadora baja», procedentes de familias de «cuello azul». ¿Por qué sucede esto?
El Concepto de Anomia y el Sueño Americano
Merton utilizó el concepto de anomia para describir la tensión a la que se ven expuestos los individuos cuando los valores culturales generalmente aceptados entran en conflicto con su realidad social. En la sociedad estadounidense, los valores generalmente aceptados hacen hincapié en el éxito material, que se supone que se consigue mediante la autodisciplina y el trabajo duro.
En consecuencia, los que realmente se esfuerzan pueden triunfar, independientemente de cuál haya sido su punto de partida en la vida, una idea que se conoce como el «sueño americano», porque ha resultado ser muy atractiva para muchos grupos de inmigrantes. Merton creó una gran polémica en su época al afirmar que, para muchos grupos sociales, no se trataba más que de un sueño, pues la mayor parte de los desfavorecidos disfrutan de pocas, o de ninguna, de las habituales oportunidades para progresar.
Sin embargo, los que no «triunfan» se ven condenados por su aparente falta de capacidad para hacer progresos materiales. En esa situación existe una enorme presión para salir adelante por los medios que sea, legítimos o ilegítimos. Por consiguiente, la desviación y el delito son una consecuencia de la tensión entre los valores culturales de las personas y la desigual distribución de las oportunidades legítimas en la sociedad.
Las Cinco Reacciones a la Tensión
Merton identificó cinco posibles reacciones a la tensión existente entre los valores socialmente aceptados y los pocos medios que hay para conseguirlos:
- Los conformistas: Aceptan tanto esos valores como los medios convencionales de lograrlos, independientemente de que triunfen o no. La mayor parte de la población pertenece a esta categoría.
- Los innovadores: También aceptan los valores socialmente compartidos, aunque empleen medios ilegítimos o ilegales para ajustarse a ellos. Los delincuentes que se hacen ricos con actividades ilegales ejemplifican este tipo de respuesta.
- Los ritualistas: Respetan las normas aceptadas socialmente, aunque han perdido de vista los valores que las sustentan. Las reglas se siguen porque sí, sin un fin concreto en mente, de un modo compulsivo. Un ritualista sería el que realiza un trabajo aburrido, aunque carezca de perspectivas profesionales y le reporte pocas compensaciones.
- Los retirados: Han abandonado tanto los valores dominantes como las formas de mantenerlos que se consideran legítimas, «renunciando» a la sociedad. Un ejemplo serían los miembros de una comuna autosuficiente o las personas con adicciones que no desarrollan ninguna función en la sociedad.
- Los rebeldes: Rechazan por igual los valores existentes y los medios, pero en vez de retirarse hacen lo posible para sustituirlos por otros nuevos y reconstruir el sistema social. Los miembros de grupos políticos radicales pertenecen a esta categoría.
Edwin Sutherland y el Aprendizaje del Delito
Por otro lado, Edwin Sutherland sostiene que el comportamiento delictivo es aprendido a través de los mecanismos de socialización tradicionales.